viernes 20 de noviembre de 2009

NO COMPREMOS LA MENTIRA DEL GOBIERNO

Apretado por nuestra gran lucha, el gobierno dialoga, pero se niega a dar la inscripción del sindicato. El gobierno nacional pretende desactivar la protesta, pero no resolver el reclamo concreto.

¿Que ofrece?

El gobierno ofrece menos que lo mínimo: nada. Lo mínimo es la inscripción del sindicato, con ella elegiríamos delegados legales, después viene la lucha para discutir salarios y ser firmantes de convenio.

El gobierno habla de puntos inventados para preservar su compromiso con Moyano y con Fernández de la UTA.

1) La tutela verbal del ministro no existe. Si no despiden a los actuales delegados y a ningún compañero, es por la organización que hemos alcanzado, porque le paramos la línea o el subte si es preciso, esa estabilidad ya la tenemos, no depende de la gracia del Ministro.

2) La jubilación adelantada tiene que salir en cualquier variante, porque corresponde a las seis horas que supimos conseguir. Claro, que sin el 82% móvil es una conquista por la mitad que obligará a los compañeros a jubilarse antes por chauchas.

           
3) No hay tal bolsa de trabajo, el ministro dijo en la reunión que es una locura.

4) Queda el 1%, que está por verse y que jamás fue el objetivo de semejante plan de lucha que hemos hecho. Bienvenido si no hay descuento, pero esta organización de base que hemos construído no se llama a un 1% que escandalosamente le firmó Benito Roggio a la UTA para robarnos.


NO firmemos ningún acta de Paz Social.

Sin otorgarnos la inscripción del sindicato el gobierno pretende que firmemos un acta de paz social que nos maniata. Por ejemplo, si nos dieran la inscripción tampoco habría que firmar paz social alguna, al sindicato lo queremos para que nos represente no para que le pongan esposas el primer día.

Eso ya ocurrió en Kraft, donde el gobierno también propuso un acta de paz social pero con despedidos afuera, por eso los trabajadores votaron a la lista que no firmó la paz social.

La CTA
, que no tiene vela en este entierro, lanzó una orientación: que fuimos por un pebete y venimos con dos lingotes de oro. No tenemos ni los lingotes ni el pebete.


Sólo se aprecia que cuando la CGT levanta el acto que convocó contra nosotros y contra todo el movimiento obrero combativo, fue por una garantía del matrimonio presidencial de que no habría inscripción y, que el operativo de desmontar nuestra lucha vendría también por el lado del diputado Depetri, por Yasky y por otras conexiones del gobierno.


Por ejemplo, la de Claudio Marín, adjunto de Foetra Buenos Aires, aliado al moyanista Iadarola en Foetra Buenos Aires, que opera por esta paz social, y participa sin mandato de los trabajadores de reuniones del subte con el Ministro Tomada, ¿a cuento de qué? Mientras en su gremio se imponen cláusulas de flexibilidad laboral a la medida de las telefónicas, hoy mismo, ahora mismo. Nada tiene que hacer en el combativo sindicato del subte, que rompió la flexibilidad con la insalubridad.


Estamos en un momento decisivo.

No compremos la mentira del gobierno en el momento en que colocamos más alto que nunca el reclamo, en el momento de conseguirlo.
           
Ninguna firma, de ningún acta, si no está la inscripción.
           
Que el Ministro y la Presidenta cumplan con la ley e inscriban el sindicato.
           
La voluntad de seguir el plan de lucha en caso contrario está sobradamente demostrada por la totalidad de los compañeros de todas las líneas.
           
Que nada se firme antes de las asambleas.

- ATM -
Agrupación Trabajadores de Metrovías 

martes 17 de noviembre de 2009

LA PROPUESTA DEL MINISTERIO ES PURA MANIOBRA

La propuesta del ministro Tomada en la reunión del lunes es una vulgar maniobra para patear todo para adelante, ganar tiempo y llegar a las fiestas y a las vacaciones y así empantanar nuestra lucha. No es la primera vez. En todas las reuniones hicieron lo mismo, nada en la mano y bicicleta pura.

Tomada ofrece: 1) Una legalidad precaria para los delegados que ya conquistamos de hecho con nuestra lucha y nuestra organización. 2) Una promesa de gestionar la suspensión del descuento a Uta dándole a cambio una compensación a la patota con un subsidio a la empresa que sale del bolsillo de los usuarios que dicen defender. 3) Encima pretende que firmemos (a cambio de nada) un compromiso de no tomar medidas de acción! Sobre el reconocimiento del Sindicato, Tomada dice: ¡nada de nada!

La lucha por nuestro reclamo elemental, justo y legal, puso en crisis a la burocracia de la CGT, al punto de convocar una marcha en defensa del sistema de regimentación sindical, sus aparatos y las fortunas que manejan. El propio gobierno, dado el cuadro de descomposición de los burócratas sindicales, obligó a la CGT a levantar el acto. Y que como “premio consuelo” le otorgó a la burocracia moyanista 3200 millones para manejar, a voluntad, las obras sociales.
Los parazos anteriores demuestran que unidos y luchando podemos ganar.

Todas las asambleas de línea cuando finalizó el último parazo, votaron profundizar a 48 horas y hasta se propuso convocar una gran marcha junto a las organizaciones solidarias si el ministerio no firmaba. Estamos en ese punto. La Agrupación Trabajadores de Metrovías propone a todos los compañeros retomar el plan de lucha, en los términos que fue votado, más que nunca por el reconocimiento inmediato de nuestro Sindicato!!!


- ATM -
Agrupación Trabajadores de Metrovías

jueves 12 de noviembre de 2009

Subte: igual que la batalla por las seis horas

No circuló una mosca, no digamos ya un tren, por las vías del subte. El parazo, que abarcó la jornada completa, colocó a la lucha por el reconocimiento sindical en el centro de la situación política y al Cuerpo de Delegados de Metrovías, objetivamente, como un eje de reagrupamiento de la vanguardia del movimiento obrero que lucha y rompe con los aparatos de la burocracia sindical.

El paro fue un progreso de la fuerza actuante de los trabajadores. Participaron activamente centenares de compañeros, ya no sólo de tráfico –el núcleo duro– sino de boleterías, auxiliares y los trabajadores de limpieza e instalaciones fijas de los turnos nocturnos. Con el apoyo activo de organizaciones solidarias, sindicales, estudiantiles y políticas, los andenes fueron cubiertos por centenares de huelguistas; por momentos no cabía un alfiler.

Piquetes de trabajadores garantizaron en las estaciones que la empresa no moviera los trenes con personal jerárquico. Los intentos patronales en ese sentido fueron más intensos que en otros paros, para alimentar una campaña mediática, en el sentido de que la huelga es impuesta por un grupo minoritario que corta las vías. No se movió un tren.

Durante la prolongada jornada, permanentes asambleas evaluaban la marcha del paro y daban la palabra a los representantes de organizaciones solidarias presentes. No se recuerda, dicen, un paro tan importante desde las grandes luchas por la jornada de 6 horas, o por la incorporación de las tercerizadas a la empresa, triunfos que se impusieron con huelgas de tres y cuatro días.

Un elemento a destacar fue la ausencia física de la policía y de la patota, que esta vez no bajó a los túneles. En su lugar, se puso en marcha un operativo intimidatorio político legal muy fuerte y de alcance general. El Ministerio de Trabajo sacó una resolución declarando “servicio esencial” al subte, puntualmente para este conflicto, e intimó a la empresa a garantizar servicios mínimos de emergencia. La empresa envió miles de telegramas de advertencia a los huelguistas e inició acciones penales contra los trabajadores. Patronal y gobierno marcan la cancha con vista a los futuros acontecimientos, incluso para marcarle la cancha a un nuevo sindicato que se vieran obligados a inscribir. Por su parte, Metrovías absorbería el descuento del 1% de la UTA, una echada de lastre.

Pero el dato central del operativo lo colocó Moyano al salir al apoyo público a la burocracia de la UTA y al convocar a una marcha a Plaza de Mayo en defensa del modelo sindical vigente y contra el “clima social enrarecido de desestabilización” contra el gobierno K. Es evidente que la mira está apuntando a los luchadores del subte, a los de Kraft, y a todas las luchas obreras que, en todo el país, están marcando una tendencia al reagrupamiento clasista y antiburocrático en el movimiento obrero.

Sobre el cierre del paro, una reunión de delegados por línea hizo un balance y consideró la continuidad del movimiento. La mayoría de las posiciones se orientó a un nuevo paro por 48 horas la semana próxima y también se resolvió poner a consideración de las asambleas de líneas la convocatoria a una movilización con participación de todas las organizaciones que se identifican con esta lucha. Como nunca antes, en un claro efecto post Kraft, la simpatía obrera con las organizaciones estudiantiles y de izquierda fue total y en todas las líneas.
Al cerrar esta nota, las asambleas consideraban estas posiciones.

Una nutrida asamblea de la Línea B votó por un nuevo paro de 24 horas y la convocatoria a una movilización popular al día siguiente o en el anterior, para no abandonar el puesto de lucha nunca. Su deliberación fue una escuela política o, más bien, el reflejo de la escuela política que es todo el proceso del Subte. Los activistas fundamentaron la necesidad de ganar la calle poniéndose a la cabeza del vasto movimiento que encuentra en la causa del subte su propia causa por una nueva dirección en el movimiento obrero, como contrapartida de la marcha de la CGT. Minutos antes se habían retirado los delegados de Ecotrans y de otra línea de la UTA, todos los cuales con Kraft, con los movimientos antiburocráticos, con los estudiantes que hicieron el aguante, con la izquierda, conformarían un canal de masas. Un activista reflexionó sobre la CTA, a la que ve por momentos con “apoyos verbales que debería llevar a la práctica” y le reclamó al Cuerpo de Delegados poner los puntos sobre las íes ante los dirigentes de la CTA.

La conciencia de que esto se arranca con lucha, contra la voluntad del gobierno, es total. La profundización de la lucha está presente entre todos, nadie descarta que la Justicia resuelva a favor, y hasta el propio gobierno, pero al igual que con las seis horas, arrancando la conquista con la huelga.

Este debate sobre la extensión del conflicto y el llamado a una movilización obrera y popular es un fuerte signo de como la lucha del subte registra la evolución de la situación política y tiende a colocarse como alternativa al operativo K -moyanista de sofocación de las luchas obreras.

C. de M.