jueves, 20 de abril de 2006

FUERA LA TERCERIZACION

Desde hace meses los trabajadores tercerizados vienen reclamando su incorporación al convenio UTA. El gobierno y la CGT venían bicicleteando el reclamo, con la clara intención de desgastar a los compañeros, que eran acosados con apercibimientos y maltratos.
El gobierno, en combinación con la patronal, provocó a los compañeros que habían establecido un plan de lucha con levantada de molinetes: uno les mandó la infantería; el otro, telegramas de suspensión. Los compañeros comenzaron el corte de vías e inmediatamente el conjunto de los trabajadores del subte salieron a la huelga. Desde diciembre se habían votado mandatos en ese sentido en la Línea B y el Taller Rancagua, y ese proceso, con distintos matices se había empezado a generalizar en la mayoría de las líneas y talleres.


La represión del “hijo de las madres”

En los dos días de la huelga, en ningún momento el gobierno intentó negociar. Lanzó una represión violenta: desalojó por la fuerza la estación Primera Junta de la Línea A, donde golpeó a los trabajadores. Para que no quedaran dudas, el comisario a cargo explicó que actuaba bajo órdenes directas del ministro del Interior, Aníbal Fernández.
Fueron detenidos 11 trabajadores entre los que se encontraban dos delegados, liberados luego por la movilización que se comenzaba a engrosar en la puerta de la Comisaría 12a. Los compañeros desalojados de la Línea A lograron recuperar la posición dentro de la línea ingresando nuevamente en la estación Miserere, de donde fueron nuevamente desalojados por la Infantería.
El gobierno luego mando órdenes de desalojo a las líneas E y D, que levantaron el piquete y decidieron concurrir a una asamblea general en Constitución.
En la B también llegó la orden, los compañeros reunidos en asamblea decidieron por unanimidad resistir.
Con barricadas, matafuegos, y los escasos medios con los que puede contar un trabajador, se defendió la permanencia en el lugar de trabajo, defendiéndose de el pertrechado cuerpo de Infantería, en un verdadero combate que se extendió desde la estación Federico Lacroze hasta el Taller Rancagua. La represión en Lacroze continuó en las calles, donde se libró una verdadera cacería por más de diez cuadras. Compañeros que se movilizaban solidariamente fueron apaleados, y un compañero del subte que había sido detenido varias hora antes, fue golpeado, robado y sometido a torturas psicológicas en la Comisaría 6ª.
La burocracia de la UTA se presentó en las cabeceras sólo para plantear que la medida tomada era “inorgánica”. En un acto escandaloso de traición, tampoco respondió frente a la represión que sufrieron los trabajadores ni ante el reclamo de que en estas circunstancias convocara a una huelga general.
Después de Las Heras, esta nueva represión contra trabajadores que luchan contra la tercerización puso de relieve que el tercerismo es una cuestión de Estado para el gobierno de Kirchner.

La asamblea general

Las únicas vías de comunicación que se establecieron con el gobierno —a través de la CTA y Perez Esquivel— confirmaron que la posición politica del mismo frente al conflicto era una sola, desalojar o desalojar.
El gobierno había fracasado en hacer funcionar los trenes pero había logrado desalojar cuatro cabeceras. Se mantenía Constitución, convirtiéndose en el punto de reagrupamiento donde se realizaría una asamblea general. Allí se trazaron dos posturas. Por un lado quienes defendieron la necesidad de darle continuidad al plan de lucha, convocando a una movilización política contra la tercerización y la represión, para rodear de solidaridad a los trabajadores y canalizar el repudio de la población a la represion antiobrera. Otros compañeros defendieron suspender toda medida de fuerza y movilización y convocar a una conferencia de prensa. Esta última fue la moción aprobada.

Cómo seguirla

La lucha de los tercerizados es una lucha del conjunto de los trabajadores del subte y estratégica para toda la clase obrera. De luchar por la recuperación para todos los compañeros del convenio UTA —del cual fueron expulsados con la privatización— dependerán las fuerzas con las que luego podremos ir por el convenio y el 82% móvil.
Sostenemos la necesidad de impulsar una gran movilización política contra la tercerización y la represión, que sirva como eje de reagrupamiento y como advertencia al propio gobierno y la patronal. A partir de allí impulsar en el Cuerpo de delegados junto a todos los trabajadores tercerizados y con asambleas en todas las líneas y talleres los pasos a seguir, en un plan de lucha por el definitivo reconocimiento de los compañeros como trabajadores de la UTA.

Charly Pérez y Pablo Melta

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