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sábado, 30 de junio de 2012

La conducción de AGTSyP da la espalda a la lucha contra el ajuste


La concurrencia de más de un centenar de delgados y activistas del subte a la plaza el 27, constituyó un hecho significativo, que marca un estado de ánimo de los trabajadores. Porque esa concurrencia se abrió camino, desde la base y desde asambleas, contra el bloqueo de la directiva yaskista de nuestro sindicato, que llamó a carnerear el paro y la movilización con el argumento de que, a pesar de lo justo de los reclamos, era ”funcional a la derecha”, o que no respondía a una convocatoria democrática. El muerto se ríe del degollado: ¿a que debate o consulta democrática apeló la directiva para boicotear esta lucha en nombre de toda la AGTSyP? En cambio los compañeros que concurrimos hicimos un verdadero esfuerzo para organizar asambleas, como las de la línea B, Rancagua, la línea A, taller San José.
Es hipócrita decir que se está a favor de las reivindicaciones de la convocatoria y al mismo tiempo carnerearla. Si están de acuerdo digan que proponen para encarar la lucha, que, obviamente es una lucha contra el gobierno. La Directiva, con esas excusas, se propuso debilitar, no a Moyano, sino la lucha de las decenas de miles de trabajadores, que expresaron con su concurrencia una oposición a la política del ajuste de un gobierno al que la mayoría de ellos votó hace unos meses. Al gobierno que nos confisca parte del salario para pagar la deuda externa y subsidiar a los Roggio, Cirigliano y la Barrick Gold; que envía la gendarmería contra las huelgas obreras y judicializa la lucha con denuncias penales y aplicación de ley de abastecimiento. Los trabajadores concurrimos contra el impuesto al salario, salario familiar para todos y también por nuestra paritaria sin tope y el 28% al básico. Y cantamos en la plaza a favor de un plan de lucha. No estuvimos del lado de Moyano, sino con decenas de sindicatos, comisiones internas y activistas clasistas. Al revés, Moyano tuvo que diferenciarse de los sectores combativos con un discurso “peronista” para limitar el proceso que se ha abierto. En todo caso, del lado de Moyano, que firmó para camioneros un 19% (anualizado), fiel a los topes K, están los que levantaron el plan  de lucha del subte a cambio de la miseria “sub -moyanista” del 15% y la postergación de la paritaria para después de que los moyano y los yasky terminen de abrochar los principales convenios a la baja.
Los oportunistas de derecha como Macri, se cuidaron muy bien de aparecer por la plaza. En todo caso, funcionales al Macrismo son los que llaman al ingeniero a que se haga cargo del subte, sabiendo que solo lo haría para aplicar más a fondo el tarifazo y ajustar mas a los trabajadores. Esto en coincidencia, además, con el patrón Roggio, que ha salido a plantear públicamente lo mismo, agradecido por la concesión del Sarmiento con que lo benefició el gobierno.
La directiva del sindicato, en lugar de dar la espalda a los que se movilizan por causas que dicen apoyar, debe mostrar sus cartas. Basta de excusas! Si es cierto que apoyan los reclamos ¿Qué proponen hacer para erradicar el infame impuesto al trabajo? ¿Qué por el salario familiar y el 82% móvil? Y especialmente ¿Cómo dicen que sigue la lucha que levantaron en forma inconsulta por la paritaria? Esperar a agosto, con reuniones protocolares con las autoridades, es seguir el libreto tramposo de la UTA, Roggio y Tomada. Los que ganan tiempo, para preparar como nos rompen la cabeza, son ellos. Hay que exigir la reapertura de la paritaria ahora. En la reciente asamblea general, se negaron a discutirlo aferrados a un estatuto que inventó Tomada y que no votó nadie en el subte. Es hora de acciones concretas y no de chamuyo.

viernes, 22 de junio de 2012

EL 27 A LA PLAZA

Los abajo firmantes llamamos a todos los compañeros del Subte a marchar el próximo miércoles 27 a la Plaza de Mayo por la eliminación del Impuesto a los Salarios, o la elevación del Mínimo no Imponible a más de 15.000 pesos, y por el Salario Familiar para Todos.
Proponemos marchar con el reclamo también de que se abra inmediatamente nuestra paritaria por el 28% al básico, el 2% de antigüedad, viáticos y licencias.
La AGTSyP debe organizar una gran columna del Subte para marchar a la Plaza, ya que se trata de un reclamo justo y de todo el movimiento obrero contra el ajuste que el gobierno pretende descargar sobre la clase obrera.
Organicemos asambleas de línea para garantizar la movilización y levantar las consignas que llevarán nuestras banderas.


Charly Perez, Christian Paletti, Carlos Taborda, Ariel Rocchetti, Fabián Tevez, David Carballo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Doble aguinaldo y anulación del impuesto al salario

Asambleas en todos los sectores

Cuando más remachadamente cajoneado está el "paquete de leyes laborales de Recalde", Moyano usó el aniversario de la muerte de Kirchner para desempolvar el proyecto de Reparto de Ganancias. Pasó del "partido sindical" a un brote reivindicativo. Eso sí, bien parlamentario. Plaini, que se está por ir, insiste en que ni se les ocurra confrontar con la presidenta, "es sólo un proyecto de ley para cumplir la constitución". Pero el moyanismo en diciembre estará con menos diputados en medio de un bloque oficial mucho mayor.

Si la Presidenta "enfrió" el proyecto el año pasado -cuando peleaba la recomposición política del kirchnerismo sin los votos de hoy, sin la fuga de capitales, sin el evidente déficit fiscal que se instaló, ni la recesión mundial que desembarca aceleradamente- hoy, la cosa está más lejos que nunca siquiera de tratarse.

Consciente de eso, Recalde se desvive explicando las virtudes que tendría un "bonus" atado al presentismo, el cual sería una de las formas que podría adquirir el reparto del 5% del 50% de las ganancias. Porque la otra mitad de las ganancias -según el proyecto- se puede descontar por "inversiones" y el otro 5% (del famoso 10%) iría a un fondo para la asignación por hijo. Por otro lado, explica que se aplicaría a empresas de más de 300 trabajadores y que todo el régimen podría quedar en discusión para las "pymes". Es decir que venden el proyecto como un arma para aumentar la "productividad" y para acrecentar las divisiones internas en el movimiento obrero.

Pero la UIA -y el gobierno- están en otra cosa. El vicepresidente tercero de la UIA, Juan C. Sacco, aseguró que "la única que puede exigir algo es la Presidenta con su 54%, y esto está fuera de lugar, tengo plena confianza en que no lo avalará". Para la UIA, cualquier cosa de este tipo debe discutirse en paritarias "que para eso las tenemos", en lo cual han coincidido con el ministro Tomada. La discusión de los bonus por productividad y presentismo por ramas y hasta por empresas son armas para condicionar el salario a una mayor explotación. Además, al mismo tiempo que ponen en alto las paritarias, las patronales impulsan un Consejo Económico y Social para digitar, mediante el dedo presidencial, todo lo que se discuta en ellas.

Ese es el núcleo de toda la discusión con el moyanismo. El disciplinamiento del movimiento obrero al proceso futuro de tarifazos progresivos, a los aumentos pautados por debajo de la inflación y sujetos a cláusulas de productividad, así como a la vía libre a las suspensiones, cortes de contratos y despidos como consecuencia del desembarco de la crisis mundial. En función del déficit fiscal, el gobierno discute la estatización de los fondos de las obras sociales, en vez de devolver los 10 mil millones que ha retenido, de lo cual Moyano no habla.

Su hijo Pablo estuvo más picante: dijo que "da bronca trabajar para el Estado", refiriéndose al impuesto a las ganancias. Otra de las reivindicaciones más sentidas entre los sectores calificados -y no tanto, como los maestros de doble turno- del movimiento sindical. Pero todo es pirotecnia verbal en función de la crisis del moyanismo.

Las garantías parlamentarias en torno del reparto de ganancias delatan el objetivo "político" de Moyano, que es negociar un retiro digno y sin causas penales. En torno al impuesto al salario, el propio Moyano aceptó, callado la boca, la actualización ruinosa del 20% después de dos años y se volvió a tragar el sapo en ocasión del Concejo del Salario Mínimo, cuando la presidenta bajó, laudó y se acabó. Todas las reivindicaciones quedaron a la vera del camino.

La prioridad en el movimiento obrero es el reclamo del doble aguinaldo ya. La anulación del impuesto al salario. La defensa de las paritarias y la exigencia de un piso salarial equivalente a una canasta familiar para todo el movimiento obrero, condiciones para discutir cualquier variedad de reparto de ganancias, lo que requeriría una lucha consecuente para abrir los libros de las empresas. En tercer lugar, fijar una línea en todos los gremios, mediante asambleas, para que, ante la baja de la producción y eventuales reducciones horarias, se prohíban los despidos y no se toque el salario: nada de suspensiones, adelantos de vacaciones, ni cortes de contratos o cesantías.

Para esto hay que poner en pie de movilización al movimiento obrero. Abramos la deliberación en las asambleas.

NP

jueves, 5 de mayo de 2011

Triunfo de los trabajadores del subte

Las medidas de acción directa resueltas por los trabajadores del subte organizados en la AGTSyP obligaron a la empresa y al gobierno a resolver la grave arbitrariedad de haber liquidado los sueldos sin el ajuste salarial firmado en la paritaria reciente. También se lograron las recategorizaciones que, firmadas en la paritaria, fueron luego públicamente desconocidas por Metrovías atribuyéndolas a “un error”.
El paro de tres horas anunciado para hoy, era la más moderada de las medidas que fueron propuestas por distintos sectores. Por otra parte, se ha extendido, en las asambleas de base realizadas, el planteo de que en el término de 6 meses, debe volver a discutirse la paritaria para revisar los niveles salariales a la luz de la evolución del aumento de los precios, teniendo en cuenta que el 23% promedio obtenido va por detrás de la inflación proyectada. Y también que la parte patronal debe hacerse cargo del pago del impuesto de la AFIP (ganancias) -verdadera exacción al salario obrero para las arcas oficiales -, como se fijara en otros convenios, como el del diario Tiempo Argentino.

- ATM -
Agrupación Trabajadores de Metrovías
en el Frente Naranja-Bordó-Violeta  

domingo, 27 de marzo de 2011

El impuesto al salario del kirchnerismo

Echegaray, Cristina, Aníbal y Boudou
Si se aplicaran los índices del Indec 2001/2010 al mínimo no imponible de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias -rubro asalariados- para un soltero, el mínimo debería estar en 7.330 pesos y las escalas ascendentes deberían ser cinco veces más amplias. Con la desactualización inflacionaria, la tablita vigente resulta demoledora. Obviamente, si se aplicaran los índices reales de inflación, el mínimo no imponible para solteros superaría los 10.000 pesos. El piso actual de 4.800 pesos para solteros -cuando una canasta familiar modestamente calculada está en 5.700 pesos- habla a las claras del carácter abiertamente confiscatorio del salario que tiene este mentiroso "impuesto a las ganancias", hoy transformado en un impuesto al salario.
El impuesto abarca hoy a 1,5 millones de trabajadores y, de no actualizarse, luego de paritarias sólo en marzo quedarían afectados unos 250 mil más -cifra que, con el correr del año y la llegada de las cuotas previstas habitualmente en los convenios, iría aumentando. La situación no es novedosa, se sucede año a año, pero de suerte de tal que cuando el gobierno actualiza los montos, lo hace insuficientemente y sube el "piso" histórico de trabajadores aportantes.
El hecho de que la Presidenta no haya anunciado la actualización de los mínimos en su discurso presidencial y esté estirando la definición de una actualización a dos años desde la última vez es indicativo de que se trata de una pieza en la política de "redistribución de la riqueza" kirchnerista, en este caso desde los asalariados hacia el presupuesto público que, como todos sabemos, está crecientemente afectado por el pago de los servicios y de capital de la deuda pública y por los subsidios a los distintos grupos capitalistas.
La creación de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias tuvo por origen gravar ganancias empresarias disimuladas en sueldos ejecutivos de los propios accionistas que, de ese modo, reparten ganancias descargándolas como gastos en sueldos, que en la actualidad rondan los 40 mil pesos. La categoría no corre para los jueces quienes de este modo han gambeteado el carácter abiertamente anticonstitucional que tiene la aplicación que hoy se le da a la cuarta categoría, porque se ha implantado un impuesto cuya tasa aumenta sin que pase por el Congreso, con el simple expediente de la inflación y de la no actualización de sus pisos.
De manera que el kirchnerismo no ha creado este impuesto, pero ha hecho la proeza de transformar un impuesto a las ganancias en un impuesto al salario -operación retrógrada si las hay. El fiscalismo "nestoriano" no reparó en los desastres que esto ha generado justamente en la querida Patagonia de los pingüinos, porque la categoría no tiene "zona desfavorable", por lo cual rebana porciones todavía mayores de salarios engordados debido a un costo de vida enormemente elevado.
El punto ha sido tomado por las cuatro centrales obreras, es decir por todas las fracciones de la burocracia sindical. Claro está, el colmo de la situación se ha dado entre los docentes, un 30% de ellos afectados por tres situaciones: los salarios de los cargos jerárquicos de la carrera, los doble turnos inhumanos a los que se ven obligados a trabajar y los salarios de Santa Cruz y Tierra del Fuego -todo esto a pesar de que el básico conformado por Yasky y compañía se ha "elevado" para todo 2011 a 2.400 pesos. Ciertos gremios como químicos, petroleros o aeronáuticos prefieren un aumento menor para estas paritarias, a cambio de un aumento considerable en el piso de ganancias, una distorsión absurda, al igual que la que sufren los obreros automotrices que realizan horas extras o los gráficos de plantas con fuerte organización sindical. Miles de millones se han recaudado en estos ocho años por esta vía, mientras sólo de exenciones impositivas a las patronales hay más de 50 mil millones anuales.
Desde luego, las centrales deberían estar enarbolando un piso salarial equivalente a la canasta familiar y no limitarse a una reivindicación que apenas preserva las descomunales diferencias salariales interiores de la clase obrera argentina, cuyo promedio general apenas supera los 3 mil pesos. A partir de ello, la anulación de la cuarta categoría y la eliminación de todo tope a las asignaciones familiares tienen que formar parte de un paquete integral en las paritarias.
Por la anulación del impuesto al salario. Ningún tope en asignaciones familiares. Por un salario mínimo equivalente a la canasta familiar.


NP