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miércoles, 15 de septiembre de 2010

TERCERIZADAS, UN CAMINO DE EXPLOTACIÓN Y FLEXIBILIDAD LABORAL

Por el pase a planta permanente de Metrovías de todos los trabajadores tercerizados.

Uno de los negociados de las empresas es tercerizar los trabajos con el fin de abaratar los costos. Esta política es garantizada por medio de la explotación al trabajador, llevando a cabo una serie de medidas: la flexibilidad laboral y la precarización. 
Esta situación no sólo persigue un fin económico (mayores ganancias), si no que también está sujeta a una estrategia de la empresa para impedir que los trabajadores se puedan organizar, aplicando la división entre tercearizados con los de planta permanente.
Todavía quedan varias en el Subte: CAF, Metropolitana, Bruno Brizi, SubTV, Estatic, Enterprise, etc.
En un principio, estas empresas tenían diferentes convenios colectivos de trabajo (CCT), como en el caso de CAF (que estaba bajo el convenio de la UOM), siendo que hacían las mismas tareas, y que gracias al encuadramiento que se realizó en 1997 se logró pasar al CCT del Subte a todos los trabajadores. Otras aún mantienen a su personal por fuera de dicho CCT.
Estas empresas tienen un contrato de trabajo con vencimientos y con probabilidades de revocamientos. Como pasó con la salida de Alstom en 2005 que, apretados por la acción del Cuerpo de Delegados, lograron que algunos pasaran a Metrovías garantizando su estabilidad laboral. Luego se dió el caso de los compañeros de Taym, Fiel, Metropolitana, ServiSub, Orbea Bayton y Pertenecer, que por medio de la organización y la lucha logran pasar a Metrovías, quedando pendiente aún el pase de 60 compañeros vigiladores de Metropolitana.
La organización sindical de estos actuales sectores no existe, sólo hay 3 delegados que son de la CAF, en el Taller Rancagua (línea B) y San José (línea C), en las demás empresas no hay delegados ni nada que se le parezca, no pudiendo contar con la posibilidad de organizarse o con muchas dificultades para lograrlo, ya que, las empresas persiguen al trabajador organizado por medio de sanciones, descuentos salariales, traslados y hasta despidos.
Los reclamos de los compañeros tercerizados, como por ejemplo los de Seguridad e Higiene, no se pueden realizar en forma directa porque el empleador (empresa tercerizada) es una prestadora del servicio de Metrovías. Como consecuencia se triangulan los reclamos, y van por el camino de la bicicleta. Por la desatención de dicha necesidad hasta llegan a poner en riesgo nuestras vidas por no contar con los elementos de seguridad. Como pasó con el caso de un compañero de CAF (ahora en el taller San José) al que se le cayó un radiador de 200kg encima y quedo con una incapacidad de más del 20%; y no solo eso si no que la empresa lo abandonó desconociendo el accidente.
Actualmente hay un nuevo fenómeno y es que estas empresas tercerizadas a su vez también tercerizan por medio de la contratación de mano de obra a algún monotributista (si es que esta registrado) u otra empresa para hacer algún tipo de trabajo de infraestructura, cuando tendría que encargarse de ello Metrovías por medio de los compañeros de Instalaciones Fijas (GIF). Esto a su vez vacía de trabajo a los compañeros, con la intención de atentar contra la fuente de trabajo.

Acabemos con la tercerización en el camino de superar la discriminación de la patronal entre un personal de primera y otro de segunda.

Por el pase de todas las tercerizadas, basta de flexibilidad laboral y precarización.

Por asambleas en todos los sectores por la unión de los trabajadores.

Christian Paletti
Delegado del Taller San José y Barracas (AGTSYP)

jueves, 27 de octubre de 2005

Subterráneos: Una lucha crucial

Los trabajadores del subterráneo de las empresas llamadas “tercerizadas” se colocaron a la cabeza de la lucha contra la flexibilización laboral, al tomar medidas de acción directa por su reclamo de ser incorporados al convenio de UTA-Metrovías. Se trata de los trabajadores de control de molinetes (Fiel), de seguridad (Seguridad Metropolitana), socorristas y otras “empresas” menores que contratan personal para ventas en los quioscos, tendido de redes de telefonía y demás. Se sabe que son todas subsidiarias del mismo Grupo Roggio que controla Metrovías, la concesionaria privada de Subterráneos. Su incorporación a dicho convenio significaría la triplicación de sus sueldos y el cumplimiento de la jornada de 6 horas. Aspiración lograda anteriormente por trabajadores de “empresas”contratistas como CAF (mantenimiento) o Taym (limpieza).
Este método de “tercerizaciones” truchas es utilizado por todas las patronales del país para mantener una división de los trabajadores que laboran en una misma actividad, al figurar en diversas firmas, con distintos gremios y convenios. Pagando la mitad de los salarios de la empresa central —Metrovías en este caso— y jornadas más prolongadas. Y estafando además al fisco, ya que en los balances se cuadruplica el costo que efectivamente pagan por estos trabajadores.
Estos “tercerizados” del subterráneo vienen peleando desde hace meses por su pleno reconocimiento, se afiliaron a la UTA, desconocen a gremios como Seguridad o Uocra, se han movilizado mediante una coordinación de las diferentes “empresas” y también solidariamente con los trabajadores de Metrovías en sus conflictos.
Cuando el jueves pasado, luego de una jornada de paro y batucadas, cansados de ser ignorados, resolvieron cortar las vías en Miserere, la patronal y el gobierno creyeron llegada la oportunidad de liquidarlos. Calcularon que los trabajadores de Metrovías no los acompañarían y que podrían, de paso, a tres días de las elecciones, ganar los medios con la imagen de un gobierno “de orden”.
Calcularon mal. La represión fue brutal. La guardia de infantería de la Federal bajó al túnel, apaleó y gaseó a los huelguistas. Pero encontraron una resistencia tenaz. A pedradas, con barricadas y extinguidores de incendio, los trabajadores hicieron retroceder a los milicos. Pocos minutos después, las cinco líneas de subtes y los talleres se paralizaron. El Cuerpo de Delegados de Metrovías había resuelto el paro total en repudio a la represión y en solidaridad con los compañeros de las “tercerizadas”. Los trabajadores, ahora mezclados, de las “tercerizadas” y de Metrovías, ocuparon los andenes de Miserere, bajo el sitio de centenares de policías que se desplegaron en el primer nivel del subterráneo y en los alrededores de Plaza Once. Los conductores, guardas y boleteros permanecieron en paro en las cabeceras de líneas. Delegaciones de otros gremios, del movimiento estudiantil y partidos de izquierda se concentraron en Once y cortaron la avenida Rivadavia.
A esa altura, en el Ministerio de Trabajo se habían iniciado tratativas entre miembros del Cuerpo de Delegados de Metrovías, representantes de dicha empresa y la UTA. El reclamo: reincorporar a cinco trabajadores despedidos de una de las tercerizadas e integrar a todos al convenio UTA-Metrovías. Un reconocimiento, en los hechos, de la unidad de todos los trabajadores del subte frente a una sola patronal.
La trascendencia nacional de la represión en Miserere, el paro total del subterráneo y el extremo nerviosismo del gobierno ante el paso en falso cometido, creaban las condiciones para exigir una solución integral a los reclamos, bajo la amenaza de la continuidad del paro e inclusive de una huelga general de la UTA solidaria con los trabajadores reprimidos. Pero la burocracia sindical, como en la fábula del escorpión, actúa conforme a su naturaleza antiobrera. Sobre la base de la reincorporación de dos compañeros despedidos de Metrotel y el compromiso patronal de iniciar negociaciones sobre el encuadramiento convencional de las tercerizadas, la UTA extorsionó a los trabajadores. O se levantaba el paro o se retiraba de las negociaciones.
Llevada la posición a la asamblea de los huelguistas en Miserere, una primera votación de las “tercerizadas” rechazó la propuesta unánimemente y se pronunció por seguir el paro. Pero inmediatamente después, otra asamblea, esta vez común de “tercerizadas” y Metrovías, resolvió suspender el paro y que se inicien las tratativas, considerando que era un paso adelante haber quebrado la intransigencia patronal y con el compromiso de que si no se producían resultados positivos, se retomarían medidas de lucha.
Las tratativas, efectivamente, comenzaron el viernes, se reincorporó a dos despedidos y se considerarán los otros casos, que datan de meses atrás. Se fijaron plazos de una semana para una respuesta patronal sobre el encuadramiento de las “tercerizadas”
El punto clave de esta gran lucha contra uno de los aspectos más antiobreros de la flexibilidad patronal, es mantener la unidad lograda entre todos los trabajadores del subterráneo. En este sentido es fundamental que el Cuerpo de Delegados de Metrovías adhiera a la propuesta votada en el Taller Rancagua: ante cualquier represalia o represión a los compañeros de las tercerizadas, los trabajadores de Metrovías deben parar los subterráneos inmediatamente.

jueves, 28 de agosto de 2003

Trabajadores contra el convenio trucho

El acta-acuerdo (Convenio Colectivo de Trabajo) firmado por Metrovías y la Uta a espaldas de los trabajadores, amañando las paritarias, y homologada por el Ministerio de Trabajo, ya cuenta con el firme apoyo del ministro Tomada; es decir, esta decisión fue comunicada por el propio ministro a una comisión de delegados que fue recibida por él mismo. La pretensión del ministerio es que los delegados paritarios participen en una negociación que ni siquiera permite poner sobre la mesa las reivindicaciones de los trabajadores. Esta reunión se produjo al calor del último paro y es por estas razones que el cuerpo de delegados discutió llevar a la práctica un plan de lucha que incluye poner en pie una comisión de apoyo, constituida por organizaciones piqueteras y asambleas populares con la idea de colocar en la opinión pública la complicidad del gobierno de K en esta estafa a los trabajadores.
La primera parte de este plan de lucha tuvo su inicio el día 20 de agosto con una agitación masiva que fue realizada por las organizaciones ya mencionadas, repartiendo un volante que reivindica la jornada de 6 horas, reclama la anulación de las paritarias truchas y trabajo legítimo para los desocupados.
Esta actividad fue realizada en las cabeceras de las líneas y en el nudo central de Carlos Pellegrini por aproximadamente 3.000 piqueteros y trabajadores de Metrovías.
Los primeros efectos de la firma de este acuerdo trucho ya se comienzan a sentir en el sector de boleterías, donde la empresa pretende liquidar un turno de trabajo y es por esta razón que el cuerpo de delegados decidió un paro, por las 6 horas, y la anulación del convenio trucho.


Carlos Pérez

miércoles, 7 de mayo de 2003

Los trabajadores del subterráneo retoman la lucha

El 17 de marzo, un paro general de una hora organizado por el cuerpo de delegados (en todas las líneas y talleres) paralizó el subte. El reclamo: basta de violaciones al convenio (traslados de personal, imposición de tareas no convencionadas, no respeto de categorías).
La Uta, que apoyó la medida, firmó, sin embargo, un acta en el Ministerio aceptando discutir con la empresa traslados y flexibilización, justamente todo lo que los trabajadores venían rechazando. Como consecuencia de todo esto, el cuerpo de delegados inició una campaña de asambleas por sector para rechazar el acta, debatir un plan de acción y elegir representantes de base. Como primera medida de dicho plan se está firmando masivamente el apoyo a una agenda propia de los trabajadores para presentar al Ministerio de Trabajo:
1.Contra las violaciones actuales al Convenio Colectivo de Trabajo: restablecimiento de los planteles convencionales. Contra la contratación de personal fuera de convenio para realizar tareas convencionadas, la tercerización del trabajo y la imposición de tareas no convencionadas y/o ajenas a la actividad del transporte. Contra las violaciones de seguridad e higiene, etc.
2. Recomposición salarial.
3. Reducción de la jornada laboral a seis horas.
Esto se acompaña de medidas de trabajo a reglamento para que la empresa cese en el retraso del pago de sueldos.
La dirección de la Uta se ha declarado favorable a flexibilizar el convenio en los puntos que reclama la empresa. En un intento por enfriar el conflicto y ganar una posición en una rama que no controla, acaba de firmar con la patronal un 9% de aumento a cuenta de futuros salarios de convenio.
Todo indica, en el ánimo de los trabajadores, que marchamos a una lucha sostenida hasta alcanzar el conjunto de las reivindicaciones.


Carlos Pérez

jueves, 16 de mayo de 2002

Aumento salarial y jornada de 6 horas ya

La bancarización y todas las medidas tomadas por el gobierno de Duhalde para proteger a los banqueros y a los capitalistas en detrimento de los ahorristas y de la población en general, también han afectado a los trabajadores, no solamente a través de la devaluación de los salarios y la inflación sino también porque fuimos obligados a cobrar con tarjeta de débito, cuando lo hacíamos en efectivo, en el lugar y horario de trabajo.
Ahora, con la desconfianza en el cobro con tarjeta de débito, hemos decidido exigir el pago en el lugar de trabajo. El conjunto del cuerpo de delegados se apresta a lanzar más de mil cartas-documento fundando la exigencia en la inseguridad y la Ley de Contrato de Trabajo, que en uno de sus artículos reserva el derecho del trabajador a pedir el pago en el lugar de trabajo.
Debido a la devaluación y a la inflación, los trabajadores estamos realizando asambleas por sector a fin de fijar posición. Los trabajadores del taller Rancagua votaron:
1) Recomposición salarial del 50%.
2) Reducción de la jornada laboral a 6 horas sin afectar el salario.
3) Pre-proyecto de convenio.
4) Asamblea General para tratar los caminos a seguir a fin de obtener estas reivindicaciones.
En la Línea C, una asamblea votó los puntos mencionados luego de un amplio debate, donde se introdujo que teníamos a favor la iniciativa legislativa del Partido Obrero de reducción de la jornada.
En la Línea D, también en asamblea se resolvió impulsar la lucha por la reducción de la jornada y el aumento salarial, y por la Asamblea General.


Charly Pérez