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viernes, 16 de julio de 2010

Bolsa de trabajo y promociones: la dictadura de la patronal y la UTA

(Nota extraída de nuestro último boletín)

La llamada “bolsa de trabajo” propuesta por la patronal y el ministerio de Trabajo es una truchada total. Establece un listado de aspirantes propuesto individualmente por los trabajadores – exclusivamente de familiares directos -  del cual la empresa seleccionaría los que se le antoje. No se acepta establecer ni siquiera que porcentaje de los ingresantes se tomarían de esa lista. Tampoco se acepta el derecho a veto de los delegados gremiales sobre las evaluaciones y los exámenes.
Llamar a esto bolsa de trabajo es una impostura. Las bolsas de trabajo de los gremios que las conquistaron con la lucha, fueron totalmente dirigidas por los propios sindicatos, que entregaban a la patronal el listado de los trabajadores propuestos para ingresar, cuando se requería cubrir puestos de trabajo. Era el ejercicio de un control obrero sobre los ingresos. Lo que nos están proponiendo acá no pasa de una ventanilla de recepción de solicitudes, que la patronal maneja a su total arbitrio.
Lo mismo en materia de promoción a categorías superiores: los concursos y evaluaciones, quedan totalmente bajo control de la empresa.
Otra perlita: tanto en ingresos como en promociones se contemplan “cursos” que deben ser aprobados. Ahora bien, si a la UTA se le dio, por acta firmada, la prerrogativa de dar cursos de “formación”, a cambio del pago de muchos millones de pesos para la patota. Está clarito que por esa vía la burocracia va a meter la mano en toda esta ensalada.
Pero no por último menos grave: empresa y Ministerio han sido terminantes en el punto de que todo esto lo van a firmar primero con la UTA, único gremio reconocido para el subte. Luego llamarán a los delegados “tutelados” a firmar – no a la AGTSyP que para ellos directamente no existe.

La posición de ATM es que esta estafa debe ser rechazada. Nuestro sindicato debe reclamar una verdadera bolsa de trabajo y un sistema de promociones y concursos bajo control real de los trabajadores.

jueves, 1 de julio de 2010

Los K vienen por más

La intención, que manifiestan funcionarios de Tomada, de subordinar al nuevo sindicato (AGTSyP) a un acuerdo sobre ingreso de personal y ascensos, que firmaría el Ministerio de Trabajo con la UTA, es un paso audaz hacia la disolución del sindicato de los luchadores.

La propuesta presentada en torno a ingresos y ascensos mantiene ambos procedimientos totalmente bajo control de la patronal, con fuerte ingerencia de
la UTA. Llamarle a esto “bolsa de trabajo” es una impostura, ya que los trabajadores no tendrán más participación, que presentar familiares como postulantes, cuya selección quedará absolutamente a criterio de la empresa.

El convenio, además, sería firmado por Metrovías y la burocracia de la UTA, para que luego pasen a notificarse los delegados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro.

El antecedente de este procedimiento reside en los acuerdos firmados exclusivamente con la UTA, encargando a la burocracia unos cursos de “formación” a cambio de un “subsidio” varias veces millonario. Estos cursos serían una condición (filtro) para el ingreso y las promociones. Se trata de una nueva avanzada del kirchnerismo, con miras a neutralizar y disolver a la vanguardia histórica del subte. A fines del año pasado, el ministerio de Tomada logró imponer unas actas de “paz social” que prohíben toda medida de fuerza vinculada tanto al reconocimiento del nuevo sindicato como al desplazamiento de la UTA como único sindicato reconocido en el sector. A cambio de ello, inventó una suerte de reconocimiento “off the record” de los auténticos “metrodelegados”, fundado en ninguna ley. Así, el reconocimiento de la AGTSyP quedaba fuera de la agenda por un año y la UTA, en cambio, mantenía su estatus y todas sus prerrogativas.

Ahora, esta política se agotó. La conflictividad creciente en las líneas –producto de la sobreexigencia y el deterioro de las condiciones de trabajo, así como de la presencia provocadora de la patota de la UTA– ha hecho trizas la “paz social”. De aquí, la nueva ofensiva: que los delegados de AGTSyP pasen de “tutelados” por el ministerio a ser pupilos de la UTA. De imponerse, esta variante sería un paso muy serio hacia la esterilización del nuevo sindicato.
Sería un gran retroceso para los obreros del subte una convivencia de este tipo con la patota enemiga de los trabajadores.

Asambleas en las líneas –en la A, en la B– vienen recogiendo la protesta y casi un ultimátum de las bases, que exigen frenar las provocaciones de la patronal y reclaman nombramientos, más personal, más trenes y salarios acordes con la necesidad de cumplir con un servicio que se mantiene, a pura presión, al borde del colapso.

Si el cuerpo de delegados no da salida a estos reclamos y tensiones de conjunto, probablemente estallen conflictos sectoriales serios o intentos patronales de golpear más a fondo, sin descartar una combinación de ambos.

La Agrupación Trabajadores de Metrovías está realizando una amplia campaña de denuncia sobre las verdaderas intenciones patronales y burocráticas que se esconden tras la “bolsa de trabajo” y la necesidad de pasar a un plan de acción con vistas a resolver los reclamos y el reconocimiento de la AGTSyP.


CdM

jueves, 17 de junio de 2010

El tiempo de la tregua se ha agotado

Emerge la combatividad de la base
Un plenario de delgados de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) reflejó el clima de impaciencia que reina en la base y en gran parte de los delegados como producto del empantanamiento de reclamos elementales que lleva ya siete meses. Se votó un paro sin fecha.
El plenario fue numerosísimo –50 delegados y 30 activistas– y estuvo dominado por la sensación de que el tiempo de las actas ministeriales de “paz social” se ha agotado sin pena ni gloria y que una marcada impaciencia recorre las bases en las líneas del subte. El tema de las urgentes reivindicaciones pendientes, en el cuadro del empantanamiento de las tratativas interminables y estériles en el Ministerio de Trabajo y de las provocaciones sistemáticas de la burocracia de la UTA y la conducta a seguir ante ello, desplazó del temario el punto sobre la incorporación del sindicato a la CTA, que algunos delegados promueven.
Una resolución de paro de tres horas, mandatada por la Línea A, se aprobó en general y pasó a la secretaría gremial para que se le fije fecha y hora, una vez evaluada por asambleas de las líneas.
Entre las reivindicaciones más urgentes se encuentran los ascensos, el ingreso de personal –bolsa de trabajo–, el sistema de francos. Varias intervenciones anticiparon el reclamo salarial que corresponde a la reapertura de las tratativas sobre sueldos en agosto. Una ruptura de la tregua ya se había dado con el paro general de dos horas del 6 de mayo por el reconocimiento del sindicato ante la llegada de la comisión de la OIT.
Como una manifestación práctica del clima reinante en la reunión, a su finalización la Línea A comenzó una medida de apertura de molinetes en protesta por la incorporación, por la ventana, a boleterías de un elemento de la empresa. Incluso una negociación donde la patronal ofrecería cinco ascensos a cambio fue rechazada por los boleteros de la línea. No quieren imposiciones de la patronal, en un cuadro en que ninguna reivindicación planteada por la AGTSyP es satisfecha.
Finalmente, en una posterior reunión en el Ministerio de Trabajo, los funcionarios ofrecieron presentar, a plazo fijo, una propuesta de bolsa de trabajo, que estaría aprobada por la burocracia de la UTA.
Da toda la impresión de que se sienten urgidos por el clima de impaciencia que se vive en la base del subte. Hay que estar en guardia, el proyecto de bolsa que se venía barajando deja en manos de la patronal y la burocracia los resortes fundamentales de los ingresos. Las condiciones mínimas deben ser: que los veedores obreros tengan poder de veto, ningún filtro por parte de la UTA –bajo la forma de escuela de “formación” a lo Moyano– y que el mayor porcentaje de los ingresos sea a través del listado propuesto por los trabajadores.
El paro está votado, las asambleas de línea deben valorar los hechos y poner fecha al plan de lucha.


CdM

jueves, 15 de abril de 2010

Calentura por el pacto UTA-Tomada-Metrovías

En un clima de conflictos múltiples en las líneas y talleres, y de provocaciones de la patronal y la UTA, el cuerpo de delegados del subte resolvió iniciar medidas de acción directa en reclamo de una negociación paritaria con la empresa Metrovías, reconocimiento del nuevo sindicato y los reclamos más urgentes como promociones, contratación de personal y otras reivindicaciones. El ensayo de la “tutela ministerial” con “paz social” agoniza.
Las medidas, que comenzaron con una liberación de los molinetes, unifican una serie de conflictos que estallaron. El quite de colaboración de los talleres San José y Rancagua y el de tráfico de la Línea B se profundizó cuando la patronal de la tercerizada CAF comenzó a aplicar sanciones de represalia. La Línea E y el Premetro pararon por falta de personal. La indignación se generalizó cuando se supo que Metrovías y la UTA tenían firmada un acta desde diciembre, donde se subsidia a la patota de la burocracia con más de cinco millones de pesos bajo el pretexto de una “formación de personal” que nadie sabe en qué consiste. A esto se agregó que la Justicia resolvió mantener como procesado al delegado Néstor Segovia por acciones vinculadas con piquetes de huelgas pasadas.
Tras cartón, apareció el acta paritaria UTA-Metrovías, donde se acuerda un aumento del 20% en negro y hasta agosto. Pero la grilla de los montos es inferior a ese porcentaje. El aumento no incide en rubros como vacaciones, antigüedad, aguinaldo ni aportes sociales. Está claro además que 20% es muy menor a la inflación prevista en por lo menos un 30%. Pero tal vez lo que más irritó a los compañeros es que la UTA firma por nosotros, cuando no nos representa.
La UTA además es convocada a discutir también asensos y bolsa de trabajo. Es decir, todo. Al nuevo sindicato, que representa al 90% de los compañeros, nos dejan la oportunidad de ponerle un gancho a lo que va firmando la UTA. Ahora apareció un proyecto de ingresos bajo total control patronal (lo que equivale control de la UTA) con un porcentaje exiguo para ser propuesto por los trabajadores (tal vez 33%), donde la UTA también participa y finalmente decide la patronal. Lo contrario de una bolsa de trabajo bajo control obrero, como venimos reclamando.
Ha hecho crisis definitivamente el mecanismo de la tutela “sui generis” –para no inscribir el sindicato–, la mediación permanente del Ministerio – para no reconocer directamente a los delegados ante la patronal–  y la paz social “intragremial” – para maniatar el proceso huelguístico de la primavera 2009. Ninguna reivindicación fue satisfecha.
El gobierno Kirchner ganó tiempo contra los trabajadores a favor de la patota de UTA.
Vamos por lo nuestro con un plan de lucha y propuestas discutidas en las asambleas: Incorporación de los negros al básico y actualización al costo de vida de un 35% anual, bolsa de trabajo bajo control obrero, ascensos y promociones; cubrir personal faltante, seguridad e higiene; desprocesamiento de Néstor Segovia.

CdS

jueves, 3 de diciembre de 2009

Contradicciones y perspectivas del acuerdo de paz social del Subte

El acta firmada entre el Ministerio de Trabajo y el Cuerpo de Delegados del Subte constituye un esfuerzo extremo del kirchnerismo para salvar la estantería de la descompuesta burocracia sindical argentina ante el avance implacable de la organización independiente de los trabajadores. Como tal, está plagada de contradicciones: concede el derecho al Cuerpo de Delegados para peticionar a la patronal, lo que es propio de un sindicato, pero niega la inscripción del nuevo sindicato. Se trata de un compromiso político que busca poner un paréntesis al reconocimiento jurídico. Ese paréntesis es una ‘paz social’ que significa la renuncia a llevar la exigencia de reconocimiento a la Justicia. El gobierno enfrenta una avalancha de fallos laborales y sindicales adversos, y teme como a la peste que la Justicia le imponga el reconocimiento del nuevo Sindicato del Subte.


El acta instaura una tutela gremial que violenta las imposiciones de la ley de asociaciones profesionales vigente –lo que supone que la burocracia de UTA tampoco iría a apelar el acta ante la Justicia. Al mismo tiempo, el reconocimiento sindical ante la patronal no es propiamente tal, pues debe pasar por la “gestión” o mediación del Ministerio, que pasa a jugar un rol de árbitro ‘sui géneris’ del conflicto entre el capital y el trabajo. Estamos ante un mecanismo bonapartista de gobierno. El acta ha mediatizado y relativizado al Cuerpo de Delegados del Subte, resultado de 15 años de lucha clasista, al incluir una “comisión directiva” (que fue la junta promotora) en las negociaciones que no fue elegida por nadie, sino inscripta a partir de la decisión de un grupo pequeño de delegados, por detrás del Cuerpo de Delegados y, por supuesto, de las asambleas del Subte. Al saltear la inscripción simple del sindicato, se ha buscado soslayar el proceso de decisión de formación integral y legal del nuevo sindicato; o sea, su estatuto, la elección por voto de afiliados de la nueva dirección sindical y la convocatoria a un cuerpo de delegados del nuevo sindicato.

El nudo que cierra el acuerdo es la paz social; es decir, el gran objetivo político de los K. Fue lo que también intentó en Kraft. En este caso, la paz social implica deponer el reclamo de la inscripción soberana del nuevo sindicato, que seguirá indefinidamente en los cajones del Ministerio de Trabajo. En lo esencial, el acta da vuelta la votación de los obreros de Kraft a la lista que no firmó la paz social.

Tomada lo explicó, “no habrá paro por un año” (Diario Gremial, 28/11). Horacio Meguira, abogado de la CTA, fue más perverso. Para él, “la firma de la paz social lleva implícito el derecho de huelga”; es decir que sólo puede ceder ese derecho el que lo tenía y usaba en la práctica. La paz social afecta el derecho constitucional de huelga y la soberanía de la asamblea obrera; sólo ella tiene reservada la potestad clasista de decidir ir a una lucha.

Nosotros hemos fijado una posición clara de antemano: la paz social no debía ser firmada, aún con el nuevo sindicato inscripto, porque lo habríamos esposado el día mismo que nacía.

La no inscripción tampoco es menor para los obreros del Subte, a los que se les birla un derecho, se les viola una ley, ni para el conjunto del movimiento obrero, al que se le señala que el camino de la independencia del Estado le está vedado. La paz social es una integración al Estado.

El acta le cubre las espaldas a los Moyano, los Lezcano y los Zanola, algo imposible, claro, ante el vendaval judicial que enfrentan por delitos graves. El pataleo de Fernández de la UTA es natural, pero sigue teniendo la potestad legal en materia de convenio de trabajo.

De manera que no se trata de una concesión menor, sino de una maniobra vinculada a un proyecto político: el gobierno –que tiene la agenda de tarifazos, impuestazos, canje de la deuda y  subsidios a la burguesía afectada por la crisis mundial– necesita “paz” en su frente social.

Se trata de una etapa en la que no les alcanza la cooptación tradicional de los sindicatos tradicionales; el gobierno tiene que pactar más a la izquierda de la burocracia y para ello se vale de quienes están apoyando a Sabbatella o a los que coquetean con Solanas. Esto explica el accionar de la CTA en torno al acta del Subte. Justamente por parte de Claudio Marín de Foetra, un gremio que expresa una alianza estratégica del moyanismo y la CTA. Entre ellos y con las telefónicas, niñas mimadas del kirchnerismo como se vio en la ley de medios.

En el esfuerzo bonapartista extremo de Kirchner frente a las luchas sociales y la crisis capitalista –es decir en el esfuerzo de actuar como un Bonaparte por encima de las clases para salvar al sistema de opresión capitalista en su conjunto– la paz social del Subte acerca a Kirchner a la CTA, aunque esto podrá ocasionar la ruptura de la CTA.

En el toma y daca, a las 48 horas de firmada el acta del subte, se premió a la CTA con la entrega del Suteba La Plata a Baradel y a su fraude impresentable a todo efecto. Luego se enfrió la inscripción en Argentina Trabaja de los desocupados ajenos a la cooptación kirchnerista. Esta situación ha determinado la constitución en las últimas horas de un amplio frente de lucha – que no incluye casualmente a la CCC, que firmó el acta de paz social de Kraft.

Las reivindicaciones de la nueva etapa


El complejo armado de la tutela “sui generis” otorgada, como otras concesiones que pudieran surgir en estos días, como el 1% o incluso alguna más, no nos obligan a renunciar a un derecho consagrado como la inscripción soberana de un sindicato.

La exclusión del acta de los delegados de la Línea B, porque la línea había votado en contra de la paz social, vulnera los métodos históricos del Cuerpo de Delegados del Subte y demuestra que la paz social, en sus últimas consecuencias, lleva a la regimentación sindical; o sea, al retorno de los viejos métodos por nuevas manos. Se está desarrollando una profusa campaña política de sectores de izquierda ligados al kirchnerismo, con abierto apoyo del MST, que presenta el acuerdo como un gran triunfo, ocultando su alcance a los trabajadores.

Por una etapa habrá que realizar una experiencia en relación al cuadro creado.

Continuaremos el reclamo por el nuevo sindicato ante la Justicia, en vistas de que el ministerio violentó los plazos y lo cajoneará por tiempo indeterminado.

Por plantear el reconocimiento directo de la patronal al Cuerpo de Delegados para todas las reivindicaciones de los trabajadores, sin intermediaciones: bolsa de trabajo, ascensos, antigüedad, condiciones de trabajo y a su turno salario, es decir en marzo.

El sindicato es el Cuerpo de Delegados y las asambleas de sector que lo sustentan, ninguna autoridad está por encima de ellos para toda negociación ante el gobierno o ante la patronal.

La CTA no fue nadie en el Subte en 15 años de lucha. Ha venido ahora a jugar para la firma de un acta de paz social. Su único rol ha sido reaccionario.

N. P.

jueves, 12 de marzo de 2009

“Un lindo sindicato debería tener delegados independientes, capacitación, bolsa de trabajo y una Secretaría de la Mujer"

Ana, trabajadora de la Línea D

Ana es una compañera que trabaja en la Línea D de Metrovías. Nos responde cómo piensa que debería ser el sindicato de los trabajadores del Subte.

- ¿Cuáles son los reclamos más urgentes que debe encarar el nuevo Cuerpo de Delegados?

- La Monedero: que la saquen, que hagan como hicieron con las máquinas expendedoras. Y que se termine con el pedido de informes para aquellos que no cargan la tarjeta. También que se consigan los dos francos semanales y haya mejores relevos en la boletería. Que no hayan ratas como pasó en la boletería de Bulnes, y que no tengan problemas con el aire acondicionado, o que si se rompe una silla se la arreglen y que también manden a limpiar el lugar de trabajo. ¿Aumento? Sí, sería muy bueno y también muy necesario, por como aumenta todo.

- ¿Qué pensás del rol que jugó y juega el Ministerio de Trabajo?

- Que juega para el que le conviene. Ya sabíamos lo de Moyano cuando dijo desde España que no iba a aceptar lo de nuestro sindicato, que la presidenta no daba el permiso, y lo dijo por la tele.

- ¿Cómo pensás que debería ser el nuevo sindicato del Subte?

- Me gustaría que se pueda tener los delegados que sean independientes en su función, pero que se integren en cada línea, que atiendan los problemas de su sector pero que sean de todos lo compañeros, que se junten cuando haya cuestiones como los aumentos, cuando haya paro, etc.

Un lindo sindicato sería uno que tenga un plan de capacitación para que los compañeros que no terminaron o no hicieron la secundaria lo puedan hacer. Que tenga una bolsa de trabajo. Que haya un programa de asistentes sociales, por el tipo de trabajo, el estrés, el trato con el público, que nos puedan contener. En cuanto a la mujer sería lindo que haya una Secretaría para la misma. Que también se implemente un plan de vivienda, una cooperativa.

- ¿Qué le dirías a los otros sectores que anhelan organizarse como el Subte?

- Primero que tienen que lograr la unidad que tiene el Subte y no cualquiera la tiene. Que tienen que hacer asambleas y elegir a sus delegados, que sean combativos, honestos. Que todos tiren para adelante, que no haya indecisos, como pasó, como pasaba acá, que luego todos se unieron y fueron para adelante. Que peleen, que luchen por lo que quieren, eso sería bueno.

- ¿Por qué leés la Prensa Obrera?

- Porque me hizo ver muchas cosas que no conocía, sobre todo del interior del país, lo terrible que está pasando con la explotación infantil, sobre cómo nos mienten con lo de la soja, y cómo los medios ocultan y mienten sobre la realidad que muchas veces no vemos o que tal vez no queremos ver.

Ariel

jueves, 26 de febrero de 2004

Histórico triunfo en el Premetro

El 10 de febrero se firmó la reducción a 6 horas de la jornada para los conductores del Premetro, como también para los compañeros de instalaciones fijas que desempeñan sus tareas en dicho ámbito (señalistas, vías)

Con los mejores convenios, cuando los demás sectores tenían jornada de 6 horas por estar bajo tierra, el Premetro tenía 7 horas para por estar en la superficie. Con este argumento, la UTA ignoraba el reclamo.

Esta conquista es producto de la firmeza de los trabajadores del Premetro, que lucharon aplicando de hecho la jornada: llegaban las 6 horas y marcaban su tarjeta, y se retiraban del trabajo. El apoyo del Cuerpo de Delegados fue total. Se realizaron asambleas de líneas, que votaron parar con el Premetro si la patronal contraatacaba.

La actitud de los trabajadores del Premetro abrió la vía para la aprobación de las 6 horas en los sectores que faltan: Boleterías, Medalla, Florida y taller Polvorín. Puntos que están en la agenda de las negociaciones con la empresa en el mes de marzo. En el caso de boleterías, el Cuerpo de Delegados resolvió recorridas y asambleas en todas las líneas para preparar las condiciones para esta próxima conquista.

Ascensos y promociones

Con la nueva jornada de trabajo se produjeron ascensos masivos de categoría, de boleteros a guardas y de guardas a conductores. La empresa promocionó a los trabajadores con una política claramente discriminatoria, dejando fuera de los ascensos a activistas que lucharon por todas las reivindicaciones.

El convenio firmado por la UTA en 1994 no fija un procedimiento de ascensos y promociones, dejando que la empresa utilice el dedo, como un arma política para sancionar o premiar.

Está planteado que el Cuerpo de Delegados tome este punto, tan sentido por los compañeros, en las próximas negociaciones con la empresa, respetándose la antigüedad como referencia para las promociones y el ejercicio de la tarea en categorías superiores.

Bolsa de trabajo

Junto con esto se abre también el tema de la incorporación de personal. La empresa ha incorporado 200 trabajadores sobre 400 que se necesitan para el tercer turno. Y lo ha hecho con aspirantes propuestos por las jefaturas.

Es necesario que intervengan los trabajadores que conquistaron las 6 horas en la incorporación de una proporción de nuevos empleados, mediante una bolsa de trabajo controlada por el Cuerpo de Delegados.

Charly Perez