jueves, 15 de septiembre de 2011
La "tarifanitis" de Cristina Kirchner
jueves, 9 de junio de 2011
martes, 19 de abril de 2011
ATM y el Frente de Izquierda
Entendemos la necesidad de esta conformación de cara a impulsar una alternativa electoral que se convierta en punto de reagrupamiento para aquellos luchadores y compañeros que buscan concretar sus reclamos en base a la independencia política del Estado, las patronales y la burocracia sindical.
viernes, 15 de octubre de 2010
82% móvil: rechazamos el veto presidencial
domingo, 12 de septiembre de 2010
Movilicémonos por el 82% móvil
| Gran Marcha de septiembre de 2005 |
viernes, 12 de junio de 2009
Trabajadores del subte vuelven a la lucha
Los trabajadores del subte realizaron, el jueves 29, una importante movilización por la reducción de la jornada laboral a 6 horas: desde las 10 de la mañana, 200 compañeros concentraron en la puerta de la Legislatura y luego en la Jefatura de Gobierno, en el marco de una gran combatividad.
Cerca del mediodía se encolumnaron hacia la Policía de Trabajo para reclamar una urgente definición sobre la demorada Resolución de Insalubridad. En esta ocasión, la Uta acompañó con unos 150 afiliados. Aquí, la delegación del sindicato con los delegados paritarios se encontró con una nueva dilación.
Este nuevo manoseo y la revelación de un informe médico del Hospital Roca (que realizó los estudios audiométricos a instancias de la Policía de Trabajo), que certifica que el 95% de los trabajadores examinados tienen lesiones auditivas (la mayoría de gravedad), aumentaron la bronca. En las asambleas por sector se están planteando nuevos barbijazos y otras medidas de lucha y el mandato al Cuerpo de Delegados para que convoque al paro cuando se cumplan los plazos con que cuenta la Policía de Trabajo para expedirse (unos diez días aproximadamente).
Con la conformación de las Comisiones de Base junto al Cuerpo de Delegados, se fortalece la organización por la conquista de las 6 horas y el conjunto de todas las reivindicaciones.
Corresponsal
jueves, 22 de enero de 2009
Ya salió el nuevo boletín de ATM!!!

- Editorial: Ahora es cuando
- Esperando el "papelito"
- El informe de la Defensoría del Pueblo
- Un negocio sobre ruedas
- Por un Aumento del 30% YA!!!
- Ecotrans: 120 días de una extraordinaria lucha en el gremio automotor
- La insalubridad es algo más que la sordera
- Historia clasista de las jubilaciones
- Que vuelvan los asados en Comu!!!
- Curso de Formación Sindical
- Molinete de uso exclusivo: La Monedero sube la apuesta
- El fallo de la Corte Suprema: MITOS y VERDADES
jueves, 17 de febrero de 2005
“Obreras y obreros condenados a la sordera”
TESTIMONIO DE LA COMPAÑERA G., GUARDA DE LA LINEA A
“Esta semana fui a hacerme una audiometría por intermedio de mi obra social con el fin de poder tomar los recaudos necesarios para evitar la pérdida completa de la audición. La respuesta que me dieron los médicos fue que sólo podían hacerme unos tapones a medida para los oídos, pero éstos sólo me pueden resguardar el 20% de la audición, dado que además del ruido lo que más afecta son las vibraciones del tren, con lo cual si sigo trabajando acá hasta jubilarme estoy condenada a quedarme sorda. Esto hace primordial la lucha por reducir la edad necesaria para jubilarnos para no quedarnos completamente sordos.”
“Ahora, la lucha por la insalubridad”
ENTREVISTA A T., MAQUINISTA DE LA LINEA A
– ¿Cómo se desarrolló el conflicto?
–El conflicto, al principio se hizo de a poco, para ver cómo estaba todo, cómo estábamos los trabajadores. Después, entre todos, decidimos hacerlo más largo. La gente estaba muy entusiasmada, nunca nos sentimos tan juntos como compañeros. El logro fue una unión entre todos: los trabajadores de la empresa, trabajadores de otras empresas, compañeros de distintas organizaciones, y la verdad es que no me esperaba el gran triunfo que logramos.
– ¿Qué significa para los demás trabajadores del país?
–Esto es una puerta que se les abre a todos, para poder luchar como lo hicimos nosotros. Lo que realmente se gana es una miseria, porque las cosas han aumentado diez veces y el sueldo está cada vez más bajo, no alcanza para nada.
– ¿Es decir que notás alguna repercusión a pocos días del triunfo?
–Espectacular, en el sentido de que ya empezaron otras luchas, como en el ferrocarril ex Sarmiento.
– ¿Qué opinas del rol de la UTA?
–Bueno, como siempre, no aparecen nunca, y a lo último quieren figurar como que ellos son los que arreglan todo. Demostramos que los que luchamos fuimos nosotros y los que se tuvieron que bajar los pantalones fueron ellos.
– ¿Cuáles son las próximas metas?
–La próxima meta es la insalubridad, como todos saben, por la que venimos peleando hace mucho tiempo; ya logramos las 6 horas, ahora vamos por la insalubridad, y con justicia; antes teníamos insalubridad, vino esta empresa y nos la sacó, nos sacaron todo. Y la necesitamos, primero, porque uno estando acá abajo se desgasta mucho más que una persona que trabaja al aire libre, y con el tema de la jubilación, uno se jubila diez años antes y tiene diez años más de vida.
jueves, 27 de noviembre de 2003
En subterráneos no hay marcha atrás
Los trabajadores de subterráneos están aplicando la jornada de 6 horas por insalubridad, en oposición a un dictamen de la jueza Lago que cuenta con el apoyo del Gobierno de la Ciudad y la directiva de Uta. El dictamen dispuso una prórroga de 30 días, en los que la empresa podría otorgar horas extras (que, dicho sea de paso, no son obligatorias), para recién después aplicar la jornada de 6 horas.
El Cuerpo de Delegados consideró que todos los plazos estaban largamente agotados. Por eso sus abogados apelaron la resolución judicial y los trabajadores abandonan sus puestos de trabajo a las 6 horas en punto, en todos los sectores afectados.
La patronal apeló en su momento la aplicación de la nueva jornada al Consejo Federal del Trabajo, con la intención de que durante su tratamiento en dicho organismo se siguiera trabajando 8 horas. Los trabajadores le salieron al cruce. Dos recursos de amparo de sendos delegados dieron lugar a dos medidas cautelares de la Justicia que obligan a la empresa a aplicar la jornada de 6 horas desde el momento en que salió la resolución del Gobierno de la Ciudad.
La patronal apeló estos amparos y el Cuerpo de Delegados es consciente de que cualquier marcha atrás de la Justicia en este punto significa la vuelta a la lucha.
Los trabajadores no van a aceptar de ninguna manera perder una conquista histórica que coronó más de tres años de duras luchas.
Hacia la Conferencia Sindical del Polo Obrero, una importante representación de trabajadores de los subterráneos de Buenos Aires llevará la experiencia de esta lucha.
Ch. P. y S. V.
jueves, 6 de noviembre de 2003
Se largó la jornada de seis horas
En los subterráneos de Buenos Aires se largó con la jornada de 6 horas, un triunfo histórico de los trabajadores.
El 31 de octubre venció el plazo para la aplicación de la nueva jornada horaria, tanto en términos de las resoluciones gubernamentales, como judiciales. Dos jueces rechazaron las apelaciones de la empresa contra la medida.
Cuando una nueva jueza otorgó otra prórroga a Metrovías para la implementación ÿlo que fue aceptado por la Policía de Trabajo de la Ciudad y por la directiva de la Utaÿ, el cuerpo de delegados consideró que todos los plazos estaban agotados, que la empresa se tomó más de dos semanas para empezar las mínimas medidas de contratación y entrenamiento de nuevo personal, y que los factores de insalubridad siguen actuando sobre los compañeros. Por eso, a partir del sábado 1°, en la totalidad de las líneas y talleres se empezó el cumplimiento de la reducción de la jornada.
Por supuesto que, en este cuadro de absoluta responsabilidad de la patronal, han comenzado los atrasos en el tráfico y otros problemas.
Es que la empresa se ha mostrado sospechosamente perezosa en la implementación del nuevo turno. Habría tomado 150 nuevos trabajadores, pero no han empezado a cumplir funciones. Hay mucho retraso en el entrenamiento de los nuevos conductores y guardas, que vienen principalmente de las boleterías. Algunas máquinas expendedoras de boletos han empezado a funcionar, haciendo pensar que la empresa reemplazaría boleteros. Así y todo, según el cuerpo de delegados un nuevo turno completo requeriría no menos de 400 nombramientos.
En los talleres, por ejemplo, no se incorporó personal, lo que habla de que no está previsto cubrir el mantenimiento para un turno más, lo que afectará la seguridad en los trenes, como ha sido denunciado por los delegados ante los organismos de control.
Toda la política patronal parece dirigirse a presionar por mayores ventajas, en materia de subsidios, aumento del boleto, etc. Tiempo atrás provocó un colapso del tráfico atribuido a las nuevas disposiciones y, hace 15 días el gobierno le aumentó el subsidio a Metrovías.
La empresa, además, provoca a los trabajadores; las promociones internas son arbitrarias, no se respeta la antigüedad y se ha excluido a los delegados y activistas reconocidos. La patronal mantiene su inveterada costumbre de no recibir al cuerpo de delegados, a pesar de ser éste la única autoridad gremial que reconocen los trabajadores.
El programa del cuerpo de delegados es: la aplicación de la insalubridad a las boleterías y los talleres excluidos (Bonifacio y Polvorín); apertura de la paritaria con inclusión de los paritarios del cuerpo de delegados para discutir categorías, dotación de talleres, modalidades de trabajo y otros puntos.
S.V. y C.B.
jueves, 25 de septiembre de 2003
Nueva capitulación de Ibarra
El miércoles 17, el gobierno de Ibarra promulgó una resolución por la cual autoriza, por 30 días, a que el personal de Metrovías trabaje 8 horas, cobrando como extras las dos que exceden a la jornada de 6 horas, que corresponde legalmente por trabajo insalubre, y que los trabajadores acaban de conquistar. En esos 30 días se debería adecuar el servicio a la nueva jornada de 6 horas.
El gobierno de Ibarra vuelve a actuar como agente de la patronal concesionaria, Roggio-Metrovías, porque la empresa en ningún momento acató la resolución 1105 de la Ciudad, que redujo la jornada. Es más, impugnó la medida ante el Consejo Federal del Trabajo y desconoció los dictámenes de dos jueces laborales y del subsecretario de Regulación y Fiscalización de la Ciudad, todos los cuales sostuvieron que la jornada de 6 horas está vigente.
Desde que salió aquella resolución, el viernes 12, los trabajadores adoptaron el nuevo horario de 6 horas. Como la empresa no tomó las medidas necesarias para organizar los nuevos horarios y la puesta en marcha de un nuevo turno, los servicios empezaron a atrasarse.
La nueva resolución del gobierno ibarrista no es una medida "sensata", consensuada entre las partes, para mejor ordenar el trabajo en los nuevos horarios, sino una nueva imposición del pulpo a Ibarra.
Ibarra ya había jugado un papel miserable en esta historia, cuando vetó, el año pasado, la ley de reducción de la jornada en los subtes, que había sido el remate de 10 años de lucha de los trabajadores (ver PO N° 817). A este "progresista" no le tembló la mano a la hora de presionar, e incluso sobornar, a un grupo de legisladores para cumplir con el mandato de los Roggio. Ahora, Kirchner e Ibarra tampoco reconocen la insalubridad estructural del trabajo subterráneo sino que esgrimen mediciones ambientales que la empresa podría disputar luego de introducir algunos cambios. La resolución de los trabajadores y su cuerpo de delegados de ir a la huelga general, en las vísperas de las elecciones del 24/9, obligó a Ibarra a buscar una solución de compromiso.
Los trabajadores han aceptado la nueva resolución y volvieron a trabajar 8 horas, bajo la condición de que se paguen dos extras y de que al cumplirse el día 30, todo el mundo se retira al terminar las 6 horas. Mucho antes, la patronal deberá dar señales claras de que se reestructuran los turnos, especialmente tomando 400 nuevos trabajadores. Una señal en este sentido se obtendrá cuando el lunes 22 la empresa deba fijar posición ante el juez interviniente que la ha citado, juntamente con la directiva de la Uta y el cuerpo de delegados.
S.V.
jueves, 18 de septiembre de 2003
Diez años de lucha
Dos batallas de importancia estratégica
La movilización por las 6 horas
La Banelco
La Uta firma a nuestras espaldas
La cuenta regresiva
La banca del Partido Obrero y la lucha por las seis horas
En octubre de 2001, Jorge Altamira presentó en la Legislatura el proyecto de ley para restituir la jornada de seis horas diarias y treinta seis horas semanales para todos los trabajadores del subte. El proyecto establecía la prohibición de las horas extras, y que la reducción dispuesta en la jornada laboral no afectaría el salario. También se disponía la creación de una Comisión Obrera de Seguridad, Higiene y Salubridad, es decir el control obrero sobre las condiciones de trabajo. Finalmente, prohibía cualquier alteración de las tripulaciones mínimas, así como toda forma de flexibilidad laboral que pretendiera compensar, con una mayor intensidad de la jornada laboral, la reducción horaria dispuesta.
El proyecto de Altamira, discutido con el cuerpo de delegados de Metrovías, planteaba la restitución de una conquista que sus trabajadores habían logrado en 1946, y que les fue sustraída durante las dictaduras militares de Onganía y Videla. Luego, la privatización menemista del subte volvió a despojar a los trabajadores de su jornada reducida, a partir de la coacción impuesta por los despidos masivos y la pasividad de la burocracia de la Uta.
"Quítenselo de la cabeza"
Luego de varios meses de deliberado "cajoneo" en la Comisión de Legislación General, entonces presidida por el actual jefe de Gabinete, Alberto Fernández, los trabajadores del subte votaron un plan de acción dirigido a exigir el tratamiento del proyecto de Altamira. La primera reunión de asesores de la Comisión para tratar el proyecto fue inolvidable: sólo concurrimos dos asesores, la directora de la Comisión y dos funcionarios del área de "Protección del Trabajo" del Gobierno de la Ciudad. "Quítenselo de la cabeza: no existe la menor posibilidad de aprobar esta ley": así inició la reunión el funcionario del Ejecutivo porteño. Luego, desplegó una gigantesca planilla que daba cuenta del "riguroso cumplimiento" de la patronal de Metrovías a todas las "observaciones" formuladas por su área. Estos son los mismos funcionarios que, un año y medio después, acaban de reconocer que "el 83% de los trabajadores del subte tienen problemas auditivos".
En ese lapso, se desplegó una batalla en todos los órdenes. Entre mayo y agosto de 2002 fuimos derribando todos los bloqueos y chicanas que pretendieron esgrimirse para frenar el proyecto de las seis horas. El Gobierno sostenía que "una ley no podía declarar insalubre a una actividad". Pero se negaba sistemáticamente a avanzar en los estudios de insalubridad. Los legisladores patronales sostenían también que "una legislatura provincial no puede legislar sobre cuestiones laborales", es decir que la autonomía porteña, tan cacareada por ellos, podía servir para la transferencia - sin fondos - de la educación o de la salud, pero no para asegurar conquistas a quienes trabajan o viven en la ciudad. En reuniones legislativas donde participaban decenas de trabajadores, Altamira liquidó, uno por uno, los planteos de los representantes de la burguesía. El 22 de agosto, en medio de una movilización general de los trabajadores de Metrovías, la Legislatura votó por abrumadora mayoría la ley de las seis horas. "Hoy es una jornada histórica", señaló Altamira en su intervención. "Porque estamos produciendo un viraje en la tendencia política a destruir los derechos de los trabajadores, restablecemos una conquista y ponemos un freno a la voracidad patronal (...). Esta es una de las primeras manifestaciones positivas de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre pasado".
El veto, el paro
Para vetar la ley de las seis horas, Ibarra no inventó nada nuevo: recurrió al arsenal de todas las objeciones que el PO había rebatido durante la lucha legislativa previa. Pero el origen del veto no fueron los "argumentos", sino la brutal presión del Grupo Roggio. El lobby patronal, por un lado, y la continuidad de la lucha obrera, por el otro, terminaron desatando la mayor crisis política que enfrentó el gobierno de Ibarra. El día 10 de septiembre de 2002, una sesión convocada para debatir la "insistencia" de la ley (rechazo del veto) fue boicoteada tanto por la Ucr como por los frepasistas. Por primera vez en mucho tiempo, funcionó en el oficialismo la disciplina de bloque. "La Alianza - señaló Altamira en la sesión - había sido quebra da por el pueblo los días 19 y 20 de diciembre pasados. Aquí, en la Legislatura, ya no existía más. Pero anoche, en las dependencias de la Jefatura de Gobierno, el señor Ibarra la reconstruyó por un día. Han desenterrado el cadáver putrefacto de la Alianza, y lo hacen vivir un día, nada más que para atacar y derrotar las reivindicaciones del movimiento obrero". La noche anterior, el "Coti" Nosiglia, histórico lobbista de los monopolios contratistas dentro del radicalismo, había intervenido para disciplinar al bloque radical y asegurar el voto de sus diputados a favor del veto ibarrista.
La sesión que ratificó el veto fue una radiografía de la bancarrota del progresismo porteño: dentro de la Legislatura, su vicepresidente, Caram, emitió una "resolución" declarando "restringido" el acceso del público a las sesiones. Es decir que para hacer pasar el veto, tuvieron que delatar a la cámara de "representantes del pueblo" como lo que es, es decir, un antro de conspiración contra los derechos de los trabajadores. Pero puertas afuera de la Legislatura, estallaba una movilización imponente contra el veto, que el gobierno reprimió brutalmente. Luego, el paro que en esa tarde paralizó el subte constituyó mucho más que un simple repudio: anunció que los trabajadores de Metrovías continuarían batallando por las seis horas.
Esta lucha fue una inmensa escuela política para quienes participaron en ella. Desnudó la dependencia feroz de todas las fracciones políticas de la burguesía - de derecha a izquierda - con la política de liquidación de las conquistas obreras. Y mostró, también, la importancia de una acción obrera integral, desde la tribuna parlamentaria hasta la acción directa. Una unidad de programa y organización que fue enhebrada por el Partido Obrero.
M.R.
Victoria y alerta en el subte
Los trabajadores de Metrovías han resuelto tomar en sus manos la puesta en marcha de la conquista recobrada: la jornada de seis horas para los guardas, choferes y personal de los túneles y mantenimiento. Publicada el viernes 12 en el boletín oficial de la Ciudad, la resolución que declara insalubre esas tareas ya se encuentra vigente, excepto para los choferes. Para estos compañeros, la empresa cuenta con un plazo de treinta días para readecuar los planteles, debiendo pagarles horas extras durante ese lapso.
Pero la patronal no ha dado la menor señal de acatamiento a la nueva situación laboral. Peor aún: a través de los medios de comunicación, anunció que apelaría la resolución de insalubridad.
En este cuadro, el cuerpo de delegados del subte resolvió poner en marcha las disposiciones de la resolución. Así, el sábado los compañeros de talleres iniciaron la aplicación de la jornada de seis horas. El lunes, desde temprano, se sumaron los guardas y personal de túneles. Sólo continuarán con la jornada de ocho horas los choferes, hasta que se cumpla el plazo estipulado de treinta días.
Está claro que la patronal prepara un contraataque: por la vía de apelar la resolución en la Justicia, o presentando alguna "mejora" superficial en las condiciones laborales, que le permita luego reclamar la suspensión de la insalubridad. Por eso, entre los trabajadores del subte existe un clima de victoria y alerta: el cuerpo de delegados se prepara para hacer valer, con la acción directa, la conquista que acaba de arrancarle al Estado.
M.R.
jueves, 14 de agosto de 2003
Subte: Le aguaron la fiesta a Ibarra
El sábado 9, en el marco de la campaña electoral, Ibarra tenía una importante carta por jugar: la inauguración de las dos nuevas estaciones de la línea "B", Tronador y Avenida de los Incas.
Para esta ocasión, estaba previsto un acto en el cruce de avenida Triunvirato y Los Incas, el cual contó con la presencia de todos los medios radiales y televisivos que fueron a cubrir el circo montado por el "progresismo" porteño. La concurrencia al acto estaba compuesta mayoritariamente por el aparato de los punteros del Frente Porteño, con sus militantes del PS a la cabeza. Estos últimos, por izquierda, fueron los que intentaron desalentar a los delegados del subte de impedirle a Ibarra su acto "político" y de presentar sus legítimos reclamos.
Ibarra tampoco ahorró esfuerzos para garantizar su acto. El viernes previo, convocó al cuerpo de delegados a una reunión de urgencia prometiéndoles la declaración de insalubridad para la próxima semana. Fue todo en vano, más de 50 compañeros encabezados por el Cuerpo de Delegados estuvieron presentes en el lugar para hacer oír sus reclamos, con banderas, pancartas, rostros pintados con las consignas y cánticos permanentes como éste: "El cuerpo se pudre, el subte es insalubre".
Frente al fracaso de las gestiones del propio Ibarra, fue movilizado en pleno el aparato de seguridad del gobierno y de sus "amigos" (estaban presentes, entre otros, los pesados de Genta) y una gran cantidad de policía de civil, con la intención de neutralizar a los trabajadores del subte. Frente a esta provocación, la respuesta al jefe del operativo fue: "Al primer compañero que nos toquen, les paramos las cinco líneas".
Frente a esta situación, Ibarra se vio obligado a reconocer frente al público y las cámaras la insalubridad del trabajo bajo tierra que realizan los trabajadores de Metrovías, y bajar del palco para recibir de mano de los delegados un nuevo petitorio.
A partir de ese momento, los medios empezaron a reportear al cuerpo de delegados.
El gran ausente de la jornada fue el sindicato, la dirección de la Uta; fiel al principio de actuar a espaldas de sus representados, ni siquiera aprovechó la ocasión para enfrentar a su rival político.
Los que sí estuvieron presentes con sus banderas fueron los compañeros del Partido Obrero de la zona, que desde temprano estuvieron en el lugar repartiendo nuestro programa y una mariposa denunciando a Ibarra - Macri-Roggio.
Corresponsal
jueves, 31 de julio de 2003
Los trabajadores del Subte contra la traición de la Uta
El paro general de subterráneos del lunes 14 de julio fue un repudio masivo a la dirección de la Uta, por la firma de un acta con la patronal, a espaldas de los afiliados, que modifica funciones y condiciones de trabajo al gusto de la empresa, con el objetivo de flexibilizar las condiciones de trabajo. También fue un rechazo al acuerdo salarial de esa misma acta, totalmente insatisfactorio.
Palacios desconoció públicamente el conflicto y pretendió levantar el paro por televisión. Pero los obreros mantuvieron la medida hasta que los delegados, una vez recibidos por el Ministerio de Trabajo, dieron la orden de levantar.
Luego de esa masiva demostración, la burocracia de Uta convocó a una asamblea general de trabajadores del subterráneo, en el local sindical, con la pretensión de conseguir la aprobación del acta entreguista.
Fracasó una vez más, porque los trabajadores boicotearon la convocatoria. Hubo sólo 60 participantes (y un par de veedores ministeriales) sobre 1.300 empleados del subte.
A la misma hora, las bases del subterráneo se reunían en masivas asambleas en todas las líneas. Allí votaron y ratificaron, mediante un petitorio, el reclamo de la anulación del acta Uta-patronal. Asimismo debatieron las modalidades de un plan de lucha por la suma de los 200 pesos al básico más una recomposición de 400 pesos y la jornada laboral de 6 horas sin afectar el salario.
Ahora, se acaba de realizar una reunión en el Ministerio, con la presencia de la patronal, la plana mayor de la Uta y los paritarios elegidos por el Cuerpo de Delegados. Estos compañeros tuvieron que sortear a la entrada un amenazante cordón de un centenar de "pescetos", que la burocracia concentró en la puerta. La empresa y la burocracia mantuvieron su postura. Los delegados dejaron sentado que tenían mandato de no tratar nada, hasta que fuera derogada el acta en cuestión. Acompañaron su postura con más de 800 firmas de trabajadores. La actuación pasó al ministro, quien debe dictaminar al respecto el jueves 31.
La posición del Partido Obrero es que el Cuerpo de Delegados debe convocar, a partir de las asambleas de líneas, una asamblea general de los obreros del subte en Plaza de Mayo, con paro, y votar un plan huelguístico hasta la derogación del acta, por los 200 pesos al básico y los 400 de recomposición. Además, como en la campaña por las 6 horas, salir ya a la calle con marchas, radio abierta, barbijazo, actos de difusión, agitación sobre los usuarios. Hay que dirigirse al resto de los trabajadores de Uta para explicar el accionar antiobrero y patoteril de la dirección del sindicato y para reclamar la solidaridad con la lucha en el subterráneo.
El Cuerpo de Delegados está en condiciones de asumir la más plena autoridad y autonomía, como dirección de los trabajadores del subte.
Ninguna resolución por fuera del Cuerpo de Delgados y las asambleas de trabajadores.
Organizar una Intersindical con otros sectores combativos de la Uta y otros gremios en lucha.
Concurrir a la Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados el 2 y 3 de agosto.
Por la unidad de acción con los sindicatos combativos y movimientos piqueteros.
Charly Pérez
jueves, 31 de octubre de 2002
La represión y la respuesta
15:30 hs. Los trabajadores y delegados de subterráneos fuimos brutalmente reprimidos por la infantería de policía cuando nos disponíamos a entrar en la Legislatura con varias órdenes judiciales que nos permitían el acceso y en presencia de una jueza. Los trabajadores detectan a un provocador y lo persiguen hasta que la infantería lo protege. Resultando dos compañeros con traumatismo de cráneo.
16:30 hs. Luego de asegurarnos de la atención medica y el traslado al hospital de los compañeros, los delegados y trabajadores presentes resolvimos el paro de repudio a la represión. Con los delegados de las líneas acompañados de los trabajadores presentes en la movilización se armaron los piquetes que debían garantizar el paro; el resto de los trabajadores junto a los delegados de los talleres debíamos quedarnos en la Legislatura para tratar de entrar.
16:45 hs. Paran todas las boleterías de la Línea D; se cierran las boleterías, se abren las puertas de acceso para que pasen los pasajeros sin pagar boleto y simultáneamente se les da el aviso de que está por comenzar un paro. Este método de paro resuelve los problemas anteriores, cuando producían enfrentamientos entre los boleteros y los pasajeros.
17 hs. Cuando llegan los delegados y compañeros comienza el paro en todas las líneas, a excepción de las líneas D y E, donde el paro ya había comenzado porque los trabajadores lo resolvieron al ver las imágenes televisivas.
17:30 hs. La empresa pretende hacer funcionar los trenes con personal jerárquico y con los escribanos presentes conminan a los trabajadores a reanudar las tareas; los trabajadores junto a los delegados obligan a los escribanos a retirarse e impiden físicamente que los jefes suban a manejar los trenes; en algunas líneas las trabajadoras de boleterías amenazan con cortar las vías si no abandonan la intención de hacer andar los trenes, la empresa titubea y se producen discusiones entre los jefes.
18 hs. El paro ya es total en todas las líneas y gana a los trabajadores que se encuentran en los talleres. Hay trenes abandonados por los conductores y guardas en todas las estaciones de Buenos Aires. Se producen incidentes en algunas estaciones entre boleteros y pasajeros por la devolución de los pasajes, principalmente en la Línea B en la que no se había aplicado el método de la Línea D.
18:30 hs. La empresa amenaza a través de los medios de comunicación con mandar telegramas. Los conductores y guardas que se encuentran en las estaciones más cercanas a las cabeceras se retiran de los trenes caminando por los túneles hasta las cabeceras; en las cabeceras de las líneas están en estado de asamblea permanente.
19 hs. El paro se mantiene firme y corren rumores de que llegarían telegramas; ante esta perspectiva los compañeros discuten el paro por tiempo indeterminado.
19:30 hs. Se rumorea en la Línea B que la Infantería viene a desalojar; los trabajadores se atrincheran en la plataforma de Federico Lacroze y en el cuarto de descanso. Bloquean las entradas del cuarto de control de señales con mesas y bancos, se montan barricadas en la plataforma con los asientos de los trenes, se bloquea con durmientes y rieles el túnel que conecta Lacroze con la estación Dorrego.
20 hs. Los trabajadores de la Línea D marchan por los túneles bloqueando los trenes con durmientes y rieles hasta la estación Catedral.
20:30 hs. Los delegados que se encuentran en .las líneas tienen graves dificultades de comunicación entre sí y con los que estamos en la Legislatura, desde donde despachamos compañeros para establecer comunicación con las cabeceras y convocar a una reunión de delegados a las 23:30 horas en la puerta de la Legislatura.
23:30 hs. Se reúne el Cuerpo de Delegados en el lugar establecido, cada sector informa y el balance es que el paro fue total desde que comenzó sin que se pudiera mover un solo tren.
Se abre un debate sobre cómo continuar; los turnos tarde de tres líneas están a favor de parar al día siguiente, los delegados resuelven por mayoría levantar la medida considerando que el repudio está claramente demostrado y la ley fue votada y cajoneada; se propone seguir el plan de lucha con una conferencia de prensa al día siguiente a las 15 horas para llamar a una movilización el martes 29 con concentración en el Obelisco, y asamblea general el jueves 31.
24 hs. Se sale a comunicar a los compañeros que están atrincherados la resoluciones tomadas.
Charly Pérez
"Las bases están muy fuertes"
Viernes 25 de octubre, 16 horas. Acaba de terminar la conferencia de prensa del cuerpo de delegados de Metrovías, anunciando las medidas de movilización que continuarán la lucha por las seis horas. Allí, Rodolfo Abraham y Walter Varela, delegados de la Línea D, volcaron ante Prensa Obrera sus reflexiones.
¿Qué balance hacen de esta etapa en la lucha por las seis horas?
R.A.: Los compañeros han hecho una experiencia valiosa, impagable. Se han terminado de desilusionar de las instituciones democráticas. Acompañaron este proceso con mucho fervor. Fueron abandonando las ilusiones en la medida en que los legisladores se deshacían rápidamente de las posiciones que habían adoptado inicialmente. En el recinto le dieron muerte a la ley, pero lo que no ha muerto es nuestra lucha. La moral de los compañeros es muy alta. Ahora, vamos a proyectar la pelea en otro terreno. Tenemos en cuenta que el Ejecutivo tuvo que abrir los expedientes de insalubridad, y vamos a aprovechar esa oportunidad.
¿Cómo fue el paro de ayer?
W.V.: El paro tuvo una enorme fuerza, expresando muchas ganas de continuar con la lucha. Hemos desconocido la conciliación obligatoria, a pesar de que poníamos en peligro la fuente de trabajo. Pero importó más lo que le pasó al compañero herido que lo que podía sucederle a ellos. Las bases están muy fuertes para encarar un plan de lucha.
¿Hubo intentos de la patronal por quebrar el paro?
W.V.: Trataron de mover algunos trenes. Pero no intentaron reabrir la línea, porque sabían que lo habríamos impedido totalmente. La base estaba completamente de acuerdo con el paro total, y con no permitir que pasara desapercibido como un simple "servicio de emergencia".
R.A.: En el caso de nuestra línea, cuando los delegados llegamos de la Legislatura nos encontramos con una sorpresa muy grata: al enterarse de los incidentes, los compañeros ya habían resuelto parar. Con la línea, parada, nos reunimos en la estación Congreso de Tucumán y decidimos formar piquetes en distintos puntos de la línea, por si la jefatura decidía mover los trenes. Paralelamente, otros compañeros estaban apostados en el centro de la línea y en la otra cabecera, junto con compañeros del Polo Obrero que colaboraron con nosotros, por si los supervisores querían mover los trenes. Quisieron hacerlo en Congreso de Tucumán, fuimos a las vías y lo impedimos de inmediato. Durante la noche, mientras seguíamos atentos a lo que ocurría en la Legislatura, los compañeros se quedaron a pernoctar en los andenes, realizando verdaderos campamentos obreros. A las 23, reunidos frente a la Legislatura, decidimos levantar el paro, con la conciencia de que si perdimos la ley, ganamos mucho en nivel de organización y conciencia. La moral combativa de los compañeros esta más alta que nunca para proyectar la lucha con mucho más fervor.
¿Qué balance sacan de la conducta de la Uta?
R.A.: La Uta dio un "ausente sin aviso" en el día de ayer. Es algo que no pasará con indiferencia ante los compañeros, que están indignados por eso. No solamente por no hacerse presente en la concentración, sino que después de los incidentes, y teniendo un compañero en estado crítico, en coma 2, siguieron mostrándose indiferentes. No iban a hacer nada, con el pretexto de no violar la conciliación obligatoria. Por eso, los compañeros están planteando redefinir nuestra relación con la Uta, en el marco de la asamblea general que se hará la semana que viene. Ellos nos convocaron a parar cuando los apalearon en Plaza de Mayo, y nosotros paramos aún antes que el propio transporte colectivo. Pero ahora no nos han correspondido, y eso es inaceptable para los compañeros.
Ibarra ha mencionado que estudia alguna disposición de insalubridad parcial para algunos sectores del subte...
W.V.: Si la diferencia de Ibarra son tres metros de profundidad está muy equivocado. Que tráfico esté a seis metros, y la boletería a tres, no convierte a ésta en menos insalubre. El boletero sufre el ruido, la falta de luz, el stress de la atención al público... todo eso también es insalubridad. Y la sufre igual que cualquier conductor o cualquier compañero de taller.
¿Cómo sigue esta lucha?
El martes 29 estamos realizando una marcha, convocando a todas las organizaciones políticas y sociales, en repudio a los incidentes y al veto escandaloso, que ha recibido la anuencia del PJ, complotado con la Ucr y el Frepaso para matar nuestra ley. Partiremos a las 16 desde el Obelisco, pasando por la Legislatura por la Jefatura de Gobierno, y finalizaremos seguramente frente a las oficinas de Roggio, en la calle Alem. El jueves, haremos una asamblea general para discutir como seguiremos la pelea.
En alguna de las marchas realizadas, ustedes se han encontrado con empresas de transporte en lucha, como Libertador San Martín, Río de la Plata o TDO. ¿Qué mensaje tienen para estos compañeros?
R.A.: No somos los únicos desencantados con la dirección sindical. Ellos están luchando por otras reivindicaciones que no han trascendido, porque la dirección sindical no les da el lugar que se merecen. A algunos no les pagan siquiera los 100 pesos de aumento, otros no cobran desde hace meses. Y la dirección del sindicato ha hecho la vista gorda. Todos estamos en ver cómo nos sacamos de encima esta losa sindical perversa, que aprisiona la nuca de todos los trabajadores del transporte. Los llamamos a solidarizarse con nuestra lucha y nosotros lo haremos por ellos. Tenemos que coordinar acciones en conjunto, para buscar una salida. Y para que la organización gremial se ponga a disposición de los trabajadores y defienda nuestros intereses.
La lucha por una nueva dirección...
R.A.: Correcto. La lucha por una nueva dirección.
Paro, paro, paro, paro nacional
Este grito atronador de los obreros de subtes marcó a fuego la conferencia de prensa del día 10 de octubre, en la Legislatura. Un dirigente de la Uta, allí presente, balbuceó la "histórica" respuesta de la burocracia sindical: "No descartamos ninguna medida".
El paro nacional nunca llegó: lo más que hubo fueron dos raquíticas movilizaciones de aparato.
Pero los trabajadores de subtes llegaron infinitamente más lejos.
El 22, estaba preparado el acuerdo de la Alianza para no insistir en las seis horas, estaba anudado el voto del PJ para archivar la ley (por eso cerró filas para impedir el ingreso de los obreros) y estaba abrochado el acuerdo con la Uta, que no movilizó.
Pero la combatividad de los activistas que pugnaron por entrar al recinto, y más tarde la huelga general de los obreros, echaron por tierra todo. Ante el salvajismo policial que pudo cobrar una vida, se produjo una de esas lecciones que la clase obrera brinda cuando se abre paso el clasismo en sus organizaciones.
En menos de un minuto, subido en andas, un delegado, Carlos Pérez, proclamó el paro general; cuando alguien pidió "que se vote", se levantaron decenas de manos. Estaba declarada la huelga general, pero lejos de los túneles donde los trabajadores ignoraban lo que ocurría. Se ausentaron los delegados de línea, quedaron los de talleres: en media hora estaban paradas las cinco líneas que agrupan a 1.600 trabajadores.
La Uta había dicho: "dentro de la ley todo, fuera de la ley nada", "acatamos la conciliación", es decir al Estado capitalista, actuante como instrumento de Benito Roggio, de Ibarra y de la Alianza a favor de la flexibilidad laboral.
El paro general como broche de la enorme movilización previa transformó en un inmenso triunfo clasista esta primera etapa de la lucha por las seis horas, aún con la ley archivada en el próximo período. Reagrupó a los obreros ante la patronal, de cara a romper cualquier intento flexibilizador, de cara a las paritarias, de cara a la burocracia sindical. Los tres paros derrotaron a los que - incluso, "izquierdistas" - , se opusieron a la huelga en distintas fases de la lucha, que tuvo una expresión viva en una conferencia de prensa en la Casa de las Madres, donde Vilma Ripoll piloteó las advertencias planteando que el paro era "una maniobra de la burocracia".
Las seis horas de trabajo sin paros y movilizaciones obreras serían un trámite parlamentario sin destino. Lo ocurrido es una escuela de utilización de una banca parlamentaria como instrumento de la acción directa y política de la clase obrera contra el Estado y los monopolios.
De cara a la próxima asamblea general de Metrovías hay que precisar el balance para sortear los planteos derechistas de algunos "izquierdistas" que sugieren la ruta de la desindicalización en función de algún negociado mutual que aleja a los obreros de la ruta de la lucha de clase.
El saldo es que Metrovías es un sindicato dentro del sindicato. Que se unió a las grandes luchas de TDO y Libertador San Martín, reprimidas también por la policía. Que es una referencia para todas las líneas en lucha como la Río de la Plata y para todo el activismo clasista del gremio, como el de Salta y otras provincias. La formidable lucha de los obreros de Metrovías abrió un nuevo capítulo en la recuperación de las conquistas arrebatadas y en la expulsión de la burocracia sindical.
N.P.







