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jueves, 15 de septiembre de 2011

La "tarifanitis" de Cristina Kirchner

La presidenta Cristina Kirchner criticó duramente, por cadena nacional, a los trabajadores del subte, quienes vienen reclamando -hace meses- que la tarea de carga de las tarjetas Sube y Monedero se modifique, a efectos de evitar las lesiones comprobadas que están provocando en los trabajadores de estaciones. La Presidenta los acusó de corporativos, egoístas, insolidarios y falsos revolucionarios.

Semejante diatriba, lanzada desde tan alto nivel, contra una reivindicación justa, no pudo responder a falta de información de la Presidenta. La Secretaría de Transporte -cuyo titular, Juan Pablo Schiavi, atacó a los trabajadores en términos similares- y el Ministerio de Trabajo venían de firmar un acta donde se reconoce el reclamo y se comprometen a resolverlo a la brevedad. Además, se sabe que el trabajo en el subte es altamente insalubre. Calificado por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo como ámbito de alta siniestralidad, no hace un año el compañero Alfonso, de talleres Constitución, murió electrocutado; las enfermedades laborales -la tendinitis es una de ellas, común también en los conductores - son moneda corriente. Y si la situación no es más grave, se debe a que los trabajadores organizados del subte han puesto un límite a las situaciones más extremas, defendiendo no sólo la salud del trabajador, sino la seguridad del pasajero. No se trata, entonces, de tomarla a la ligera, como lo hizo Cristina, ante una claque de adulones bien pagos, sino de hacerse cargo de la alta incidencia de muertes, accidentes y enfermedades laborales en la clase obrera, producto de la voracidad patronal y la legislación permisiva. No olvidemos que la ley de ART, que privatizó la medicina laboral, rige desde el menemismo y que la UIA mantiene una campaña contra su modificación, porque incidiría en los "costos laborales". La reivindicación, por parte de la Presidenta, de su "padre colectivero", sería más consecuente si se sumara al reclamo de las seis horas de trabajo para los choferes -dada la condición insalubre de la conducción del transporte- al definitivo encuadramiento de la insalubridad en todo el subte y a la eliminación del nefasto régimen de las ART.

Pero el discurso de la Presidenta tuvo otro alcance: la defensa del sistema de la tarjeta Sube y del tarifazo que se prepara en todo el transporte a partir del 24 de octubre. Así lo reconoció el propio Schiavi, ante la denuncia de compañeros delegados nuestros -otorgando sentido a las palabras de Cristina, que parecían fuera de lugar y sobreactuadas. Ahora se entiende: se marcha a un aumento generalizado de pasajes en todos los trasportes, a través de la Sube, que se quiere disfrazar como aplicación de tarifas "diferenciadas" pero que, según reconocen, afectará al 90% de los usuarios. La reducción de los subsidios irá al pago a los bancos acreedores de deuda pública y al Club de París, con lo que el aumento del pasaje significará una trasferencia millonaria de recursos desde el bolsillo de la población trabajadora a los capitalistas.

Además ¿quién dijo que el aumento es inevitable? No nos consta ¿Qué relación tiene con los costos? Los subsidios a Metrovías aumentaron un 40% respecto del año anterior, mientras los sueldos de sus trabajadores lo hicieron en apenas un 21%. La empresa no pone un peso de inversión; ésta corre a cuenta del Estado. El caudal de pasajeros aumenta constantemente y también todo tipo de explotaciones, como publicidad, alquiler de locales y muchas otras. Tampoco se justificaría por el servicio brindado que, sin competencia, es de pésima calidad, comprobado por organismos oficiales y por los pasajeros que viajan como ganado. Se debe exigir la apertura pública de los libros de Metrovías y las cuentas de la Secretaría de Transporte, para comprobar los costos y revelar el grado de parasitismo de estas intermediarias y luego resolver en consecuencia.

Finalmente, tampoco puede ignorar la Presidenta que la libertad sindical, que dijo habernos otorgado, no es tal. La inscripción gremial que realizó Tomada -presente en el acto- desconoce a la AGTSyP derechos elementales y la subordina, a todos los efectos, a la burocracia de la UTA. La Presidenta lanzó una advertencia a los sectores independientes y antiburocráticos del movimiento obrero para que "no saquen los pies del plato". Una modalidad que ya usó ante el Consejo del Salario, donde amenazó sacar por decreto los 2.300 pesos, si Moyano y Yasky no acataban la orden del gobierno. Bastante antes ya había apretado a los petroleros de Santa Cruz y a los docentes en huelga, reprimidos frente al Ministerio de Trabajo. El mensaje es claro: el gobierno está resuelto a meter mano en las organizaciones obreras para garantizar, como sea, la "gobernabilidad", ante las turbulencias económicas y sociales que acechan en el horizonte.

Cristina no emplea el mismo tratamiento contra los capitalistas que se están llevando 2500 millones de dólares de las reservas del Banco Central, pero por sobre todo de la Anses -cuyos fondos pagan la deuda usuraria de los bancos quebrados del país y del exterior, en lugar de financiar el 82% móvil que el gobierno le vetó a los jubilados. Tampoco contra empresarios como Roggio, que reciben del Estado subsidios millonarios.

Quienes en el movimiento obrero miran para otro lado, o, peor, apoyan esta ofensiva gubernamental y desautorizan medidas tomadas en asambleas soberanas y cuerpo de delegados -como lo hizo la llamada CTA de Yasky en sus comunicados- desmoralizan a los que luchan y "son funcionales" a los que quieren vernos de rodillas.

Desde el Frente de Izquierda y de los trabajadores rechazamos los términos amenazantes del discurso presidencial y su contenido anti popular y de defensa de los intereses patronales. Defendemos la independencia política del movimiento obrero y la democracia sindical asamblearia contra cualquier injerencia del Estado. Luchamos por plenos derechos y personería para la AGTSyP. Estamos comprometidos con la lucha por el 82% móvil, el régimen de insalubridad, la eliminación del régimen de las ART y la nacionalización del transporte bajo control de los trabajadores.

FIT-PO (Subte)

martes, 19 de abril de 2011

ATM y el Frente de Izquierda

Desde la Agrupación Trabajadores de Metrovías saludamos la conformación y lanzamiento del Frente de Izquierda y los Trabajadores, presentado públicamente el pasado jueves 14 de abril en el hotel Bauen, con motivo de las próximas elecciones presidenciales, de diputados y senadores nacionales y provinciales.

Entendemos la necesidad de esta conformación de cara a impulsar una alternativa electoral que se convierta en punto de reagrupamiento  para aquellos luchadores y compañeros que buscan concretar sus reclamos en base a la independencia política del Estado, las patronales y la burocracia sindical.

En el Subte, la experiencia transitada por los compañeros al calor de la lucha por las 6 horas por insalubridad (proyecto de ley), así como antes de ello el intento de eliminación del puesto de guarda (declaración de solidaridad), ha constituído una valoración indeleble y altamente positiva, la cual permitió la movilización y la lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones. Asímismo, vale destacar otras iniciativas que surgieron desde la bancada defendida en su momento por Jorge Altamira y que contó con el acompañamiento de otros legisladores de izquierda: defensa de fábricas recuperadas (Brukman,etc.), comisiones de higiene y seguridad por trabajadores con poder de veto, vacunación gratuita contra la hepatitis A, financiación de viviendas a tasa cero, proyecto de salario mínimo, efectivización de pasantes, tercerizados y precarizados, etc.

Apoyamos este frente en la continuidad a la reciente experiencia de la lista Naranja-Bordó-Violeta de la AGTSyP, destacando la necesidad de una delimitación y superación para con las corrientes adaptacionistas y funcionales a la política del Ministerio Tomada, de Yasky y que actuán como colectoras del kirchnerismo al mejor estilo Sabatella. Asímismo también denunciamos el seguidismo patronal que variantes como Proyecto Sur terminan actuando como furgón de cola del capital sojero y minero.

Es por ello que llamamos a los compañeros y compañeras del Subte a apoyar el desarrollo de este frente en la defensa del salario, del 82% móvil, el fin de la tercerización, la expulsión de la burocracia sindical y el juicio y castigo a todos los responsables del crimen de Mariano Ferreyra.

ATM

viernes, 15 de octubre de 2010

82% móvil: rechazamos el veto presidencial

La aprobación de la ley que otorgaba el 82% del salario mínimo vital y móvil a los jubilados que cobran el haber mínimo ha durado menos de un día. El proyecto de ley que además reconocía el ajuste de retroactividad en base al fallo Badaro-Sanchez y por la evolución de los salarios ha sido vetado por la presidenta Kirchner convirtiéndose en un duro golpe a los jubilados actuales.
Consideramos que es un ataque contra una reivindicación muy sentida por los trabajadores del subte que demandan el 82% móvil para poder jubilarse anticipadamente a los 55 años frente a la condición de insalubridad provisoriamente reconocida (sólo en la duración de la jornada laboral).
El “desfinanciamiento del Estado” que invoca el gobierno para vetar la ley, es sobre la base de un saqueo de la caja de la Anses para el pago de la deuda externa y el sostenimiento de la política subsidiaria a grupos como Roggio. Con sólo ese dinero se podría pagar.
Rechazamos el veto presidencial e impulsamos la lucha por una jubilación digna. Convocamos a participar el próximo martes 19/10 de la movilización a Plaza de Mayo a repudiar el veto K contra los jubilados.

- ATM -

domingo, 12 de septiembre de 2010

Movilicémonos por el 82% móvil

Gran Marcha de septiembre de 2005
La Agrupación Trabajadores de Metrovías llama a todos los trabajadores del subte y la AGTSyP a movilizarnos en apoyo de la aprobación por el senado del proyecto de ley aprobado en diputados por una jubilación mínima equivalente al 82% del salario mínimo, por el pago retroactivo según los fallos Badaro y Sánchez de la Suprema Corte y por el ajuste de las jubilaciones según el índice de salarios. Y a rechazar el proyecto mutilado aprobado en comisión del Senado que establece sólo el primer punto (82% de salario mínimo)
El proyecto de diputados es el producto no de una repentina sensibilidad social de los paritos opositores, que acompañaron todos los atropellos contra los jubilados. Sino de la necesidad de dar salida a la crisis de 400.000 juicios, que amenaza en convertirse en un factor de quiebra del Estado. Es un proyecto  también muy limitado porque no establece que todas las jubilaciones se conformen con el 82% del salario al cese, corregido con el aumento del sueldo de los activos y se paguen todos los retroactivos correspondientes. Por ese planteo luchamos nosotros. Pero el proyecto de diputados abre una brecha para la movilización popular para terminar con las correcciones arbitrarias y miserables estipuladas por el gobierno K.
Debe ser apoyado con la movilización de los trabajadores y los jubilados, porque tanto el  oficialismo como la oposición subordinados a los intereses del gran capital, están maniobrando para que la ley no vea la luz o para votar un proyecto mutilado. Como prueba señálese que el proyecto recortado en el Senado, fue presentado por Giustiniani del PS, miembro de la Coalición Cívica. Y que todos los economistas de los partidos opositores, declaran a los medios especializados que el 82% no se puede pagar.
Marcha de agosto de 2007

¿Se puede pagar?

El debate abierto sobre si hay plata o no para pagar el 82% móvil es interesado y distraccionista. Porque siendo un derecho inalienable y constitucional, hay que cumplirlo salga de donde salga la plata. La jubilación es un salario diferido que se acumula durante la vida activa con aportes del trabajador para cubrir sus años de retiro. Incumplir con ese pago es un robo. El 82% móvil se puede pagar perfectamente con el dinero de la Anses, si se termina con el trabajo en negro que asciende a más del 40%; si se restituyen los aportes patronales rebajados por Cavallo y se prohíbe que el Anses dedique sus fondos a otra cosa que no sea la cobertura previsional. Actualmente del Anses se evaden los fondos para todo tipo de susidios que el gobierno da a las empresas (hasta a la Mercedes Benz!!), para el pago de la deuda externa y para gastos sociales que deben ser financiados con impuestos a las ganancias de los grandes capitalistas que están levantando la guita en pala.
El gobierno K, que se subordina cada vez más, al gran capital y ahora también al FMI, es el que más cacarea sobre la falta de plata para los jubilados, porque si  no, dicen, el país entraría en el cese del pago de la deuda externa, lo que es un reconocimiento de que se paga la deuda con plata de los jubilados y los trabajadores. Hay plata para la deuda fraudulenta de los fondos buitres y el Club de París; hay plata para subsidiar a Roggio, a las mineras y petroleras y no hay plata para los jubilados. El gobierno cara dura amenaza con vetar la ley si la aprueba el Congreso, demostrando que se trata de un régimen anti obrero.

¿Y las centrales obreras?

Tanto Moyano de la CGT, como Yasky de la CTA, en la medida que apoyan al gobierno K, se oponen a luchar por el 82% móvil. Moyano habla de un aumento gradual (?), Yasky firmó una corrección para los docentes más miserable que la del gobierno. Los trabajadores con movilización debemos exigir a las centrales obreras un plan de lucha por la jubilación que establece la ley y para que el Anses sea gobernado por trabajadores y jubilados.
Es necesario que los trabajadores del subte retomemos la bandera del 82% móvil, nos movilicemos sobre el Senado para que apruebe el proyecto de diputados y para que nadie meta la mano para mutilar lo que ya es de por sí limitado. El cuerpo de delegados debe tomarlo en sus manos y la comisión previsional organizar un debate general en las líneas.

Jubilación a los 55 años, un viaje a la miseria

Retomar el camino de la lucha por la jubilación

Como no se cumple con la ley y la Constitución, los trabajadores se jubilan con menos de un 50% de su sueldo al cese. Esto que significa una masacre social, se torna aún más dramático para los sectores de trabajadores con regímenes especiales cuya edad jubilatoria es menor. Es el caso de los trabadores del subte donde, cuando se apliquen, como corresponde, los 55 años de edad jubilatoria por régimen de insalubridad, una
masa de compañeros pasaría a cobrar salarios de hambre. Por eso en la historia del subte el tema jubilatorio fue fundamental.
En septiembre de 2005 los trabajadores del Subte, en una de las movilizaciones más numerosas y contundentes, comenzaron por levantar bien en alto la bandera de una reivindicación clave para la actividad subterránea frente al problema de la insalubridad : el 82% móvil de jubilación.
Aquella marcha de centenares de trabajadores, con muchos tercerizados,  desde el hotel Bauen hasta el Congreso Nacional y a las puertas del Ministerio de Trabajo, tuvo como objeto la presentación de un proyecto de ley que planteó en resumidas cuentas la anticipación de la edad jubilatoria a 55 años para los hombres y 52 las mujeres, y haberes jubilatorios equivalentes al 82% del sueldo bruto a momento del cese de la actividad, actualizado según el índice de salarios del Subte, según Convenio Colectivo.
En aquél entonces, todavía con la vigencia del sistema de AFJP, habían surgido interesadas propuestas por parte de funcionarios de la Anses y el Ministerio de Trabajo planteando la conformación de una Caja Compensadora sobre la base de un aporte adicional de los trabajadores por encima del 7% u 11% que regía entonces. Su administración quedaría en manos del sindicato, la UTA. Los descuentos adicionales los realizaría la empresa, la misma que en 2009 quedó en evidencia por una mora en los aportes de ley que hacía más de un año no realizaba a la propia Anses!!! Un despropósito, los trabajadores debían renunciar a la lucha por el 82% móvil, financiarse con mas plata un complemento jubilatorio y juntar una fortuna para los negociados de los burócratas.
Hubo una segunda marcha, en agosto de 2007, donde a raíz de un fallo judicial que cuestionaba la insalubridad, nuevamente volvió a ondear la bandera del 82% móvil, la cual atrajo una importante concurrencia. Ahora que el tema se ha puesto nuevamente en el tapete, es la hora de retomar con más fuerza aquella lucha por una jubilación digna para nuestros veteranos. Los que abrieron el camino de nuestras mayores conquistas.

Ariel Rocchetti

viernes, 12 de junio de 2009

Trabajadores del subte vuelven a la lucha

Los trabajadores del subte realizaron, el jueves 29, una importante movilización por la reducción de la jornada laboral a 6 horas: desde las 10 de la mañana, 200 compañeros concentraron en la puerta de la Legislatura y luego en la Jefatura de Gobierno, en el marco de una gran combatividad.
Cerca del mediodía se encolumnaron hacia la Policía de Trabajo para reclamar una urgente definición sobre la demorada Resolución de Insalubridad. En esta ocasión, la Uta acompañó con unos 150 afiliados. Aquí, la delegación del sindicato con los delegados paritarios se encontró con una nueva dilación.
Este nuevo manoseo y la revelación de un informe médico del Hospital Roca (que realizó los estudios audiométricos a instancias de la Policía de Trabajo), que certifica que el 95% de los trabajadores examinados tienen lesiones auditivas (la mayoría de gravedad), aumentaron la bronca. En las asambleas por sector se están planteando nuevos barbijazos y otras medidas de lucha y el mandato al Cuerpo de Delegados para que convoque al paro cuando se cumplan los plazos con que cuenta la Policía de Trabajo para expedirse (unos diez días aproximadamente).
Con la conformación de las Comisiones de Base junto al Cuerpo de Delegados, se fortalece la organización por la conquista de las 6 horas y el conjunto de todas las reivindicaciones.


Corresponsal

jueves, 22 de enero de 2009

Ya salió el nuevo boletín de ATM!!!


  • Editorial: Ahora es cuando
  • Esperando el "papelito"
  • El informe de la Defensoría del Pueblo
  • Un negocio sobre ruedas
  • Por un Aumento del 30% YA!!!
  • Ecotrans: 120 días de una extraordinaria lucha en el gremio automotor
  • La insalubridad es algo más que la sordera
  • Historia clasista de las jubilaciones
  • Que vuelvan los asados en Comu!!!
  • Curso de Formación Sindical
  • Molinete de uso exclusivo: La Monedero sube la apuesta
  • El fallo de la Corte Suprema: MITOS y VERDADES

jueves, 17 de febrero de 2005

“Obreras y obreros condenados a la sordera”

TESTIMONIO DE LA COMPAÑERA G., GUARDA DE LA LINEA A

“Esta semana fui a hacerme una audiometría por intermedio de mi obra social con el fin de poder tomar los recaudos necesarios para evitar la pérdida completa de la audición. La respuesta que me dieron los médicos fue que sólo podían hacerme unos tapones a medida para los oídos, pero éstos sólo me pueden resguardar el 20% de la audición, dado que además del ruido lo que más afecta son las vibraciones del tren, con lo cual si sigo trabajando acá hasta jubilarme estoy condenada a quedarme sorda. Esto hace primordial la lucha por reducir la edad necesaria para jubilarnos para no quedarnos completamente sordos.”

“Ahora, la lucha por la insalubridad”

ENTREVISTA A T., MAQUINISTA DE LA LINEA A

– ¿Cómo se desarrolló el conflicto?

–El conflicto, al principio se hizo de a poco, para ver cómo estaba todo, cómo estábamos los trabajadores. Después, entre todos, decidimos hacerlo más largo. La gente estaba muy entusiasmada, nunca nos sentimos tan juntos como compañeros. El logro fue una unión entre todos: los trabajadores de la empresa, trabajadores de otras empresas, compañeros de distintas organizaciones, y la verdad es que no me esperaba el gran triunfo que logramos.

– ¿Qué significa para los demás trabajadores del país?

–Esto es una puerta que se les abre a todos, para poder luchar como lo hicimos nosotros. Lo que realmente se gana es una miseria, porque las cosas han aumentado diez veces y el sueldo está cada vez más bajo, no alcanza para nada.

– ¿Es decir que notás alguna repercusión a pocos días del triunfo?

–Espectacular, en el sentido de que ya empezaron otras luchas, como en el ferrocarril ex Sarmiento.

– ¿Qué opinas del rol de la UTA?

–Bueno, como siempre, no aparecen nunca, y a lo último quieren figurar como que ellos son los que arreglan todo. Demostramos que los que luchamos fuimos nosotros y los que se tuvieron que bajar los pantalones fueron ellos.

– ¿Cuáles son las próximas metas?

–La próxima meta es la insalubridad, como todos saben, por la que venimos peleando hace mucho tiempo; ya logramos las 6 horas, ahora vamos por la insalubridad, y con justicia; antes teníamos insalubridad, vino esta empresa y nos la sacó, nos sacaron todo. Y la necesitamos, primero, porque uno estando acá abajo se desgasta mucho más que una persona que trabaja al aire libre, y con el tema de la jubilación, uno se jubila diez años antes y tiene diez años más de vida.

jueves, 27 de noviembre de 2003

En subterráneos no hay marcha atrás

Los trabajadores de subterráneos están aplicando la jornada de 6 horas por insalubridad, en oposición a un dictamen de la jueza Lago que cuenta con el apoyo del Gobierno de la Ciudad y la directiva de Uta. El dictamen dispuso una prórroga de 30 días, en los que la empresa podría otorgar horas extras (que, dicho sea de paso, no son obligatorias), para recién después aplicar la jornada de 6 horas.
El Cuerpo de Delegados consideró que todos los plazos estaban largamente agotados. Por eso sus abogados apelaron la resolución judicial y los trabajadores abandonan sus puestos de trabajo a las 6 horas en punto, en todos los sectores afectados.
La patronal apeló en su momento la aplicación de la nueva jornada al Consejo Federal del Trabajo, con la intención de que durante su tratamiento en dicho organismo se siguiera trabajando 8 horas. Los trabajadores le salieron al cruce. Dos recursos de amparo de sendos delegados dieron lugar a dos medidas cautelares de la Justicia que obligan a la empresa a aplicar la jornada de 6 horas desde el momento en que salió la resolución del Gobierno de la Ciudad.
La patronal apeló estos amparos y el Cuerpo de Delegados es consciente de que cualquier marcha atrás de la Justicia en este punto significa la vuelta a la lucha.
Los trabajadores no van a aceptar de ninguna manera perder una conquista histórica que coronó más de tres años de duras luchas.
Hacia la Conferencia Sindical del Polo Obrero, una importante representación de trabajadores de los subterráneos de Buenos Aires llevará la experiencia de esta lucha.


Ch. P. y S. V.

jueves, 6 de noviembre de 2003

Se largó la jornada de seis horas


En los subterráneos de Buenos Aires se largó con la jornada de 6 horas, un triunfo histórico de los trabajadores.
El 31 de octubre venció el plazo para la aplicación de la nueva jornada horaria, tanto en términos de las resoluciones gubernamentales, como judiciales. Dos jueces rechazaron las apelaciones de la empresa contra la medida.
Cuando una nueva jueza otorgó otra prórroga a Metrovías para la implementación ÿlo que fue aceptado por la Policía de Trabajo de la Ciudad y por la directiva de la Utaÿ, el cuerpo de delegados consideró que todos los plazos estaban agotados, que la empresa se tomó más de dos semanas para empezar las mínimas medidas de contratación y entrenamiento de nuevo personal, y que los factores de insalubridad siguen actuando sobre los compañeros. Por eso, a partir del sábado 1°, en la totalidad de las líneas y talleres se empezó el cumplimiento de la reducción de la jornada.
Por supuesto que, en este cuadro de absoluta responsabilidad de la patronal, han comenzado los atrasos en el tráfico y otros problemas.
Es que la empresa se ha mostrado sospechosamente perezosa en la implementación del nuevo turno. Habría tomado 150 nuevos trabajadores, pero no han empezado a cumplir funciones. Hay mucho retraso en el entrenamiento de los nuevos conductores y guardas, que vienen principalmente de las boleterías. Algunas máquinas expendedoras de boletos han empezado a funcionar, haciendo pensar que la empresa reemplazaría boleteros. Así y todo, según el cuerpo de delegados un nuevo turno completo requeriría no menos de 400 nombramientos.
En los talleres, por ejemplo, no se incorporó personal, lo que habla de que no está previsto cubrir el mantenimiento para un turno más, lo que afectará la seguridad en los trenes, como ha sido denunciado por los delegados ante los organismos de control.
Toda la política patronal parece dirigirse a presionar por mayores ventajas, en materia de subsidios, aumento del boleto, etc. Tiempo atrás provocó un colapso del tráfico atribuido a las nuevas disposiciones y, hace 15 días el gobierno le aumentó el subsidio a Metrovías.
La empresa, además, provoca a los trabajadores; las promociones internas son arbitrarias, no se respeta la antigüedad y se ha excluido a los delegados y activistas reconocidos. La patronal mantiene su inveterada costumbre de no recibir al cuerpo de delegados, a pesar de ser éste la única autoridad gremial que reconocen los trabajadores.
El programa del cuerpo de delegados es: la aplicación de la insalubridad a las boleterías y los talleres excluidos (Bonifacio y Polvorín); apertura de la paritaria con inclusión de los paritarios del cuerpo de delegados para discutir categorías, dotación de talleres, modalidades de trabajo y otros puntos.


S.V. y C.B.

jueves, 25 de septiembre de 2003

Nueva capitulación de Ibarra

El miércoles 17, el gobierno de Ibarra promulgó una resolución por la cual autoriza, por 30 días, a que el personal de Metrovías trabaje 8 horas, cobrando como extras las dos que exceden a la jornada de 6 horas, que corresponde legalmente por trabajo insalubre, y que los trabajadores acaban de conquistar. En esos 30 días se debería adecuar el servicio a la nueva jornada de 6 horas.
El gobierno de Ibarra vuelve a actuar como agente de la patronal concesionaria, Roggio-Metrovías, porque la empresa en ningún momento acató la resolución 1105 de la Ciudad, que redujo la jornada. Es más, impugnó la medida ante el Consejo Federal del Trabajo y desconoció los dictámenes de dos jueces laborales y del subsecretario de Regulación y Fiscalización de la Ciudad, todos los cuales sostuvieron que la jornada de 6 horas está vigente.
Desde que salió aquella resolución, el viernes 12, los trabajadores adoptaron el nuevo horario de 6 horas. Como la empresa no tomó las medidas necesarias para organizar los nuevos horarios y la puesta en marcha de un nuevo turno, los servicios empezaron a atrasarse.
La nueva resolución del gobierno ibarrista no es una medida "sensata", consensuada entre las partes, para mejor ordenar el trabajo en los nuevos horarios, sino una nueva imposición del pulpo a Ibarra.
Ibarra ya había jugado un papel miserable en esta historia, cuando vetó, el año pasado, la ley de reducción de la jornada en los subtes, que había sido el remate de 10 años de lucha de los trabajadores (ver PO N° 817). A este "progresista" no le tembló la mano a la hora de presionar, e incluso sobornar, a un grupo de legisladores para cumplir con el mandato de los Roggio. Ahora, Kirchner e Ibarra tampoco reconocen la insalubridad estructural del trabajo subterráneo sino que esgrimen mediciones ambientales que la empresa podría disputar luego de introducir algunos cambios. La resolución de los trabajadores y su cuerpo de delegados de ir a la huelga general, en las vísperas de las elecciones del 24/9, obligó a Ibarra a buscar una solución de compromiso.
Los trabajadores han aceptado la nueva resolución y volvieron a trabajar 8 horas, bajo la condición de que se paguen dos extras y de que al cumplirse el día 30, todo el mundo se retira al terminar las 6 horas. Mucho antes, la patronal deberá dar señales claras de que se reestructuran los turnos, especialmente tomando 400 nuevos trabajadores. Una señal en este sentido se obtendrá cuando el lunes 22 la empresa deba fijar posición ante el juez interviniente que la ha citado, juntamente con la directiva de la Uta y el cuerpo de delegados.


S.V.

jueves, 18 de septiembre de 2003

Diez años de lucha

En 1994, los trabajadores del subte fueron derrotados por la política de Menem. De acuerdo al convenio del año 1975, el subte comprendía a 4.070 trabajadores y la jornada era de 6 horas. Este plantel fue reducido drásticamente entre 1991 y 2003, a través de retiros "voluntarios" y despidos, y tuvo su broche final con la concesión a Metrovías.
El 31 de diciembre de 1993, quedaban 2.000 trabajadores, pero aún se trabajaban seis horas. Al día siguiente, se aplicó la jornada de ocho horas y comenzó la liquidación de 400 puestos de trabajo.
A fines de 1994 teníamos un convenio totalmente flexibilizado firmado por la Uta, con 1.600 trabajadores. Quienes comenzamos a trabajar en 1994 nos encontramos con un cuadro de desmoralización y odio a la burocracia sindical, y asumimos la tarea de comenzar la reorganización de los trabajadores. Asumimos como propia la historia de luchas del subte, y se produjo una mezcla de experiencias de los que veníamos despedidos de otros gremios, los jóvenes que recién comenzaban su experiencia laboral y los compañeros que quedaban del subte.
A finales del año 1994 se produjo la primera movilización frente a la empresa: 150 compañeros reclamaron la reincorporación de dos compañeros despedidos. No lo logramos, pero fue el inicio de una recomposición de nuestras fuerzas.
Surgieron las agrupaciones, y la nuestra (Trabajadores de Metrovías) tuvo su nacimiento a mediados de 1995. Funcionábamos en condiciones de total clandestinidad, debido a las condiciones represivas en las que teníamos que trabajar. Tuvimos que apretar los dientes mientras vimos despedir a cientos de compañeros ante la pasividad cómplice de la Uta y de la mayoría de los delegados. Pasaron las tercerizaciones, que profundizaban más la flexibilización laboral y la división de los trabajadores. Nuestra agrupación tuvo desde el vamos, como primer punto de su programa, la recuperación de la jornada de seis horas por insalubridad. Se luchó en todos los campos, levantando la moral de los compañeros; presentamos li stas para meter delegados de los trabajadores, luchamos contra el aparato burocrático más poderoso del país, contra la arbitrariedad impune de las jefaturas y contra la complicidad del Estado con uno de los grupos económicos más poderosos (Roggio). Enfrentamos causas penales, por cortes de vías, y algunos delegados fuimos presos por enfrentar las injusticias. Siempre tratamos de demostrar el carácter político de la lucha en nuestras publicaciones. Con el tiempo, fuimos forjando los cimientos de una nueva vanguardia que obtuvo el reconocimiento y respeto de los compañeros.

Dos batallas de importancia estratégica

En el año 1999 una parte minoritaria del cuerpo de delegados y todo el activismo de las agrupaciones tuvimos una prueba decisiva: un compañero - Méndez - choca con otra formación y la empresa lo despide. Fuimos al paro, frente a un complot pérfido entre la empresa, el sindicato, el Estado y una parte del cuerpo de delegados. Trescientos compañeros recibieron telegrama de despedido: y fue la carta de negociación para que Méndez quedara afuera. Podríamos haber ganado, pero un sector de delegados y la Uta pusieron urnas para que los compañeros decidieran entre los 300 despedidos y el compañero. El repudio a esta extorsión fue el terreno para que en la siguiente elección de delegados una parte de los que "tiraron para atrás" fueran barridos.
La segunda lucha estratégica contra los planes de la empresa fue contra la eliminación del puesto del guarda. En febrero de 2001, la empresa anuncia la reubicación de todos los guardas de la línea "B" dejando de este modo al conductor a cargo total de la formación, nuevamente con la complicidad de la Uta. La respuesta fue un feroz paro de los trabajadores que tuvo que ser detenido por Patricia Bullrich, al aplicar una conciliación obligatoria de 6 meses - la más larga de la historia argentina - . Impedir la eliminación del guarda - y los 220 despidos con los que pretendieron castigar nuestra lucha - fue un triunfo en toda la línea, que preparó el terreno para el tramo final de la lucha por las seis horas.
Luego de ese episodio, en las elecciones de delegados el activismo barrió a los de la burocracia y a sus cómplices de "izquierda" en todas las líneas. En ese momento, el Partido Obrero acababa de conquistar una banca en la Legislatura porteña, desde donde impulsó una resolución de repudio a los 220 despidos y a la eliminación del guarda. Así, Jorge Altamira, junto a los delegados del Partido Obrero en Metrovías, se convertía en un referente público de los intereses de los trabajadores del subte.
De este modo comenzamos a demostrar a los trabajadores para qué sirve un puesto de legislador en el parlamento burgués.

La movilización por las 6 horas

Después de 1997 se instaló un debate entre los trabajadores. La burocracia y sus amigos de "izquierda" planteaban que no había condiciones para luchar por las 6 horas y que había que reclamar las 7 horas que ya estaban mencionadas en el convenio colectivo. Nuestra agrupación defendió la restitución incondicional de las seis horas. Fuimos acumulando datos históricos de diferentes fuentes, iniciamos investigaciones científicas, vimos a todos los profesionales relacionados con la insalubridad y de este modo, sólidamente armados de argumentos, lanzamos una campaña votada por el cuerpo de delegados después de la lucha por el guarda y elaboramos, junto a nuestra bancada obrera, el proyecto de ley por la reducción de la jornada laboral a seis horas sin afectar el salario.
La Uta, desde el inicio, jugó un papel carnero. Llegó a patotear una asamblea general llamada por los delegados para tratar el plan de lucha por las 6 horas y la recomposición salarial. Este fue el principio de rupturas más profundas entre la burocracia y los trabajadores.
En primer lugar se juntaron 50.000 firmas destinadas a poner en movimiento a los compañeros. Los primeros triunfos se dieron en el contexto político de la rebelión popular de diciembre de 2001. La primera incursión de los delegados y trabajadores en la Legislatura le arrancó a la Comisión de Legislación general y del Trabajo (que Altamira integra), una recorrida de los legisladores por los subterráneos. A partir de aquí los trabajadores y delegados de subte iniciaron una experiencia directa diferenciando el rol del Estado capitalista, los partidos del régimen y el partido revolucionario. Dieciocho marchas a la Legislatura, conferencias de prensa y luego la toma de la Legislatura por los trabajadores para que la ley fuera tratada en el recinto, y dos paros resueltos en asambleas realizadas en la misma Legislatura frente a los medios, permitieron obtener una nueva victoria el día 22 de agosto de 2002, con la sanción de la Ley 871 del Partido Obrero.

La Banelco

Ibarra veta la ley e impide el libre acceso de los trabajadores a la Legislatura a la sesión que debía tratar el posible rechazo al veto. Ese día, la movilización de los trabajadores se encuentra con la infantería. Una salvaje represión a los trabajadores deja a dos heridos de gravedad: el compañero Blanco, de la línea "E", y un compañero del Polo Obrero que nos apoyaba. Los delegados lanzan el paro de repudio en una asamblea improvisada frente a la Legislatura. A los dos días, se realiza una movilización de repudio a las oficinas centrales del Grupo Roggio acompañada por organizaciones barriales y de piqueteros. El Polo Obrero suma 3.000 compañeros.
Después del veto de Ibarra, la empresa trata de tomar la iniciativa. Amenaza a las compañeras con despedirlas, larga un plan de retiros voluntarios y baja las primeras expendedoras de boletos. Los trabajadores, junto al cuerpo de delegados, retoman la movilización sobre el gobierno de Ibarra exigiendo que avancen nuevos estudios sobre insalubridad. Las audiometrías realizadas a los trabajadores confirmaron lo que los trabajadores ya sabíamos: que el subte es insalubre.

La Uta firma a nuestras espaldas

En un plenario realizado en la Uta, el cuerpo de delegados rechaza de plano la pretensión de la empresa de incorporar categorías nuevas al convenio, que preparan el terreno para la liquidación del boletero. Días después la empresa publica en un comunicado interno el acuerdo firmado con Uta para nuevas categorías y la nueva escala salarial, en la cual no habían participado nuestros paritarios. Entonces, lanzamos el paro en repudio a ese acta trucha, que colocó a la orden del día la lucha por la jornada de 6 horas y la recomposición salarial.
El paro comenzó a las 14 horas, y los trabajadores tenían decidido que no se levantaba hasta que los delegados de base fueran recibidos por el Ministerio de Trabajo.

La cuenta regresiva

Luego de reuniones del cuerpo de delegados con las más altas autoridades del Ministerio, donde se pedía la anulación del acta convenio homologada por éste, la incorporación al básico de los 200 pesos dispuestos por Kirchner y la incorporación de la jornada de seis horas como primer punto de una paritaria libre, al no tener ninguna respuesta favorable el cuerpo de delegados fija la fecha de un paro. El día anterior al paro, nos citan de la Casa Rosada. El propio Kirchner nos asegura que la decisión del Ejecutivo era revisar el acta, y hablar con Ibarra para que salga la insalubridad.
Al día siguiente no nos recibió Tomada - como había pactado en la Rosada - , y pretendieron dilatar la cuestión. La respuesta de los delegados fue anunciar la huelga para el lunes. Al día viernes estaba firmada la resolución de insalubridad.
La resolución le da 30 días a la empresa para su aplicación: ahora, vamos a asegurar su cumplimiento.
Somos conscientes de que estamos frente a un triunfo histórico que abre la perspectiva de la recuperación de las conquistas perdidas por el movimiento obrero en las tres últimas décadas. En el camino han quedado miles de discusiones, miles de volantes con nuestra posición. La conclusión es una lección para los desmoralizados: con programa, organización y lucha, el triunfo es de la clase obrera y de los partidos revolucionarios.


Charly Pérez

La banca del Partido Obrero y la lucha por las seis horas

En octubre de 2001, Jorge Altamira presentó en la Legislatura el proyecto de ley para restituir la jornada de seis horas diarias y treinta seis horas semanales para todos los trabajadores del subte. El proyecto establecía la prohibición de las horas extras, y que la reducción dispuesta en la jornada laboral no afectaría el salario. También se disponía la creación de una Comisión Obrera de Seguridad, Higiene y Salubridad, es decir el control obrero sobre las condiciones de trabajo. Finalmente, prohibía cualquier alteración de las tripulaciones mínimas, así como toda forma de flexibilidad laboral que pretendiera compensar, con una mayor intensidad de la jornada laboral, la reducción horaria dispuesta.
El proyecto de Altamira, discutido con el cuerpo de delegados de Metrovías, planteaba la restitución de una conquista que sus trabajadores habían logrado en 1946, y que les fue sustraída durante las dictaduras militares de Onganía y Videla. Luego, la privatización menemista del subte volvió a despojar a los trabajadores de su jornada reducida, a partir de la coacción impuesta por los despidos masivos y la pasividad de la burocracia de la Uta.

"Quítenselo de la cabeza"

Luego de varios meses de deliberado "cajoneo" en la Comisión de Legislación General, entonces presidida por el actual jefe de Gabinete, Alberto Fernández, los trabajadores del subte votaron un plan de acción dirigido a exigir el tratamiento del proyecto de Altamira. La primera reunión de asesores de la Comisión para tratar el proyecto fue inolvidable: sólo concurrimos dos asesores, la directora de la Comisión y dos funcionarios del área de "Protección del Trabajo" del Gobierno de la Ciudad. "Quítenselo de la cabeza: no existe la menor posibilidad de aprobar esta ley": así inició la reunión el funcionario del Ejecutivo porteño. Luego, desplegó una gigantesca planilla que daba cuenta del "riguroso cumplimiento" de la patronal de Metrovías a todas las "observaciones" formuladas por su área. Estos son los mismos funcionarios que, un año y medio después, acaban de reconocer que "el 83% de los trabajadores del subte tienen problemas auditivos".
En ese lapso, se desplegó una batalla en todos los órdenes. Entre mayo y agosto de 2002 fuimos derribando todos los bloqueos y chicanas que pretendieron esgrimirse para frenar el proyecto de las seis horas. El Gobierno sostenía que "una ley no podía declarar insalubre a una actividad". Pero se negaba sistemáticamente a avanzar en los estudios de insalubridad. Los legisladores patronales sostenían también que "una legislatura provincial no puede legislar sobre cuestiones laborales", es decir que la autonomía porteña, tan cacareada por ellos, podía servir para la transferencia - sin fondos - de la educación o de la salud, pero no para asegurar conquistas a quienes trabajan o viven en la ciudad. En reuniones legislativas donde participaban decenas de trabajadores, Altamira liquidó, uno por uno, los planteos de los representantes de la burguesía. El 22 de agosto, en medio de una movilización general de los trabajadores de Metrovías, la Legislatura votó por abrumadora mayoría la ley de las seis horas. "Hoy es una jornada histórica", señaló Altamira en su intervención. "Porque estamos produciendo un viraje en la tendencia política a destruir los derechos de los trabajadores, restablecemos una conquista y ponemos un freno a la voracidad patronal (...). Esta es una de las primeras manifestaciones positivas de la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre pasado".

El veto, el paro

Para vetar la ley de las seis horas, Ibarra no inventó nada nuevo: recurrió al arsenal de todas las objeciones que el PO había rebatido durante la lucha legislativa previa. Pero el origen del veto no fueron los "argumentos", sino la brutal presión del Grupo Roggio. El lobby patronal, por un lado, y la continuidad de la lucha obrera, por el otro, terminaron desatando la mayor crisis política que enfrentó el gobierno de Ibarra. El día 10 de septiembre de 2002, una sesión convocada para debatir la "insistencia" de la ley (rechazo del veto) fue boicoteada tanto por la Ucr como por los frepasistas. Por primera vez en mucho tiempo, funcionó en el oficialismo la disciplina de bloque. "La Alianza - señaló Altamira en la sesión - había sido quebra da por el pueblo los días 19 y 20 de diciembre pasados. Aquí, en la Legislatura, ya no existía más. Pero anoche, en las dependencias de la Jefatura de Gobierno, el señor Ibarra la reconstruyó por un día. Han desenterrado el cadáver putrefacto de la Alianza, y lo hacen vivir un día, nada más que para atacar y derrotar las reivindicaciones del movimiento obrero". La noche anterior, el "Coti" Nosiglia, histórico lobbista de los monopolios contratistas dentro del radicalismo, había intervenido para disciplinar al bloque radical y asegurar el voto de sus diputados a favor del veto ibarrista.
La sesión que ratificó el veto fue una radiografía de la bancarrota del progresismo porteño: dentro de la Legislatura, su vicepresidente, Caram, emitió una "resolución" declarando "restringido" el acceso del público a las sesiones. Es decir que para hacer pasar el veto, tuvieron que delatar a la cámara de "representantes del pueblo" como lo que es, es decir, un antro de conspiración contra los derechos de los trabajadores. Pero puertas afuera de la Legislatura, estallaba una movilización imponente contra el veto, que el gobierno reprimió brutalmente. Luego, el paro que en esa tarde paralizó el subte constituyó mucho más que un simple repudio: anunció que los trabajadores de Metrovías continuarían batallando por las seis horas.
Esta lucha fue una inmensa escuela política para quienes participaron en ella. Desnudó la dependencia feroz de todas las fracciones políticas de la burguesía - de derecha a izquierda - con la política de liquidación de las conquistas obreras. Y mostró, también, la importancia de una acción obrera integral, desde la tribuna parlamentaria hasta la acción directa. Una unidad de programa y organización que fue enhebrada por el Partido Obrero.


M.R.

Victoria y alerta en el subte

Los trabajadores de Metrovías han resuelto tomar en sus manos la puesta en marcha de la conquista recobrada: la jornada de seis horas para los guardas, choferes y personal de los túneles y mantenimiento. Publicada el viernes 12 en el boletín oficial de la Ciudad, la resolución que declara insalubre esas tareas ya se encuentra vigente, excepto para los choferes. Para estos compañeros, la empresa cuenta con un plazo de treinta días para readecuar los planteles, debiendo pagarles horas extras durante ese lapso.
Pero la patronal no ha dado la menor señal de acatamiento a la nueva situación laboral. Peor aún: a través de los medios de comunicación, anunció que apelaría la resolución de insalubridad.
En este cuadro, el cuerpo de delegados del subte resolvió poner en marcha las disposiciones de la resolución. Así, el sábado los compañeros de talleres iniciaron la aplicación de la jornada de seis horas. El lunes, desde temprano, se sumaron los guardas y personal de túneles. Sólo continuarán con la jornada de ocho horas los choferes, hasta que se cumpla el plazo estipulado de treinta días.
Está claro que la patronal prepara un contraataque: por la vía de apelar la resolución en la Justicia, o presentando alguna "mejora" superficial en las condiciones laborales, que le permita luego reclamar la suspensión de la insalubridad. Por eso, entre los trabajadores del subte existe un clima de victoria y alerta: el cuerpo de delegados se prepara para hacer valer, con la acción directa, la conquista que acaba de arrancarle al Estado.


M.R.

jueves, 14 de agosto de 2003

Subte: Le aguaron la fiesta a Ibarra

El sábado 9, en el marco de la campaña electoral, Ibarra tenía una importante carta por jugar: la inauguración de las dos nuevas estaciones de la línea "B", Tronador y Avenida de los Incas.
Para esta ocasión, estaba previsto un acto en el cruce de avenida Triunvirato y Los Incas, el cual contó con la presencia de todos los medios radiales y televisivos que fueron a cubrir el circo montado por el "progresismo" porteño. La concurrencia al acto estaba compuesta mayoritariamente por el aparato de los punteros del Frente Porteño, con sus militantes del PS a la cabeza. Estos últimos, por izquierda, fueron los que intentaron desalentar a los delegados del subte de impedirle a Ibarra su acto "político" y de presentar sus legítimos reclamos.
Ibarra tampoco ahorró esfuerzos para garantizar su acto. El viernes previo, convocó al cuerpo de delegados a una reunión de urgencia prometiéndoles la declaración de insalubridad para la próxima semana. Fue todo en vano, más de 50 compañeros encabezados por el Cuerpo de Delegados estuvieron presentes en el lugar para hacer oír sus reclamos, con banderas, pancartas, rostros pintados con las consignas y cánticos permanentes como éste: "El cuerpo se pudre, el subte es insalubre".
Frente al fracaso de las gestiones del propio Ibarra, fue movilizado en pleno el aparato de seguridad del gobierno y de sus "amigos" (estaban presentes, entre otros, los pesados de Genta) y una gran cantidad de policía de civil, con la intención de neutralizar a los trabajadores del subte. Frente a esta provocación, la respuesta al jefe del operativo fue: "Al primer compañero que nos toquen, les paramos las cinco líneas".
Frente a esta situación, Ibarra se vio obligado a reconocer frente al público y las cámaras la insalubridad del trabajo bajo tierra que realizan los trabajadores de Metrovías, y bajar del palco para recibir de mano de los delegados un nuevo petitorio.
A partir de ese momento, los medios empezaron a reportear al cuerpo de delegados.
El gran ausente de la jornada fue el sindicato, la dirección de la Uta; fiel al principio de actuar a espaldas de sus representados, ni siquiera aprovechó la ocasión para enfrentar a su rival político.
Los que sí estuvieron presentes con sus banderas fueron los compañeros del Partido Obrero de la zona, que desde temprano estuvieron en el lugar repartiendo nuestro programa y una mariposa denunciando a Ibarra - Macri-Roggio.


Corresponsal

jueves, 31 de julio de 2003

Los trabajadores del Subte contra la traición de la Uta

El paro general de subterráneos del lunes 14 de julio fue un repudio masivo a la dirección de la Uta, por la firma de un acta con la patronal, a espaldas de los afiliados, que modifica funciones y condiciones de trabajo al gusto de la empresa, con el objetivo de flexibilizar las condiciones de trabajo. También fue un rechazo al acuerdo salarial de esa misma acta, totalmente insatisfactorio.
Palacios desconoció públicamente el conflicto y pretendió levantar el paro por televisión. Pero los obreros mantuvieron la medida hasta que los delegados, una vez recibidos por el Ministerio de Trabajo, dieron la orden de levantar.
Luego de esa masiva demostración, la burocracia de Uta convocó a una asamblea general de trabajadores del subterráneo, en el local sindical, con la pretensión de conseguir la aprobación del acta entreguista.
Fracasó una vez más, porque los trabajadores boicotearon la convocatoria. Hubo sólo 60 participantes (y un par de veedores ministeriales) sobre 1.300 empleados del subte.
A la misma hora, las bases del subterráneo se reunían en masivas asambleas en todas las líneas. Allí votaron y ratificaron, mediante un petitorio, el reclamo de la anulación del acta Uta-patronal. Asimismo debatieron las modalidades de un plan de lucha por la suma de los 200 pesos al básico más una recomposición de 400 pesos y la jornada laboral de 6 horas sin afectar el salario.
Ahora, se acaba de realizar una reunión en el Ministerio, con la presencia de la patronal, la plana mayor de la Uta y los paritarios elegidos por el Cuerpo de Delegados. Estos compañeros tuvieron que sortear a la entrada un amenazante cordón de un centenar de "pescetos", que la burocracia concentró en la puerta. La empresa y la burocracia mantuvieron su postura. Los delegados dejaron sentado que tenían mandato de no tratar nada, hasta que fuera derogada el acta en cuestión. Acompañaron su postura con más de 800 firmas de trabajadores. La actuación pasó al ministro, quien debe dictaminar al respecto el jueves 31.
La posición del Partido Obrero es que el Cuerpo de Delegados debe convocar, a partir de las asambleas de líneas, una asamblea general de los obreros del subte en Plaza de Mayo, con paro, y votar un plan huelguístico hasta la derogación del acta, por los 200 pesos al básico y los 400 de recomposición. Además, como en la campaña por las 6 horas, salir ya a la calle con marchas, radio abierta, barbijazo, actos de difusión, agitación sobre los usuarios. Hay que dirigirse al resto de los trabajadores de Uta para explicar el accionar antiobrero y patoteril de la dirección del sindicato y para reclamar la solidaridad con la lucha en el subterráneo.
El Cuerpo de Delegados está en condiciones de asumir la más plena autoridad y autonomía, como dirección de los trabajadores del subte.
Ninguna resolución por fuera del Cuerpo de Delgados y las asambleas de trabajadores.
Organizar una Intersindical con otros sectores combativos de la Uta y otros gremios en lucha.
Concurrir a la Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados el 2 y 3 de agosto.
Por la unidad de acción con los sindicatos combativos y movimientos piqueteros.


Charly Pérez

jueves, 31 de octubre de 2002

La represión y la respuesta

15:30 hs. Los trabajadores y delegados de subterráneos fuimos brutalmente reprimidos por la infantería de policía cuando nos disponíamos a entrar en la Legislatura con varias órdenes judiciales que nos permitían el acceso y en presencia de una jueza. Los trabajadores detectan a un provocador y lo persiguen hasta que la infantería lo protege. Resultando dos compañeros con traumatismo de cráneo.
16:30 hs. Luego de asegurarnos de la atención medica y el traslado al hospital de los compañeros, los delegados y trabajadores presentes resolvimos el paro de repudio a la represión. Con los delegados de las líneas acompañados de los trabajadores presentes en la movilización se armaron los piquetes que debían garantizar el paro; el resto de los trabajadores junto a los delegados de los talleres debíamos quedarnos en la Legislatura para tratar de entrar.
16:45 hs. Paran todas las boleterías de la Línea D; se cierran las boleterías, se abren las puertas de acceso para que pasen los pasajeros sin pagar boleto y simultáneamente se les da el aviso de que está por comenzar un paro. Este método de paro resuelve los problemas anteriores, cuando producían enfrentamientos entre los boleteros y los pasajeros.
17 hs. Cuando llegan los delegados y compañeros comienza el paro en todas las líneas, a excepción de las líneas D y E, donde el paro ya había comenzado porque los trabajadores lo resolvieron al ver las imágenes televisivas.
17:30 hs. La empresa pretende hacer funcionar los trenes con personal jerárquico y con los escribanos presentes conminan a los trabajadores a reanudar las tareas; los trabajadores junto a los delegados obligan a los escribanos a retirarse e impiden físicamente que los jefes suban a manejar los trenes; en algunas líneas las trabajadoras de boleterías amenazan con cortar las vías si no abandonan la intención de hacer andar los trenes, la empresa titubea y se producen discusiones entre los jefes.
18 hs. El paro ya es total en todas las líneas y gana a los trabajadores que se encuentran en los talleres. Hay trenes abandonados por los conductores y guardas en todas las estaciones de Buenos Aires. Se producen incidentes en algunas estaciones entre boleteros y pasajeros por la devolución de los pasajes, principalmente en la Línea B en la que no se había aplicado el método de la Línea D.
18:30 hs. La empresa amenaza a través de los medios de comunicación con mandar telegramas. Los conductores y guardas que se encuentran en las estaciones más cercanas a las cabeceras se retiran de los trenes caminando por los túneles hasta las cabeceras; en las cabeceras de las líneas están en estado de asamblea permanente.
19 hs. El paro se mantiene firme y corren rumores de que llegarían telegramas; ante esta perspectiva los compañeros discuten el paro por tiempo indeterminado.
19:30 hs. Se rumorea en la Línea B que la Infantería viene a desalojar; los trabajadores se atrincheran en la plataforma de Federico Lacroze y en el cuarto de descanso. Bloquean las entradas del cuarto de control de señales con mesas y bancos, se montan barricadas en la plataforma con los asientos de los trenes, se bloquea con durmientes y rieles el túnel que conecta Lacroze con la estación Dorrego.
20 hs. Los trabajadores de la Línea D marchan por los túneles bloqueando los trenes con durmientes y rieles hasta la estación Catedral.
20:30 hs. Los delegados que se encuentran en .las líneas tienen graves dificultades de comunicación entre sí y con los que estamos en la Legislatura, desde donde despachamos compañeros para establecer comunicación con las cabeceras y convocar a una reunión de delegados a las 23:30 horas en la puerta de la Legislatura.
23:30 hs. Se reúne el Cuerpo de Delegados en el lugar establecido, cada sector informa y el balance es que el paro fue total desde que comenzó sin que se pudiera mover un solo tren.
Se abre un debate sobre cómo continuar; los turnos tarde de tres líneas están a favor de parar al día siguiente, los delegados resuelven por mayoría levantar la medida considerando que el repudio está claramente demostrado y la ley fue votada y cajoneada; se propone seguir el plan de lucha con una conferencia de prensa al día siguiente a las 15 horas para llamar a una movilización el martes 29 con concentración en el Obelisco, y asamblea general el jueves 31.
24 hs. Se sale a comunicar a los compañeros que están atrincherados la resoluciones tomadas.


Charly Pérez

"Las bases están muy fuertes"

Viernes 25 de octubre, 16 horas. Acaba de terminar la conferencia de prensa del cuerpo de delegados de Metrovías, anunciando las medidas de movilización que continuarán la lucha por las seis horas. Allí, Rodolfo Abraham y Walter Varela, delegados de la Línea D, volcaron ante Prensa Obrera sus reflexiones.


¿Qué balance hacen de esta etapa en la lucha por las seis horas?
R.A.: Los compañeros han hecho una experiencia valiosa, impagable. Se han terminado de desilusionar de las instituciones democráticas. Acompañaron este proceso con mucho fervor. Fueron abandonando las ilusiones en la medida en que los legisladores se deshacían rápidamente de las posiciones que habían adoptado inicialmente. En el recinto le dieron muerte a la ley, pero lo que no ha muerto es nuestra lucha. La moral de los compañeros es muy alta. Ahora, vamos a proyectar la pelea en otro terreno. Tenemos en cuenta que el Ejecutivo tuvo que abrir los expedientes de insalubridad, y vamos a aprovechar esa oportunidad.
¿Cómo fue el paro de ayer?
W.V.: El paro tuvo una enorme fuerza, expresando muchas ganas de continuar con la lucha. Hemos desconocido la conciliación obligatoria, a pesar de que poníamos en peligro la fuente de trabajo. Pero importó más lo que le pasó al compañero herido que lo que podía sucederle a ellos. Las bases están muy fuertes para encarar un plan de lucha.
¿Hubo intentos de la patronal por quebrar el paro?
W.V.: Trataron de mover algunos trenes. Pero no intentaron reabrir la línea, porque sabían que lo habríamos impedido totalmente. La base estaba completamente de acuerdo con el paro total, y con no permitir que pasara desapercibido como un simple "servicio de emergencia".
R.A.: En el caso de nuestra línea, cuando los delegados llegamos de la Legislatura nos encontramos con una sorpresa muy grata: al enterarse de los incidentes, los compañeros ya habían resuelto parar. Con la línea, parada, nos reunimos en la estación Congreso de Tucumán y decidimos formar piquetes en distintos puntos de la línea, por si la jefatura decidía mover los trenes. Paralelamente, otros compañeros estaban apostados en el centro de la línea y en la otra cabecera, junto con compañeros del Polo Obrero que colaboraron con nosotros, por si los supervisores querían mover los trenes. Quisieron hacerlo en Congreso de Tucumán, fuimos a las vías y lo impedimos de inmediato. Durante la noche, mientras seguíamos atentos a lo que ocurría en la Legislatura, los compañeros se quedaron a pernoctar en los andenes, realizando verdaderos campamentos obreros. A las 23, reunidos frente a la Legislatura, decidimos levantar el paro, con la conciencia de que si perdimos la ley, ganamos mucho en nivel de organización y conciencia. La moral combativa de los compañeros esta más alta que nunca para proyectar la lucha con mucho más fervor.
¿Qué balance sacan de la conducta de la Uta?
R.A.: La Uta dio un "ausente sin aviso" en el día de ayer. Es algo que no pasará con indiferencia ante los compañeros, que están indignados por eso. No solamente por no hacerse presente en la concentración, sino que después de los incidentes, y teniendo un compañero en estado crítico, en coma 2, siguieron mostrándose indiferentes. No iban a hacer nada, con el pretexto de no violar la conciliación obligatoria. Por eso, los compañeros están planteando redefinir nuestra relación con la Uta, en el marco de la asamblea general que se hará la semana que viene. Ellos nos convocaron a parar cuando los apalearon en Plaza de Mayo, y nosotros paramos aún antes que el propio transporte colectivo. Pero ahora no nos han correspondido, y eso es inaceptable para los compañeros.
Ibarra ha mencionado que estudia alguna disposición de insalubridad parcial para algunos sectores del subte...
W.V.: Si la diferencia de Ibarra son tres metros de profundidad está muy equivocado. Que tráfico esté a seis metros, y la boletería a tres, no convierte a ésta en menos insalubre. El boletero sufre el ruido, la falta de luz, el stress de la atención al público... todo eso también es insalubridad. Y la sufre igual que cualquier conductor o cualquier compañero de taller.
¿Cómo sigue esta lucha?
El martes 29 estamos realizando una marcha, convocando a todas las organizaciones políticas y sociales, en repudio a los incidentes y al veto escandaloso, que ha recibido la anuencia del PJ, complotado con la Ucr y el Frepaso para matar nuestra ley. Partiremos a las 16 desde el Obelisco, pasando por la Legislatura por la Jefatura de Gobierno, y finalizaremos seguramente frente a las oficinas de Roggio, en la calle Alem. El jueves, haremos una asamblea general para discutir como seguiremos la pelea.
En alguna de las marchas realizadas, ustedes se han encontrado con empresas de transporte en lucha, como Libertador San Martín, Río de la Plata o TDO. ¿Qué mensaje tienen para estos compañeros?
R.A.: No somos los únicos desencantados con la dirección sindical. Ellos están luchando por otras reivindicaciones que no han trascendido, porque la dirección sindical no les da el lugar que se merecen. A algunos no les pagan siquiera los 100 pesos de aumento, otros no cobran desde hace meses. Y la dirección del sindicato ha hecho la vista gorda. Todos estamos en ver cómo nos sacamos de encima esta losa sindical perversa, que aprisiona la nuca de todos los trabajadores del transporte. Los llamamos a solidarizarse con nuestra lucha y nosotros lo haremos por ellos. Tenemos que coordinar acciones en conjunto, para buscar una salida. Y para que la organización gremial se ponga a disposición de los trabajadores y defienda nuestros intereses.
La lucha por una nueva dirección...
R.A.: Correcto. La lucha por una nueva dirección.

Paro, paro, paro, paro nacional

Este grito atronador de los obreros de subtes marcó a fuego la conferencia de prensa del día 10 de octubre, en la Legislatura. Un dirigente de la Uta, allí presente, balbuceó la "histórica" respuesta de la burocracia sindical: "No descartamos ninguna medida".
El paro nacional nunca llegó: lo más que hubo fueron dos raquíticas movilizaciones de aparato.
Pero los trabajadores de subtes llegaron infinitamente más lejos.
El 22, estaba preparado el acuerdo de la Alianza para no insistir en las seis horas, estaba anudado el voto del PJ para archivar la ley (por eso cerró filas para impedir el ingreso de los obreros) y estaba abrochado el acuerdo con la Uta, que no movilizó.
Pero la combatividad de los activistas que pugnaron por entrar al recinto, y más tarde la huelga general de los obreros, echaron por tierra todo. Ante el salvajismo policial que pudo cobrar una vida, se produjo una de esas lecciones que la clase obrera brinda cuando se abre paso el clasismo en sus organizaciones.
En menos de un minuto, subido en andas, un delegado, Carlos Pérez, proclamó el paro general; cuando alguien pidió "que se vote", se levantaron decenas de manos. Estaba declarada la huelga general, pero lejos de los túneles donde los trabajadores ignoraban lo que ocurría. Se ausentaron los delegados de línea, quedaron los de talleres: en media hora estaban paradas las cinco líneas que agrupan a 1.600 trabajadores.
La Uta había dicho: "dentro de la ley todo, fuera de la ley nada", "acatamos la conciliación", es decir al Estado capitalista, actuante como instrumento de Benito Roggio, de Ibarra y de la Alianza a favor de la flexibilidad laboral.
El paro general como broche de la enorme movilización previa transformó en un inmenso triunfo clasista esta primera etapa de la lucha por las seis horas, aún con la ley archivada en el próximo período. Reagrupó a los obreros ante la patronal, de cara a romper cualquier intento flexibilizador, de cara a las paritarias, de cara a la burocracia sindical. Los tres paros derrotaron a los que - incluso, "izquierdistas" - , se opusieron a la huelga en distintas fases de la lucha, que tuvo una expresión viva en una conferencia de prensa en la Casa de las Madres, donde Vilma Ripoll piloteó las advertencias planteando que el paro era "una maniobra de la burocracia".
Las seis horas de trabajo sin paros y movilizaciones obreras serían un trámite parlamentario sin destino. Lo ocurrido es una escuela de utilización de una banca parlamentaria como instrumento de la acción directa y política de la clase obrera contra el Estado y los monopolios.
De cara a la próxima asamblea general de Metrovías hay que precisar el balance para sortear los planteos derechistas de algunos "izquierdistas" que sugieren la ruta de la desindicalización en función de algún negociado mutual que aleja a los obreros de la ruta de la lucha de clase.
El saldo es que Metrovías es un sindicato dentro del sindicato. Que se unió a las grandes luchas de TDO y Libertador San Martín, reprimidas también por la policía. Que es una referencia para todas las líneas en lucha como la Río de la Plata y para todo el activismo clasista del gremio, como el de Salta y otras provincias. La formidable lucha de los obreros de Metrovías abrió un nuevo capítulo en la recuperación de las conquistas arrebatadas y en la expulsión de la burocracia sindical.


N.P.