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jueves, 24 de mayo de 2012

Los trabajadores, víctimas de una disputa entre ajustadores


Los dirigentes del sindicato independiente del subte, la AGTSyP, patearon para agosto el derecho a la negociación paritaria y se conformaron con una suma fija en concepto de adelanto, para satisfacer una presión del gobierno K ante el impasse creado por la negativa de Macri a hacerse cargo del servicio.
Asamblea durante el paro de 36hs en la línea B

Los máximos dirigentes del sindicato no esconden ante nadie su condición de kirchneristas. Lo que han hecho ahora es sacrificar la reivindicación sindical a una operación política del gobierno nacional, cuyo objetivo fundamental es que Macri ejecute el ajuste tarifario que los cristinistas no se animan a asumir en nombre propio. Para sumar la obsecuencia al agravio, fueron a la rastra del acuerdo que ya había alcanzado la burocracia de UTA con el Ministerio de Trabajo -con lo que ni siquiera pueden reclamar haber obtenido un reconocimiento de la plenitud de una personería gremial. Culmina, de este modo, un período de adaptación sin disimulo al gobierno que -como se terminó viendo- están pagando los trabajadores, quienes se quedaron sin paritarias hasta un próximo aviso. Los 900 a 1.200 pesos en negro hasta agosto representan un 15% desde marzo -fecha en que venció la paritaria anterior. Por lo que estarían la mitad del año sin paritarias, en caso de que realmente la tuvieran en agosto -algo que habrá que ver.

En esta faena de patear la paritaria para adelante, se juntaron los dos gobiernos, el de Mauricio Macri y el de Cristina Kirchner. El primero mandó un representante y el segundo, a través del ministerio. Ambos coinciden en que el tarifazo debe ser la salida al derrumbe del sistema de subsidios. El acuerdo firmado es -salarialmente- el peor del movimiento obrero.

Se ha aceptado esta salida cuando llueven las denuncias sobre las transferencias de ganancias de Roggio, el operador del subterráneo, a las empresas de servicios paralelas que ha creado con ese fin, quien obtiene ganancias adicionales con la infraestructura comercial del subte. Los agentes del gobierno que pregonan “la recuperación de la soberanía” prefirieron poner en crisis las paritarias antes que ir contra los empresarios, quienes siguen gozando de la protección del kirchnerismo.

La burocracia de la UTA y los dirigentes de la AGTSyP insisten en que Macri se tiene que hacer cargo del subte, como si eso fuera algo beneficioso para los trabajadores, a sabiendas de que la transferencia a la Ciudad apunta a imponer un tarifazo al conjunto del transporte, incluido el de superficie. El tarifazo reciente del 127% (que llevó el boleto a 2,50 pesos) que aplicó Macri se encuentra admitido en el acta de traspaso que firmaron ambos gobiernos.

No alcanzaba el acuerdo con la UTA para llegar a este desenlace, por eso el ministerio valorizó a la AGTSyP, que es la eterna convidada de piedra a la hora de la discusión, y la convocó de urgencia, con la propuesta en la mano para levantar el paro.

La dirección de Pianelli y Segovia, kirchneristas de la rama Yasky (el burócrata que se fotografió con Gerardo Martínez en la reunión de la OIT), se jugó para sacar al gobierno kirchnerista de un apuro político. Firmaron sin pasar por las asambleas obreras. Conocían el rechazo masivo de los delegados a la estrategia de hacer el eje en el traspaso del subte a Macri en lugar de la pelea por imponerle a Roggio el aumento del 28%. Los compañeros preguntan por qué estaríamos mejor si tuviéramos a un ajustador como Macri.

No obstante el levantamiento del paro, las líneas B y H, así como varios talleres, con Rancagua a la cabeza, se opusieron al acuerdo -el que se impuso, sin embargo, por medio de un proceso muy irregular de consultas.

La entregada es funcional al tiempo que necesitan los K y Macri para negociar el impasse entre ellos y para no agregar un conflicto sindical de alto impacto a la veloz crisis monetaria que está sufriendo el gobierno en el mercado de cambios.

El acuerdo es precario y el representante macrista no asumió ningún compromiso. En la misma línea de las direcciones sindicales, la patronal de Roggio reclama al gobierno de la Ciudad que ponga la plata para el aumento -es decir que las sumas fijas conseguidas no tendrían financiamiento.

Llamamos a todos los trabajadores del subte a sacar un balance de lo ocurrido. Se han sacrificado la independencia política de la AGTSyP y los intereses de sus afiliados. A partir de esta discusión, será posible reabrir la discusión paritaria, poner a la AGTSyP en el lugar de sindicato independiente y combativo que le corresponde y recuperar los plenarios de delegados que la vieron nacer.

N.P.

jueves, 30 de junio de 2011

Rechazan la incorporación de la minoría

En un comunicado de la Lista Roja y Negra -yaskista- con las firmas de Roberto Pianelli y Néstor Segovia, se da por cerrado el tema de la incorporación a la directiva del sindicato de la minoría Naranja-Bordó-Violeta, la cual obtuvo en las elecciones de ese organismo el 34% de los votos. Un golpe de mano a la democracia sindical, porque desconoce la resolución de la única asamblea general de los últimos años, la que convocada por ellos mismos, resolvió en este punto que la minoría debía estar representada.

Ya la presentación del comunicado como de su lista y no de la comisión directiva revela que consideran al sindicato un feudo de su fracción, que coyunturalmente dirige la AGTSyP. Un fárrago de argumentos administrativos -que se colocan sobre propuestas y gestiones, previas y posteriores a la elección- no logra ocultar los hechos concretos. Lo único que produjeron en un momento -propuesta luego retirada- fue una nominación arbitraria de tres miembros de la oposición por afuera de los 19 elegidos entre titulares y suplentes, sin explicar en qué carácter, con qué atribuciones o derechos, ni con qué validación legal. Cualquier minoría es parte del cuerpo, no un ad hoc sin atribuciones.

¿Por qué tres si el 34% de los 19 cargos directivos es seis? Incluso cuando la lista tricolor, luego de meses de bicicleteo e indefinición, propuso a los miembros de la directiva que pusieran por escrito su oferta con el detalle de sus condiciones, jamás lo hicieron. Pero el trasfondo político es más grave. La elección de la directiva se realizó sobre la base del estatuto "tipo" del Ministerio de Trabajo. En el mismo, el tema de las proporcionalidades en la elección de directiva no se define. Hicieron la elección sobre ese estatuto deficiente y hasta violatorio de la ley de Asociaciones de la burocracia en punto a minorías, porque no menciona el tema. Luego lo interpretaron, arbitrariamente, como excluyente de la minoría.

En el marco de la lucha contra el ministerio de Tomada por la personería gremial de la AGTSyP, que el ministro -candidato reventó, inscribiéndola como sindicato de empresa. En el marco de la lucha necesaria por expulsar del subte a la burocracia de la UTA, socia de Tomada. En ese marco, marginar a la oposición clasista con métodos despóticos constituye un tributo a la política kirchneriana de cooptación de la AGTSyP al Estado: negación de minorías y proscripción del clasismo.

Para los trabajadores del Subte el tema no está cerrado.

Ch.P. – M.C.

jueves, 17 de febrero de 2011

El futuro del sindicato en juego

La situación del subterráneo está dando un giro en la lucha contra la patronal, y también en la maduración político-sindical de sus trabajadores. Esto se aprecia en torno de la cuestión salarial, que en los últimos años no fue eje reivindicativo fundamentalmente por una posición "táctica" de la dirección del nuevo sindicato que apostó a un acta de paz social que aceitara la relación con el Ministerio de Trabajo con vistas a obtener así el reconocimiento del nuevo sindicato. Hoy, el compromiso y las ataduras con el gobierno kirchnerista son mucho más grandes que los resultados obtenidos. El nuevo sindicato ha sido condenado por el ministro Tomada a "sindicato de empresa", invalidado para firmar convenio y salarios.

Efectivamente, como ocurrió todos estos años, recientemente se firmó un defectuoso aumento del viático a 35 pesos cuando se habían pedido 46 y una retroactividad que no hubo, y se dejó de lado el 2% a la antigüedad y una mala liquidación a 3.100 compañeros. Ese aumento fue firmado primero por la UTA, como ocurrió sistemáticamente en los últimos años. El nuevo sindicato es llamado a rubricar lo que firma la patota de Fernández, que por ello no ha levantado polvareda ante la inscripción de la AGTSyP firmada por Tomada. La UTA considera que está avanzando, puesto que en su última elección de delegados votó, de forma despareja, alrededor de un 20% de los obreros del subte. Una señal de alarma para actuar a tiempo: o el nuevo sindicato se pone al frente de las reivindicaciones o avanza la UTA.

Este tipo de historias son viejas: ahora se ha producido un "clic" en la base y en buena parte del activismo del subte. Cayó muy mal que se arreglara por esa migaja cuando estaba decidido un paro por el conjunto del pliego¨, que sería una plataforma desde la cual los obreros del subte encararían la paritaria de marzo. El paro se levantó contra la decisión de asambleas y consultas en distintas líneas. Es decir, se advirtió el deslizamiento abierto a un método que se combatió durante años contra la UTA. Primó el compromiso con el ministerio antes que con los compañeros, esto fue patente en una declaración televisiva muy repudiada de Segovia: "nadie está hablando de paro en el subte". El extremo de esta experiencia se dio en el Premetro que paró igual, no sólo rechazando lo ocurrido, sino también contra la posición de sus propios delegados.

Pero el impulso de lucha desde abajo no se limita a la cuestión salarial, más bien todo lo contrario. En la Línea B, la más grande del subte, los trabajadores vuelven al paro por los ascensos, al igual que en la Línea H. Ocurre que una bolsa de trabajo avalada por la UTA y rubricada por la dirección de la AGTSyP, otorga a la patronal -o sea la burocracia- el 75% del manejo de los ingresos y además no ascienden a nadie. La Secretaría de Transporte no adjudica los fondos para los ascensos que, sólo en la Línea B, implican la friolera de 57 servicios nuevos. Con la lucha se arrancaron los cursos de capacitación y un orden de los trabajadores, pero no se nombra a los compañeros, como no se han cubierto todos los fallecimientos y jubilaciones. La misma Secretaría manejada por la patota de Pedraza, que no admite el ingreso de todos los tercerizados ferroviarios a planta, niega aquí los ascensos.

Elecciones

En este cuadro, para el 23 de marzo se han convocado elecciones para normalizar el nuevo sindicato. Polémico, porque el carácter del nuevo sindicato "de empresa" está apelado en la Justicia, reclamando que sea de "actividad".

Con un padrón de 1.200 afiliados cotizantes a la fecha, el nuevo sindicato se juega en esta elección el rumbo entero de todo lo que está en debate en el subte: ¿será un sindicato basado en la asamblea y el cuerpo de delegados, luchará por tener plenos derechos gremiales y no ser un sindicato de segunda, será independiente de Yasky? Recordemos que el dirigente Roberto Pianelli, sin resolución de asamblea alguna, lo afilió a ese sector kirchnerista de la hoy rota CTA.

De manera que todas las batallas -la del salario, la de ascensos, la de la democracia sindical- se concentran hoy en qué dirección sindical elegir. El mismo Pianelli y otros delegados de su sector acaban de hacer algo que caracterizó históricamente a la burocracia sindical: fue al acto de lanzamiento de la candidatura del ministro Carlos Tomada, durante casi veinte años abogado de la Unión Ferroviaria, y representante del Estado contra el cual hay que luchar. Un Estado que, por vía de los subsidios, es tan patronal como Metrovías.

Aquella frase famosa de ese mismo compañero "tenemos que cavar trincheras con la burocracia" -lanzada oportunamente para aceptar una subsecretaría de la UTA que el cuerpo de delegados, con Charly Pérez a la cabeza, rechazó- ha ido más lejos. Ahora se "cavan trincheras" con el ministro socio de Moyano y de Fernández, que comparte el gabinete con la patota de Pedraza enquistada nada menos que en Transporte, de donde depende el subte.

Ni ante el mejor de los gobiernos capitalistas un sindicato debe perder su independencia. Seguir la historia clasista del cuerpo de delegados nos plantea formar una lista por un sindicato independiente de Yasky y del gobierno, basado en la asamblea obrera. Y la primera batalla por un sindicato de este tipo es que la integración de su directiva sea proporcional a las listas que se presenten, rescatando la mejor tradición del cuerpo de delegados, aquella basada en el debate y la resolución colectiva, con la que se consiguieron las seis horas, el pase de los tercerizados, la defensa de los activistas despedidos y los aumentos salariales decisivos.

Un plenario de la Agrupación de Trabajadores de Metrovías, con presencias muy importantes, resolvió proponer en la asamblea que los cargos se repartan con el sistema D'Hont. Esta propuesta obtuvo un gran apoyo en un plenario de delegados, a tal punto que el sector de Pianelli y Segovia, que defendió la lista única y sin representación proporcional, no quiso votar por temor a perder. La asamblea general será también ocasión de votar el pliego salarial de paritarias y el apoyo a las líneas que reclaman los ascensos.

La ATM -que oportunamente difundió un proyecto de estatuto con aquellos preceptos de democracia sindical para ser considerado en una asamblea previa a cualquier elección- ha resuelto ahora formar lista e impulsar un plenario de delegados y activistas que vote su programa y sus candidatos. Es decir, un método que empiece por casa. El objetivo es que esta gran experiencia de la clase obrera argentina que enfrentó a la patota de la UTA y a la infantería, que arrancó con la huelga la jornada de trabajo de seis horas al gobierno kirchnerista de Ibarra -quien las había vetado-, no caiga ahora en las redes de la cooptación K, lo que sería una vía para su desangre.

NP

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿El Subte a la CTA o la CTA al subte?

El cordero bajo la piel del lobo

Uno de los puntos más fuertes de la campaña de la fracción Yasky en las elecciones de la CTA consiste en la presentación de Roberto Pianelli, dirigente del sindicato del Subte, como candidato estrella y próximo secretario general de la CTA Capital. La presentación alude, como un aporte a una nueva CTA, a la historia de lucha del subte y sus enormes conquistas. Como contrapartida incluso -así la presentan- de una política impotente de la CTA, basada en marchitas aisladas y en la organización de "sindicatos de desocupados" (reportajes a Pianelli en La Tribu, Canal 7 y otros). Esto como si Yasky o Baradel no hubieran sido coautores responsables de estas políticas durante los últimos quince años.

Se trata, entonces, de un proyecto político que trasciende estas elecciones de la CTA y que se plantea como un aggiornamento del viejo aparato, por lo que merece una apreciación a más largo plazo, en el cuadro de la etapa abierta con la crisis del régimen kirchnerista y los realineamientos de la burocracia sindical y la transición hacia una nueva dirección en los sindicatos.

La lucha del subte, de más de diez años a esta parte, y la correspondiente organización a que dio lugar -combativa, antiburocrática e independiente del Estado- se convirtieron, objetivamente, en un punto de referencia para todo un espectro de comisiones internas, sindicatos y agrupamientos antiburocráticos, que fueron surgiendo desde el Argentinazo (2001) y al ritmo de la declinación del régimen K y de las fisuras del dominio despótico de la burocracia sindical integrada al Estado.

En septiembre del año pasado, el nuevo sindicato del subte, que había roto con la UTA casi un año antes bajo las banderas de la independencia sindical y la democracia asamblearia, preparaba la huelga general por el reconocimiento gremial que se le negaba y que consagraría la expulsión definitiva de la patota de la UTA.

El alto voltaje de esos días estaba dado por la amenaza que significaba un paso tal, a la línea de flotación del conjunto de la burocracia sindical. Y, por ende, a la gobernabilidad del régimen K, golpeado por la derrota electoral, la crisis ‘del campo' y una serie de luchas obreras. Se convirtió, junto al conflicto de Kraft, en una cuestión de Estado. Al punto que la UTA amenazó con un paro nacional, Moyano con una movilización masiva y la burocracia de la UOM se despachó con el exabrupto de un ataque contra "la Cuarta Internacional". Era imperioso montar una operación de alto nivel para domesticar al subte y calmar a Moyano. Y así se hizo.

El operativo contó con el concurso del gabinete de Tomada y de la CTA, a través de operadores de primera línea como Claudio Marín de telefónicos y Pedro Wasiejko, del neumático, para cooptar al grupo de delegados del subte encabezado por Roberto Pianelli. Y no se escatimó, según versiones periodísticas del momento, la intervención personal del propio matrimonio K. Como aporte colorido, el MST se acercó demasiado al fuego con su delgado Néstor Segovia y lo perdió en el intento a manos del yaskismo, que hoy lo cuenta entre sus más activos colaboradores, empujando por la candidatura de Norberto Pía.

El resultado fue el establecimiento de una suerte de tutelaje ministerial sobre los delegados del subte, con la finalidad de diluir sus reclamos en estériles negociaciones burocráticas y un compromiso de congelar durante un año el reclamo del reconocimiento del nuevo sindicato (AGTSyP), lo que conlleva la continuidad de la UTA como representación gremial oficial.

Esta política de domesticación y subordinación al Estado, conocida como las actas de la "paz social" de noviembre, es la marca de fábrica de la política del pianellismo yaskista. La política de la CTA aplicada al subte y no al revés.

A partir de entonces, el clima que reina en el subte es de estancamiento. Las pautas salariales las impone la UTA, en maridaje con el gobierno bajo la batuta de De Vido; a los delegados del subte sólo los llaman a firmar. La política de ingreso de personal y ascensos, disfrazada bajo la forma de una "bolsa de trabajo" trucha, es manipulada por la patronal y la UTA, montando permanentes provocaciones contra el activismo y la AGTSyP, lo que incide en la desorganización del trabajo y el desangre de las líneas en decenas de conflictos. Y la organización asamblearia y de bases es, cada vez más, desplazada por el manejo de un grupo de delegados que monopoliza las negociaciones con los funcionarios del gobierno y concentra en sus manos las decisiones. Con ese método, sin debate en la base, sin preparación alguna, los delegados yaskistas precipitaron un "ingreso a la CTA", que para la masa de los trabajadores es absolutamente ajeno.

A la luz de este balance, corresponde pronosticar que un eventual dominio yaskista de la CTA y un liderazgo de Pianelli en la seccional Capital no auguran la proyección de la real experiencia clasista del subte al resto del movimiento obrero como la pintan. Sino una malversación demagógica del capital conquistado por el subte, en función de la subordinación al Estado -hoy al régimen K- y de una domesticación de los sectores "levantiscos".

El hecho de que un sector de los delegados y varias asambleas de sectores se hayan delimitado y opuesto -tanto a la maniobra de la paz social de noviembre como al ingreso a los empujones a la CTA- y de que esos delegados y sectores sean los que encabezan la lucha reivindicativa en las líneas es lo que sienta los cimientos para la continuidad del desarrollo de los luchadores del subte. Y es la base del mentís a la impostura y la manipulación que desde el yaskismo se pretende imponer al movimiento obrero.

S.V.

jueves, 15 de julio de 2010

¿Quién entró a la CTA?

Nos enteramos, por información difundida por el yaskismo de la CTA, que Roberto Pianelli se integró a la dirección de la Fetia. La Fetia es una rama de la CTA que integra unos pocos gremios o seccionales como el Sutna del Neumático o la UOM de Villa Constitución. El comunicado coloca a Pianelli junto a dirigentes burocráticos -como Wasiejko del Sutna, Paulón de Villa Constitución o Marín de Telefónicos- que se caracterizan por enfrentar al activismo independiente de sus gremios y frenar las luchas.
Que coloquen a la AGTSyP como integrante de la Fetia y de la CTA es un golpe de mano, porque nuestro sindicato no ha decidido como tal esa integración. Que Pianelli o cualquier otro compañero lo integre merece una aclaración del cuerpo de delegados en el sentido de que lo hace, en todo caso, a título personal y sin mandato de los trabajadores del subte.
Pero lo que más importa es que todo esto constituye una operación política subrepticia, al margen de todo debate democrático en la base. La CTA tiene líneas políticas internas – por ejemplo Yasky, Wasiejko y Marín constituyen la fracción de la CTA que está llevando adelante una ruptura de esa Central en favor de una alianza con Moyano y de una completa integración al Estado, por la vía de la subordinación política al régimen de los Kirchner. ¿Nosotros estamos integrados allí?
En el subte no nos fue nada bien, dado que justamente esa fracción –con Marín a la cabeza–  armó la política de la “paz social” y el tutelaje del ministerio de Tomada, que mantiene a nuestro sindicato en la ilegalidad, a la UTA como gremio oficial y a nuestras reivindicaciones en el freezer desde hace ocho meses.
Cualquiera se da cuenta de que un paso de una trascendencia tal como es integrar una central obrera requiere el más amplio debate, una decisión consciente y, ante todo, llevar a conocimiento de la masa de los compañeros cuál es el estatuto de la CTA, su programa, su relación con las patronales y el gobierno.
Nuestra agrupación ATM llama a abrir franca y democráticamente el debate sobre a qué central obrera le correspondería pertenecer a un sindicato independiente, antiburocrático y combativo como el nuestro. Un debate que tenga en cuenta sus programas, sus estatutos, su carácter de clase y su prontuario de lucha. En todo caso, el gremio telefónico, con su dirección repartida entre la CGT y la CTA, libró sus batallas fundamentales sin pertenecer realmente a ninguna central. Ahora, con la alianza Moyano-Yasky a la que responde, entrega todas las batallas. De manera que el problema es de orientación y no de encuadramiento formal.
Proponemos que el debate se organice desde el cuerpo de delegados, se brinden materiales acordados por todos y se abra un verdadero proceso de discusión.

CdS

viernes, 16 de septiembre de 2005

Impactante estreno de “Así es el Subte”

Con un debate esclarecedor

E
l estreno de la película del Ojo Obrero “Así es el Subte…” fue un acontecimiento en el ámbito de la vanguardia obrera de la Ciudad. Afiches y volantes, pegados en andenes, boleterías y carteleras, popularizaron la actividad entre los trabajadores de Metrovías. Sesenta de ellos y gran parte del Cuerpo de Delegados se dieron cita en el Cine Tita Merello, junto a una concurrencia de 300 trabajadores, que incluyó a delegados y activistas telefónicos, ferroviarios, gráficos, periodistas, de comercio, estatales, de la sanidad, docentes universitarios y activistas piqueteros.
La película, de 30 minutos de duración, es un muy buen documental, no sólo desde el punto de vista cinematográfico, sino también por su contenido sindical y político. Abarca un período largo de luchas de los trabajadores de los subterráneos de Buenos Aires, con centro en la recuperación de la jornada laboral de 6 horas y en la última huelga de febrero-marzo de 2005 por el aumento salarial y la efectivización de los trabajadores tercerizados de la limpieza.
Por su impacto y su contenido clasista se destacan las escenas que muestran la presión de la movilización obrera sobre el parlamento de la Ciudad, por la aprobación de la ley de la jornada de 6 horas por trabajo insalubre. O aquellas donde elementos de la patronal, tratan, infructuosamente, de mover los trenes en la última gran huelga. Se destaca, especialmente, la filmación en directo de la asamblea, donde los trabajadores increpan a los burócratas de la UTA por firmar un acuerdo a espaldas de las asambleas obreras e intentar levantar el paro por televisión.
El impacto de la película, que emocionó a los compañeros de Metrovías, se revela en los pedidos que se han producido de que se proyecte para los compañeros que no la vieron.

Al finalizar la proyección, se abrió un debate, sobre la base de una mesa compuesta por los delegados Beto Pianelli, Andrés Fonte y Charly Pérez, y el ex legislador de la Ciudad que presentara el proyecto de ley mencionado, Jorge Altamira.

Los delegados desarrollaron el ángulo de las conquistas obtenidas, no sólo como reivindicaciones, sino como golpes al sistema patronal de explotación en el país, que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales. A la flexibilidad laboral, a la política de despidos sistemáticos, al dominio despótico de los aparatos sindicales sobre los trabajadores. Fonte relató los comienzos de la organización del activismo, en el período de derrota, que luego dio lugar a la expulsión, prácticamente, de la burocracia de UTA del cuerpo de delgados. Charly Pérez aportó cómo en las primeras etapas de todo este proceso, agrupaciones como El Túnel y Trabajadores de Metrovías confluían en la lucha contra los despidos, al tiempo que debatían posiciones y distribuían materiales, que politizaban y ayudaban a madurar a un gran activismo antiburocrático.

Beto Pianelli reivindicó como un factor de la lucha del subte la experiencia política “acumulada” en un grupo de activistas, que vienen de experiencias militantes partidarias de izquierda. Pero subrayó que la dinámica fundamental de las luchas del “nuevo” movimiento obrero combativo, está dada por la solidaridad de clase y la lealtad incondicional con el compañero de pelea.

Altamira, por su lado, introdujo otro ángulo. Luchas como las de Metrovías, telefónicos y más inmediatamente, la resistencia de Zanón o la lucha de los jóvenes obreros de los supermercados, dijo, plantean desde el inicio un enfrentamiento político estratégico con el Estado. La burguesía está jugada a fondo por reconstruir su dominio a diciembre de 2001, el del Estado, el de la dictadura patronal de la vida en la empresa —que perdió, por ejemplo, en los subterráneos y en los edificios telefónicos—, el de la propiedad de las empresas ocupadas por los trabajadores. Todo un espectro de sindicatos, internas, piqueteros, en sentido opuesto, combaten a pie firme por mantener las conquistas del “Argentinazo”. En este enfrentamiento que es “de poder”, en tanto posiciones de clase irreconciliables, el régimen kirchnerista ha obtenido algunos triunfos, como es la firma de decenas de convenios flexibilizados, la captura por personeros del oficialismo de gran parte de las fábricas de “gestión obrera”, la cooptación política de una parte del movimiento piquetero, de las centrales sindicales y los organismos de derechos humanos.
Este cuadro plantea, propuso Altamira, la apertura de un debate entre los obreros y sindicatos en lucha, en el movimiento piquetero, en la izquierda, de carácter estratégico. Con qué estrategia, con qué programa y con qué organización enfrentamos al Estado y al régimen K. Incluyendo una coordinación de todos estos sectores, para continuar la lucha en común y debatir las bases de construcción de lo que no es otra cosa que un gran partido de la clase obrera.