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jueves, 17 de mayo de 2012

El Subte le responde a Cristina y a Macri

Huelga de 36 horas por el 28%

El paro de 36 horas -declarado por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro a partir del miércoles 16- puso fin a la parálisis del sindicato frente al juego del gran bonete que protagonizan los gobiernos de la Nación y la Ciudad acerca de la transferencia del subterráneo. Los trabajadores de la Línea B, Rancagua y San José ya habían mandatado a sus delegados a plantear un plan de paros de 12 y 24 horas, que en el caso de los talleres de Constitución se convirtieron en un reclamo de huelga indefinida.


Metrovías argumenta que no puede dar aumento salarial debido a la reducción de los subsidios, mientras el gobierno nacional justifica esa reducción por el traspaso del servicio a la Ciudad, en tanto que Macri se saca la responsabilidad de encima alegando que no puede aceptar la transferencia sin los subsidios correspondientes. En resumen, la crisis fiscal y la política de ajuste han creado un impasse que victimiza a los trabajadores.

El estallido de la paritaria se llevó puestas a las respuestas dilatorias de la burocracia de UTA y de la dirección de AGTSyP. La burocracia de la UTA declaró un paro 24 horas el jueves; la AGTSyP convocó a una huelga de 36 horas, que arrancó el mediodía del miércoles. De este modo, el sindicato del subte le ‘roba’ la iniciativa a la burocracia de Fernández. El eje de los paros no es, sin embargo, el reclamo salarial, sino que Macri se haga cargo del servicio. La misma posición esgrime la patronal de Roggio. Los sindicatos se meten en una interna política de los gobiernos patronales, incluso con el conocimiento de que el kirchnerismo bloquea cualquier aumento salarial que supere el 18-21%, según los casos.

La agenda votada en múltiples asambleas y, oportunamente, en el Cuerpo de Delegados le ha dado la espalda a estas maniobras: reclaman 28% de aumento, 2% por año de antigüedad y aumento en viáticos y licencias.

La mayoría de los delegados, al decidir el paro, apuntó a Roggio, uno de los que, en palabras de Cristina, “se la llevan en pala” -desde hace 18 años- y desarrolla una desinversión que no tiene nada que envidiarle a Cirigliano -el operador de TBA.

Cristina Kirchner y Tomada le han impuesto un 18% a todos los choferes de UTA, que es el piso inferior del tope salarial establecido por el gobierno. Ese aumento fue rechazado, en la UTA, por muchos cuerpos de delegados de la zona sur, que reclaman el 30%.

ATM viene llamando a apoyar esta lucha del Subte en defensa del aumento y de las paritarias.

jueves, 8 de marzo de 2012

Paro de UTA funcional al macrismo

La AGTSyP, desdibujada.

La paralización de los subtes por parte de la burocracia de la UTA, con métodos lúmpenes y patoteriles, consistió en una maniobra oportunista que se montó sobre la puja entre el gobierno macrista y el nacional -agudizada por el retiro por parte de Garré de la policía de custodia, y en el marco de la masacre del Sarmiento. Independientemente de su dudosa finalidad política, fue una movida absolutamente funcional al macrismo, quien precisamente basó su borrada de la negociación del traspaso del subte en ese retiro de la seguridad policial.

Fue un duelo político entre macristas y kirchneristas, que tomó como rehenes a trabajadores y usuarios, además de crear un vacío político. Macri había aceptado el traspaso y aplicó, de entrada, un tarifazo de 127%, mientras reclamaba recursos de Nación para inversiones. Que el acta entre ambas partes contemplara la modificación del precio del pasaje por el macrismo hablaba de un pacto para que el ingeniero hiciera punta en el aumento general de los transportes y el operativo Sube. Algo fracasó en este negocio entre fulleros, por lo que Macri aprovechó el Cromañón del Sarmiento para abrirse. Trascendió también que influyó el anuncio de Metrovías de que no iba a poder pagar los sueldos de marzo.

A la burocracia de la UTA jamás le importó el estado de mantenimiento y seguridad del subte, ni las condiciones de sus trabajadores. Fueron cómplices seriales de la patronal y de todos los gobiernos de turno, de cuyo apoyo y financiamiento dependen para mantenerse en un sector donde la mayoría de los trabajadores los repudia. Con este cese de tareas de aparato, impuesto sobre la base de patoteros y barras que ocuparon las cabeceras, y con el posterior recule de Cristina restituyendo la Federal -cuando aún estaba caliente la masacre de TBA-, tuvieron los 15 minutos de fama, que jamás lograrían por su falta de adhesión en la base obrera.

La iniciativa tomada por esta burocracia, así como el bastardeo de consignas justas para los trabajadores, es una señal política seria para la AGTSyP (Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro), la cual se desdibujó en la crisis que arrancó con el choque de Once, se prolongó en la puja por el subte y tuvo como resultado convertir a los túneles en tierra de nadie. La fracción K que ocupa la directiva de la AGTSyP se negó a fijar posición ante el estrago ferroviario, al mismo tiempo que se replegaba en la preparación de la lucha paritaria. Durante la crisis Macri-K, en lugar de ponerse a la cabeza de una movilización propia -incluyendo eventualmente el paro- contra la política de ambos gobiernos y por el tratamiento inmediato de las condiciones de mantenimiento y su control por los trabajadores, así como también por el cese de la concesión al parásito Roggio, se limitó a una tibia declaración confusa sobre la no adhesión al paro, aunque sí en boleterías y Premetro. Los máximos dirigentes del sindicato recorrieron los medios atacando a Macri con un ortodoxo libreto cristinista que hasta Boudou podría envidiar. Como si los ocho años bajo la gestión K -signados por la desidia por el transporte, el desprecio por el pasajero y el hostigamiento a los trabajadores- se hubieran esfumado en 60 días de ensayo macrista.

La crisis no se cerró. Siguen los macristas y los K tirándose el subte de una a otra jurisdicción, Cristina ordenó reponer la policía sólo por 30 días, y -sobre llovido- Metrovías postergó el pago de sueldos hasta el martes 6 y habló de pagos en cuotas, lo que ya ha provocado medidas de protesta en algunos sectores. El conflicto está a la vuelta de la esquina, lo que plantea la urgente puesta en pie de los organismos de base de la AGTSyP para fijar una posición activa ante la crisis. La posición de nuestra agrupación ATM fue la movilización sobre la base de asambleas que votaran una agenda de reclamos sobre mantenimiento y seguridad -largamente estudiados y denunciados por los compañeros de talleres-; la exigencia de una paritaria independiente con la AGTSyP por el salario y las condiciones de trabajo; además de la coordinación de la movilización contra las privatizadas con los ferroviarios del Sarmiento.

La burocracia de la UTA ha dado un golpe. La AGTSyP debe reaccionar y ponerse a la altura de su historia heroica. Para ello, es imprescindible romper con el seguidismo al régimen K.


S.V.

jueves, 23 de junio de 2011

Un comunicado inaceptable de la AGTSyP

SOBRE EL CASO SCHOKLENDER

En un comunicado, la Secretaría de Derechos Humanos de la AGTSyP repudia la "manipulación", por parte de los medios, de los "sucesos públicamente conocidos" en Madres de Plaza de Mayo. Y lo vincula a la obstrucción de la causa sobre los hijos de Ernestina de Noble.
El comunicado no menciona a Schoklender ni a sus estafas criminales. Tampoco sienta posición sobre la utilización que el gobierno K ha realizado de las organizaciones sociales, al sobornarlas con dineros públicos, cooptarlas y regimentarlas según intereses políticos propios. No sólo a movimientos de derechos humanos, sino también a organizaciones de desocupados, movimientos por la vivienda popular y sindicatos. Cooptación que llegó a los extremos de la complicidad con los negociados de la burocracia con las obras sociales y los medicamentos. O con la ruptura de la CTA a manos de Yasky para esterilizarla, como lo evidencia la actitud carnera de este sector de cara a la enorme huelga de los docentes de Santa Cruz.
La Agrupación Trabajadores de Metrovías llama a oponerse a que se trasforme a la AGTSyP en una agencia "6,7,8" del movimiento obrero y que se abra el debate en la base del subte sobre las políticas de regimentación estatal de las organizaciones populares.

- ATM -

martes, 2 de noviembre de 2010

INDEPENDENCIA OBRERA – NO SOMOS FURGON DE COLA DEL GOBIERNO NI DE LA BUROCRACIA SINDICAL

En un comunicado publicado en la página de Metrodelegados, con la firma de Varón de Lis – Secretaría de Prensa de AGTSyP, se brinda un homenaje a Néstor Kirchner y el apoyo a político a Cristina F. de Kirchner. –es decir al gobierno.
Este texto inconsulto refleja la postura solo de una fracción política de nuestro sindicato, no del conjunto de sus afiliados, que no fueron consultados, y va en contra de la trayectoria histórica de nuestro sindicato, que ha combatido al Ministerio de Trabajo y a la burocracia sindical del gobierno kirchnerista, que nos niegan el reconocimiento sindical –el uno violando la ley y el otro mediante la violencia de sus patotas.
Este apoyo se da una semana después del asesinato de Mariano Ferreyra y del ataque armado contra los obreros ferroviarios tercerizados y los luchadores que los apoyaban. La burocracia de la Unión Ferroviaria forma parte del elenco de burócratas que apoya al gobierno nacional, del mismo modo que la tercerización ferroviaria del ex ferrocarril Roca es hechura completa de este gobierno. ¿A cuento de qué una declaración de apoyo político, y para colmo inconsulto, con la simple firma de un integrante de la Secretaria de Prensa? En la declaración en cuestión no figuran ni el reclamo del reconocimiento de nuestro sindicato, ni el del juicio y castigo a todos los culpables del asesinato de Mariano, que Elsa Rodríguez se encuentra en coma, ni el cese inmediato de todas las tercerizaciones. La fracción que emitió el comunicado que criticamos, utilizó la condolencia por la muerte del ex Presidente para pasar bajo cuerda un apoyo político al gobierno. De un plumazo han barrido con nuestra consigna histórica de independencia de los sindicatos del Estado.
El gobierno no se ha puesto al frente de la investigación y al contrario, junto a  muchos de sus laderos, ha atacado a la movilización de ferroviarios tercerizados. ¡Todavía no ha reincorporado a los despedidos y ni quiere hablar de poner fin a la tercerización! Moyano se ha lanzado a proponer un "pacto social" con las patronales, que significa rifar estos y muchos otros reclamos –no hablemos ya del 82% móvil para los compañeros jubilados. La desgraciada declaración de apoyo político al gobierno, ni siquiera menciona a Benito Roggio, nuestra patronal, que también terceriza ferroviarios. Cuando se piensa que solamente un tercio o menos de nuestros afiliados fue a votar a la CTA y a la lista que ahora declara su apoyo al gobierno, se puede ver el atropello cometido contra nuestra democracia sindical. Se aprovecha una desgracia personal, la muerte de Kirchner, para contrabandear un apoyo político  al gobierno que se ha negado durante dos años a inscribir nuestro sindicato y que sigue reconociendo a la burocracia de UTA. El titular del Ministerio de Trabajo fue abogado de la Unión Ferroviaria e hizo su carrera como agente de la burocracia. No extraña entonces que esté violentando incluso la resolución de una Cámara del Trabajo.
El apoyo político al gobierno no es siquiera una muestra de respeto por una persona que muere en forma súbita sino una manipulación de esa muerte, porque aprovecha la circunstancia para manipular un planteo político hostil a la trayectoria de principios y de lucha de nuestro sindicato.
El comunicado en cuestión pone un signo igual entre los luchadores del subte y el ex–Presidente. El activista obrero que se sacrifica para poner en pie una organización de lucha de la clase trabajadora, contra la patronal, los gobiernos de turno y su policía y las patotas sindicales, está de un lado. Un jefe político de la clase patronal de los Repsol, los Techint, los Benito Roggio o los Cristóbal López, e incluso que ha hecho una fortuna personal como gestor de los intereses inmobiliarios, del gran capital petrolero, minero y del juego de azar, está del otro lado.
Estamos frente a una manipulación para llevarnos al campo del burócrata Yasky, que viene trabajando para convertir a la CTA en apéndice del gobierno, incluso al precio de su división. ¡No nos sumemos a esta maniobra sin principios que pone en peligro a nuestro sindicato – reivindiquemos nuestra condición de sindicato de la clase obrera, sin patrones ni burócratas, independiente del Estado y de sus gobiernos!

- ATM -

viernes, 16 de septiembre de 2005

Impactante estreno de “Así es el Subte”

Con un debate esclarecedor

E
l estreno de la película del Ojo Obrero “Así es el Subte…” fue un acontecimiento en el ámbito de la vanguardia obrera de la Ciudad. Afiches y volantes, pegados en andenes, boleterías y carteleras, popularizaron la actividad entre los trabajadores de Metrovías. Sesenta de ellos y gran parte del Cuerpo de Delegados se dieron cita en el Cine Tita Merello, junto a una concurrencia de 300 trabajadores, que incluyó a delegados y activistas telefónicos, ferroviarios, gráficos, periodistas, de comercio, estatales, de la sanidad, docentes universitarios y activistas piqueteros.
La película, de 30 minutos de duración, es un muy buen documental, no sólo desde el punto de vista cinematográfico, sino también por su contenido sindical y político. Abarca un período largo de luchas de los trabajadores de los subterráneos de Buenos Aires, con centro en la recuperación de la jornada laboral de 6 horas y en la última huelga de febrero-marzo de 2005 por el aumento salarial y la efectivización de los trabajadores tercerizados de la limpieza.
Por su impacto y su contenido clasista se destacan las escenas que muestran la presión de la movilización obrera sobre el parlamento de la Ciudad, por la aprobación de la ley de la jornada de 6 horas por trabajo insalubre. O aquellas donde elementos de la patronal, tratan, infructuosamente, de mover los trenes en la última gran huelga. Se destaca, especialmente, la filmación en directo de la asamblea, donde los trabajadores increpan a los burócratas de la UTA por firmar un acuerdo a espaldas de las asambleas obreras e intentar levantar el paro por televisión.
El impacto de la película, que emocionó a los compañeros de Metrovías, se revela en los pedidos que se han producido de que se proyecte para los compañeros que no la vieron.

Al finalizar la proyección, se abrió un debate, sobre la base de una mesa compuesta por los delegados Beto Pianelli, Andrés Fonte y Charly Pérez, y el ex legislador de la Ciudad que presentara el proyecto de ley mencionado, Jorge Altamira.

Los delegados desarrollaron el ángulo de las conquistas obtenidas, no sólo como reivindicaciones, sino como golpes al sistema patronal de explotación en el país, que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales. A la flexibilidad laboral, a la política de despidos sistemáticos, al dominio despótico de los aparatos sindicales sobre los trabajadores. Fonte relató los comienzos de la organización del activismo, en el período de derrota, que luego dio lugar a la expulsión, prácticamente, de la burocracia de UTA del cuerpo de delgados. Charly Pérez aportó cómo en las primeras etapas de todo este proceso, agrupaciones como El Túnel y Trabajadores de Metrovías confluían en la lucha contra los despidos, al tiempo que debatían posiciones y distribuían materiales, que politizaban y ayudaban a madurar a un gran activismo antiburocrático.

Beto Pianelli reivindicó como un factor de la lucha del subte la experiencia política “acumulada” en un grupo de activistas, que vienen de experiencias militantes partidarias de izquierda. Pero subrayó que la dinámica fundamental de las luchas del “nuevo” movimiento obrero combativo, está dada por la solidaridad de clase y la lealtad incondicional con el compañero de pelea.

Altamira, por su lado, introdujo otro ángulo. Luchas como las de Metrovías, telefónicos y más inmediatamente, la resistencia de Zanón o la lucha de los jóvenes obreros de los supermercados, dijo, plantean desde el inicio un enfrentamiento político estratégico con el Estado. La burguesía está jugada a fondo por reconstruir su dominio a diciembre de 2001, el del Estado, el de la dictadura patronal de la vida en la empresa —que perdió, por ejemplo, en los subterráneos y en los edificios telefónicos—, el de la propiedad de las empresas ocupadas por los trabajadores. Todo un espectro de sindicatos, internas, piqueteros, en sentido opuesto, combaten a pie firme por mantener las conquistas del “Argentinazo”. En este enfrentamiento que es “de poder”, en tanto posiciones de clase irreconciliables, el régimen kirchnerista ha obtenido algunos triunfos, como es la firma de decenas de convenios flexibilizados, la captura por personeros del oficialismo de gran parte de las fábricas de “gestión obrera”, la cooptación política de una parte del movimiento piquetero, de las centrales sindicales y los organismos de derechos humanos.
Este cuadro plantea, propuso Altamira, la apertura de un debate entre los obreros y sindicatos en lucha, en el movimiento piquetero, en la izquierda, de carácter estratégico. Con qué estrategia, con qué programa y con qué organización enfrentamos al Estado y al régimen K. Incluyendo una coordinación de todos estos sectores, para continuar la lucha en común y debatir las bases de construcción de lo que no es otra cosa que un gran partido de la clase obrera.

jueves, 4 de noviembre de 2004

LA CAMPAÑA POR LAS SEIS HORAS

Un planteo kirchnerista

Un conjunto de organizaciones y dirigentes provenientes del MAS, PTS, PC, MST, con el acompañamiento de una fracción del cuerpo de delegados de Metrovías, ha dado a conocer una Declaración constitutiva de lo que llaman “Movimiento por la reducción de la jornada laboral a seis horas y aumento general de salarios”.

Es, sin exageración alguna, un documento kirchnerista. El lector puede comprobarlo con sus propios ojos, yendo al www.metrodelegados.com.ar. En sus más de 7.000 espacios no se encontrará ninguna condena del gobierno o de su estrategia: la reconstrucción de la burguesía nacional y el acuerdo con el imperialismo.

La expresión siguiente es la medida de la Declaración: “Bajo la presión del FMI, los bonistas y el G7, las Corporaciones internacionales y los grandes grupos económicos locales, el gobierno nacional no establece un programa que tenga como prioridad resolver los problemas más angustiantes de los trabajadores”. Es decir, bajo los pliegues del gobierno que anida en la Casa Rosada podría estar madurando una alternativa “nacional y popular”. Es lo que plantea la llamada izquierda “transversal”.

“Establecer” un programa cuya “prioridad” sea resolver los problemas de la clase obrera y el pueblo no corresponde a la naturaleza del gobierno, que se ha trazado el objetivo de reconstruir el capitalismo (y el Estado) a expensas de los trabajadores y las clases populares. La posibilidad que admite la Declaración no se corresponde con un gobierno que, junto con su predecesor Duhalde, ha impuesto el mayor ajuste fiscal desde la crisis de 1890 por medio de la devaluación y el congelamiento relativo de los salarios. Una política que ha hecho intervenir al Estado como pocas veces en la historia para mantener un nivel extraordinario de confiscación al pueblo a fin de pagar la deuda pública y promover los negocios de los capitalistas locales. Este rescate del Estado y la burguesía nacional a costa de las masas prepara el escenario de una próxima rebelión popular.

Los autores de la Declaración debaten sobre si la campaña debe girar en torno a una o cinco consignas, lo que es absolutamente irrelevante si se aprecia el carácter del planteo que encubre el reclamo por las seis horas.

¿“Política de empleo”?

Textualmente dice la Declaración: “En torno a esta propuesta se puede articular una política de empleo”. Frente a la desocupación masiva, ¿los trabajadores deben explicarle al capital los métodos para resolver el empleo, o, en cambio, desenvolver la lucha de clases para arrancar sus reclamos? La declaración quiere una salida legislativa y oficial. Este planteo se parece como dos gotas de agua al de la CTA para que el Estado “redistribuya los ingresos”.

La Declaración señala que “durante el primer año del gobierno Kirchner la economía creció fuertemente” y “sin embargo (sic), la desocupación se mantiene en el orden del 20%”. Al revés: la economía creció gracias a la desocupación y a la reducción salarial. ¿Para que está el gobierno capitalista si no es para consumar el extraordinario aumento de la explotación que surge de ésta y otras cifras? (Con el mismo número de obreros se acrecentó un 20% la producción industrial, contra salarios que pueden comprar un tercio menos de bienes que tres años atrás.) Ninguna paradoja. El gobierno K asegura este proceso capitalista de reactivación con la enorme devaluación, el congelamiento y el agravamiento del infierno laboral.

¿Y la reforma laboral?

Una expresión desnuda por sí sola el carácter del planteamiento: “En esta etapa el capital, a la par que excluye de la producción y el consumo a millones de trabajadores, a los que continúan trabajando los somete a la superexplotación”. ¿”El capital”? Los mentores de la campaña por las seis horas no dicen que el gobierno es responsable de la reforma laboral Banelco II que preservó, para “el capital”, el edificio íntegro de la flexibilidad laboral montado en los últimos veinte años. (Esto es una prueba, por otra parte, del carácter omnipresente de la CTA en la convocatoria. La CTA fue virtual firmante de la reforma laboral del gobierno K y propugna en Metrovías la “libertad sindical” que, en el subte, identifica a la corriente partidaria de montar un sindicato de la CTA paralelo a la UTA.)

De todos modos, el documento no traza ningún tipo de delimitación con la burocracia sindical que hoy está enfeudada en un 90% al gobierno, lo que podría llevar a suponer que la lucha por la reducción de la jornada laboral podría progresar de la mano de Hugo Moyano y Víctor De Gennaro.

Los jueces y el trabajo en negro

El desbarranque de la Declaración es homogéneo. No hay punto que pueda ser rescatado de la catástrofe conceptual y política. Plantea “denunciar la judicialización de la protesta social” cuando es el gobierno, que ha puesto en marcha todos los resortes camarillescos del Estado para enjuiciar a piqueteros y luchadores, el responsable de la represión, y no solamente los jueces. El esfuerzo que ponen en la adaptación política a los capitalistas es tal que los 350 pesos que se reclaman como asignación por los planes son definidos “como un piso para el salario de los trabajadores en negro”, que es lo que ha hecho la patronal.

Por esta razón, la campaña por las seis horas parida en el Bauen es un fuego de artificio armado por un conjunto de corrientes cuyo punto de encuentro es destruir el agrupamiento reivindicativo y político contenido en la Asamblea Nacional de Trabajadores (ANT).