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jueves, 8 de septiembre de 2011

Cristina Kirchner: subsidios para Roggio, "palos" para los trabajadores del subte

Sabíamos que la Presidenta no era ‘revolucionaria’, pero no que se valiera de ello para atacar la libertad sindical y el derecho de los trabajadores a la salud. Cristina Kirchner busca su segundo mandado renegando del “peronismo revolucionario” como lo encarnó John William Cooke y el peronismo combativo.
Cristina, Roggio y De Vido

¿Pero por qué atacar en público a los obreros del subte, cuando los reclamos se discuten en el Ministerio y cuando hay un compromiso del Ministerio para resolverlos? ¿A quién le está hablando: a la UIA y a los bancos; a la burocracia sindical que enfrenta al sindicato independiente del Subte? ¿Es un anuncio anticipado de la orientación de su próximo mandato de gobierno?

La presidenta Cristina Kirchner arremete contra los trabajadores del Subte, pero no contra los capitalistas que se están llevando 2500 millones de dólares de las reservas del Banco Central, pero por sobre todo de la Anses -los mismos jubilados que también pagan la deuda usuraria de los bancos quebrados del país y del exterior.

El reclamo de una modificación al método de carga de la tarjeta Sube es merecedor, para la Presidenta, de una crítica pública. ¿Mucho, no? Dice que la defensa de la salud -en este caso, la tendinitis- sería una actitud “egoísta e insolidaria”. Sin embargo ayer, en el Ministerio de Trabajo, se firmó un acta que establece la modificación del sistema de carga.

El desprecio por la tendinitis es, en realidad, una cortina de humo. La Presidenta sabe que hay otros reclamos justos que esperan respuesta, como un franco semanal más para los trabajadores del Subte que los equipare con el resto de los trabajadores del país -actualmente trabajan seis días por semana- y un plan de recategorizaciones que abarque a todos los trabajadores. El reclamo debería ser generalizado para el subte y para todos los trabajadores del transporte del país. Los empresarios como Roggio, quienes niegan este derecho, reciben del Estado subsidios millonarios.

La Presidenta faltó a la verdad cuando dijo que “éstos de la tendinitis son a los que le reconocimos la libertad sindical”. El sindicato del subte, AGTSyP, ha visto postergado su reconocimiento gremial por más de dos años. Luego de ese largo período, solamente se reconoció la simple inscripción como sindicato de empresa -lo cual le niega el derecho a negociar y firmar convenios, acordar salarios o intervenir como representación de los trabajadores en los conflictos. El tono de las palabras de la Presidenta deja ver que se arrepiente de ese reconocimiento y que seguirá negando el derecho propio de toda organización sindical.

La reivindicación, por parte de la Presidenta, de su “padre colectivero” sería más consecuente si se sumara al reclamo de las seis horas de trabajo para los choferes, dada la condición insalubre de la conducción del transporte.

Cristina Kirchner asegura que “con gobiernos como el que ella encabeza, ser revolucionario es lo más fácil que hay”. Debería ser al revés, si -como reitera siempre que puede- su gobierno está transformando el país. Lo que ‘facilita’ ser revolucionario, señora Presidenta, es la disposición de lucha de nuestro pueblo por sus derechos, como lo demuestran los trabajadores de Metrovías.

G.S.

viernes, 8 de abril de 2011

Debate por la libertad sindical en el programa "Palabras Más Palabras Menos"

Mesa de trabajadores y representantes sindicales combativos y opositores a la burocracia sindical, entre ellos, Nestor Segovia del Subte y Jorge Hospital de ferroviarios del Roca. Canal TN, 05/04/2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Defendamos la democracia obrera y la unidad clasista del sindicato

La fracción yaskista del sindicato del subte ha convocado a elecciones de comisión directiva para el 23 de marzo. Lo ha hecho con total subordinación a los dictados del Ministerio de Trabajo. Esto es, convoca la directiva provisoria, votada por nadie; sobre la base del estatuto provisorio, jamás debatido ni votado. Y haciendo caso omiso de que el cuerpo de delegados resolvió, ante la taimada inscripción de Tomada como sindicato de empresa, apelar la resolución y no realizar elecciones hasta que no se resolviera ese conflicto. Para el 16 de febrero convocan una asamblea general para votar la junta electoral, los mismos compañeros que siempre dieron por imposibles las asambleas generales. Bienvenida sea, allí también. Si la base lo decide podemos resolver un pliego salarial para la paritaria que se avecina. No se nos escapa que una elección ya, cuando está apelada la categoría de sindicato por empresa, da un paso hacia su aceptación, pero también es cierto que podemos luchar por el cambio de esa característica después de la elección. Esa cuestión la dirimirá una relación de fuerzas de los trabajadores, de ninguna manera una discusión leguleya.

El aspecto más grave es que al negarse a debatir la modificación del estatuto provisorio (ATM distribuyó masivamente un proyecto para el debate), la aplicación del texto "tipo" presentado al Ministerio no dice una palabra sobre representación proporcional en su régimen electoral, conlleva la intención de los yaskistas de quedarse con todo, en un sindicato de empresa domesticado bajo el ala del ministerio kirchnerista. Quiere decir que si se presentan, por ejemplo, tres listas, sólo una estaría representada en la comisión directiva. Se trata del mismo sector de compañeros que se opuso frontalmente a movilizar al Ministerio para forzar el cambio de inscripción a sindicato "de actividad".

Se trata entonces, en la práctica, de una reproducción del "unicato sindical", en este caso versión Yasky. Bueno es mencionar que es versión Yasky porque precisamente la falta de representación proporcional en la CTA contribuyó a romperla. Convocar la elección de esta manera, o sea constituir la nueva comisión directiva de esta forma, constituye un golpe a la democracia sindical y violenta nuestra mejor tradición en el cuerpo de delegados del subte, donde siempre estuvieron representadas todas las tendencias políticas. Nada más lejos de un trabajador del subte que reproducir la crisis que llevó a la disgregación de la CTA, en cuya elección no casualmente no votó ni el 30% de los compañeros.

Ante este nuevo intento de arrebato, la ATM hace un llamado en todo el subte con el eje de la representación proporcional. A todos los que no aceptaron el acta de paz social, a quienes rechazaron el golpe de mano del ingreso a la CTA sin discusión y de la mano de Yasky, ATM propone un frente por una comisión directiva, que al igual que el histórico cuerpo de delegados, contenga los mejores luchadores de todas las líneas y tendencias políticas constructoras del nuevo sindicato. Por una AGTSyP independiente del gobierno y del Estado, unida en la democracia sindical.

La profunda intervención de la base de los trabajadores en el rechazo al acta de viático firmada por la UTA y al levantamiento por arriba de los paros votados, es un poderoso factor para concurrir masivamente a la asamblea general del 16 de febrero y resolver entre todos un método clasista en la construcción del sindicato del subte.

Matías Cisneros - David Carballo

jueves, 5 de agosto de 2010

Restablezcamos la democracia sindical en el subte

A propósito de la inconsulta incorporación a la CTA y para impulsar un plan de lucha

El fin de semana pasado, los afiliados al sindicato independiente del subte se enteraron de que habían ganado una medalla más: ahora eran también miembros de la CTA, aunque nadie se había molestado por preguntarles su opinión, ni menos requerido su firma. Apurado por los plazos de inscripción para las elecciones de la CTA, que vencen este jueves, al menos uno de los delegados, Roberto Pianelli, ya se había inscripto como candidato en la lista de Yasky. En la semana anterior, el único sector del sindicato que se había auto-convocado para discutir una afiliación a la CTA, el taller Rancagua, había rechazado esa posibilidad y había puesto requisitos de democracia sindical (asambleas de base) para que pudiera llevarse adelante. El cuerpo de delegados había votado la integración a la CTA sin someter la decisión a las bases.

En esa reunión, estuvo presente la mitad de los delegados y lo hizo a favor el 60%, o sea el 30% de la totalidad del cuerpo. Al final del camino se había consumado “un golpe de mano” por parte de una minoría, totalmente reñido con la historia y la metodología del sindicalismo de base. Tampoco fue votada la presencia de delegados en las listas que compiten en la elección de CTA. En suma, la unidad democrática del cuerpo de delegados parece haber quedado suplantada por un régimen de camarillas. En la larga lucha del sindicato del subte, ninguna de las fracciones de la burocracia de la CTA prestó su apoyo con medidas efectivas. Lo único que en este sentido tiene anotado el sindicato son los cortes de vías que fueron acompañados por el movimiento piquetero en los duros años de 2002 a 2005.

Siempre hay argumentos para justificar decisiones por arbitrarias que sean. Aquí se dice que la CTA lucha por la libertad sindical, lo cual es cierto solamente de palabra, y por otra parte el procedimiento utilizado en el subte es contrario a la libertad sindical. Este argumento resulta aún más inconsistente cuando la dirección actual de la CTA ha pasado un acuerdo con Moyano para apoyar la carrera electoral de los K para 2011. Pero Moyano es el tutor de la burocracia de la UTA, que usurpa la representación sindical del subte y firma sus convenios de trabajo. Apoyar esta política significa renunciar a la libertad de los trabajadores del subte a tener su sindicato, no de palabra sino en los hechos, o sea a luchar por su reconocimiento.

Más aceptable es el planteo de que la incorporación a la CTA ofrece al sindicato un paraguas protector, aún más si forma parte del acuerdo Yasky-Moyano. En momentos en que las dos listas de la burocracia de la CTA se han enfrascado en una lucha por la verificación de padrones y de garantías contra el fraude en las próximas elecciones, ninguna de ellas ha cuestionado la afiliación inconsulta y sigilosa de los trabajadores del subte, ni tampoco lo ha hecho la UTA o la CGT. Da la impresión de que la protección en cuestión tiene unanimidad en las cúpulas. ¿Sorpresa? No, porque como ya lo estableció un acta firmada en el Ministerio de Trabajo, el sindicato del subte gozará de todos los reconocimientos de forma pero ninguno de los concretos –como el derecho a negociar salarios, ascensos, bolsas de trabajo o a la huelga. Lo que se ha conseguido, siempre en el papel, es una tregua contra las provocaciones de la burocracia de UTA. Pero semejante protección vale también para esta burocracia, que podrá seguir su trabajo de socavamiento del nuevo sindicato en los talleres y líneas del subte, y colaborar con la patronal de Metrovías en la exclusión de los afiliados al sindicato independiente.

Lo más grave, si aún cabe esto, es que este procedimiento divisionista de incorporación a la CTA ocurre cuando el sindicato tiene previstas medidas de lucha, como la apertura de molinetes esta semana, y varias líneas han planteado paros de hasta 12 horas, planes de lucha y un aumento salarial del 35%. En lugar de reforzar la democracia sindical en tales circunstancias, se la debilita en función de una operación política de la burocracia sindical de CTA y del apoyo a la carrera de los K –¡que dicen que la Anses no puede pagar el 82% y a los jubilados, pero sí para pagar la deuda externa! Una asamblea del sindicato del Ingenio El Tabacal acaba de rechazar también la incorporación a la CTA. No rechazamos, como criterio general, la posibilidad de tal incorporación, pero ella debe estar presidida por un programa propio de los propósitos de esa incorporación: en primer lugar, la oposición a la integración de la CTA al Estado y a la carrera política de los K, y la oposición al apoyo a los patrones sojeros y a la integración en gobiernos provinciales y municipales, como ocurre con la fracción de la burocracia que encabezan Micheli y De Gennaro. Es con esta claridad que podemos proteger a nuestro sindicato.

En nuestra opinión, no es posible aceptar lo ocurrido como un hecho consumado. Varios delegados partidarios de alguna de las burocracias de la CTA, que concurrieron a la asamblea del taller Rancagua, se comprometieron a realizar una campaña de convocatorias de asambleas antes de tomar una decisión. ¿Fueron sorprendidos por los hechos posteriores o los conocían de antemano? En cualquier caso, la decisión debe ser revista hasta que se recojan los mandatos de las asambleas sobre este punto.

No sabemos si alguien se ha preguntado el por qué de tanto empeño y de tantas maniobras para integrar al subte al aparato de la CTA. Es cierto que esto no es de hoy, en tanto la misma constitución del sindicato fue fraguada por un grupo minúsculo que lo inscribió bajo la categoría “simple” y se anotó como comisión directiva sin el conocimiento de las bases. En cualquier caso, creemos conocer la respuesta a todo este empeño: el movimiento sindical del subte abrió una perspectiva nueva para el movimiento obrero frente al sindicalismo burocratizado. En ocasión de la lucha por las seis horas forjó un sindicalismo independiente, combativo y democrático. Ahora tratan de quebrarlo en tanto alternativa para el conjunto de la clase por medios ‘pacíficos’, o sea maniobras. Este es el contenido, nos atrevemos a decir histórico, de las operaciones en su contra –¡luego de una década de fracasos de los ataques y provocaciones directas!

Que se convoquen asambleas para votar un plan de lucha unificado por las reivindicaciones y para que los trabajadores decidan el futuro político-sindical del sindicato independiente aún no reconocido.

CS

jueves, 20 de mayo de 2010

Subte: una nueva etapa

Después del gran paro ante la fracasada misión OIT

La expectativa en que la visita de la OIT a la Argentina hiciera un aporte a la lucha por el reconocimiento del nuevo sindicato del subte ha quedado de lado. Fue un revés para la política de la CTA, que alienta los acuerdos con el gobierno y con Moyano como vía de salida para los nuevos sindicatos. El subte paró en bloque por su organización independiente. Ahora, la lucha cotidiana en las líneas abre, como acaba de demostrarse en la B, una agenda de acción del cuerpo de delegados.

El paro de dos horas, en oportunidad de la visita de la delegación de la OIT al país, se cumplió sin fisuras. Un centenar de trabajadores concurrió luego a la concentración frente al Congreso con la consigna de “Reconocimiento ya del sindicato del subte” y pancartas por la “Libertad sindical y derogación de la ley de asociaciones sindicales”. Fue probablemente el único sector que paró efectivamente en la jornada convocada por la CTA y una de las delegaciones obreras más nutridas.
La medida fue acotada, en horario no pico y no contó con una resistencia activa de la patronal. Pero fue el primer paro general del subte por el reconocimiento de su sindicato desde la firma de las actas en noviembre. Por eso, voceros del Ministerio de Trabajo salieron a los medios a advertir que se trataba de una trasgresión a dichas actas, que establecen específicamente el veto a toda medida de acción directa en materia del reconocimiento del nuevo sindicato (AGTSyP) o de cuestionamiento a la personería de la UTA.

El sector yaskista, dirigente de AGTSyP, se opuso al paro con la intención, seguramente, de no alterar el curso de los acuerdos con el gobierno y con la expectativa de obtener algún reconocimiento por la vía de un acuerdo CTA-CGT-gobierno con la mediación de la OIT. La realidad es que la delegación del subte designada para la ocasión informó al cuerpo de delegados que la prometida reunión de la OIT con ellos nunca se realizó. Todo se limitó a una reunión general de la CTA con la delegación de OIT, donde la titular de la misma afirmó que se oponían a una modificación de la legislación sindical argentina –propuesta por el propio Yasky en su intervención– y que se trataría de buscar ángulos favorables que permitieran mejorar la situación de la democracia sindical.

Sorprendentemente, un delegado del PTS de la Línea H planteó en una reunión de secretaría gremial discutir el ingreso a la CTA, algo más fuera de lugar que nunca, cuando la CTA no puede consigo misma, envuelta en el fracaso de la lucha por su propia personería, por su parálisis y por la división interna en función del copamiento kirchnerista de la central vía Yasky.

Despejada la expectativa en la OIT, la cuestión de la personería para el nuevo sindicato aparece claramente vinculada a que los trabajadores del subte impongan a la patronal la resolución de una agenda de reivindicaciones urgentes, que tienen que ver con los ascensos y promociones para llenar cargos vacantes, la falta de personal para cumplir con el servicio que se debe dar, el mantenimiento y seguridad con esos mismos fines, la implementación de una bolsa de trabajo y el régimen de francos, la incorporación a Metrovías del personal de los talleres de la tercerizada CAF, entre otros. Es decir un sindicato actuante como parte de la lucha por su derecho legal de existencia.

En este orden de cosas, el sector tráfico de la Línea B acaba de obtener la cobertura de varios puestos que se solicitaban (maniobrista, conductor, guardas) y la apertura de concursos para otros más. Esto ha sido producto de las medidas de acción tomadas en la línea durante varias semanas.
En este nuevo escenario se desarrollará el próximo plenario de delegados. El gran paro realizado y la necesidad de reorientar hacia una nueva etapa que supere lo recorrido hasta aquí. Asambleas en las líneas para considerar el plan de acción. ¡Adelante, compañeros!

Matías Cisneros

viernes, 25 de septiembre de 2009

Al Pan, pan y al vino, vino


La nueva organización sindical del Subte está siendo puesta a prueba por los atropellos de la patronal, por la patota de la UTA, por la larga postergación del gobierno en reconocer una organización legítima y representativa, por la campaña mediática contra los paros y ahora también, por el secretario general de la CGT que nos atacó por los medios después de atacar a Terrabusi.

Todo eso lo podemos sortear; finalmente se trata de los ataques de un mismo enemigo patronal y sus acólitos. Para ello tiene que haber un método de clase que defienda la democracia sindical y la independencia del Estado en nuestras decisiones.

Lo que no nos puede ocurrir es que haya reuniones con autoridades que no conozca el resto del Cuerpo de Delegados, tal como ha publicado el diario Crítica (23/09/09).
Tampoco puede ocurrir que aparezcamos adheridos a una central (la CTA) sin que haya habido ninguna votación de los trabajadores del Subte que lo haya resuelto, cosa también aparecida en el diario Crítica.

Si las reuniones que denuncia Crítica no existieron y son delirios de ese diario, reclamamos que haya una desmentida pública de la misma por parte de los compañeros del Cuerpo de Delegados, y reclamemos el mismo espacio para la desmentida que tuvo la nota llamada “Desencuentros clandestinos”.

Esto le hará bien a la salud y a los métodos del sindicato que estamos construyendo. Que son los métodos de la democracia sindical, de las decisiones de asamblea, de los mandatos, del funcionamiento pleno del Cuerpo de Delegados.

Nacimos y nos forjamos en la lucha por las grandes conquistas: la jornada de 6 horas; el freno de los despidos arbitrarios o punitivos; la incorporación de las tercerizadas a Metrovías; el salario; las condiciones de trabajo y de seguridad.

El Cuerpo de Delegados lo hizo siempre con el método del clasismo, esto es, independiente de la patronal, de toda burocracia sindical y de los gobiernos de turno. Mediante plenarios de todos los delegados y con mandato de la base.

Así debe ser nuestro nuevo sindicato.

¡Viva la lucha del Subte!

- ATM -