jueves, 8 de marzo de 2012
jueves, 5 de noviembre de 2009
martes, 7 de julio de 2009
Ya salió el nuevo boletín de ATM!!!
miércoles, 4 de julio de 2007
Quedaron ganas de ir por más
Durante la semana pasada, el Cuerpo de Delegados y el conjunto de los compañeros terminaron de realizar asambleas en las líneas y talleres del Subte, para debatir la situación y los pasos a seguir luego de que la UTA y el gobierno firmaran un “acuerdo” salarial a mitad de la discusión, desconociendo a los paritarios de base de Subterráneos.
El aumento, tal como lo firmó la UTA, dejó a la categoría básica (compañeros de limpieza y auxiliares de estación) por debajo de la canasta familiar. Además, en el mejor de los casos, sólo empata la inflación calculada para el año (18%), mientras que la propuesta inicial planteaba una recuperación. Por último, en el reordenamiento de la escala, los guardas quedan por debajo de lo que correspondía.
La actitud frente al gobierno
El carácter desparejo del aumento (que se comenzó a cobrar con adicionales retroactivos) y las vacilaciones del Cuerpo de Delegados en encarar un plan de lucha progresivo cuando los ánimos estaban calientes, determinaron que los trabajadores consideren momentáneamente cerrada la discusión del salario y se planteara la necesidad de establecer un balance.
Un debate central fue cómo debemos pararnos los trabajadores frente al gobierno y sus apretadas; hubo sectores, fundamentalmente dentro de la propia dirección del conflicto, que evitaron confrontar desde un principio por considerarlo perjudicial.
Con la posición de que “tenemos al gobierno en contra, no podemos ir contra todos”, el Subte jamás hubiera podido conquistar ni las seis horas (recordemos el veto de Ibarra y la represión frente a la Legislatura), ni los aumentos anteriores que superaron los topes y elevaron la antigüedad, ni hubiéramos conseguido el pase de los tercerizados a convenio que se hizo enfrentando no sólo al Ministerio sino incluso a la Guardia de Infantería de Kirchner.
Tomada impuso una conciliación antes de que hubiera ningún conflicto, luego permitió una agresión en regla de la dirección de la UTA contra los delegados en el propio Ministerio, para terminar llamando a la empresa (el día del paro) a “tomar medidas” contra los trabajadores en huelga (de boca de la propia viceministra de Trabajo, Noemí Rial).
Ningún reclamo puede ser encarado bajo la idea de “evitar” confrontar con el gobierno; ahí está para probarlo el conflicto de Foetra, que se encuentra empantanado desde el propio sindicato por esta razón.
La propuesta de “20% más ítems” (que encerraba una propuesta de aumento muy superior) tenía el sentido de evitar este enfrentamiento y adaptarse a un “tope salarial” del gobierno que se consideraba que iba a estar en esa cifra. Existía la ilusión de obtener un triunfo sin conflicto.
El “dibujo” del 20% no evitó que el gobierno realizara una campaña difamatoria contra los trabajadores, les impusiera la conciliación, llamara a la empresa a tomar represalias, etc. Incluso terminó siendo un factor de confusión entre los propios trabajadores y de cara a la opinión pública. Para que el reclamo recibiera el visto bueno del gobierno tenía que ser a la baja.
Las luchas se ganan contra el gobierno, como lo demostraron los pibes del Casino, los compañeros de Parmalat, Interpack, Perfil, los docentes de Santa Cruz, los petroleros del sur y tantos ejemplos más.
Es fundamental este balance en el Cuerpo de Delegados y su activismo.
La próxima etapa
Con el inicio del reclamo salarial, quedaron pendientes puntos clave: la bolsa de trabajo, la modalidad de ascensos y promociones, y los comités de seguridad e higiene.
Esto ahora es decisivo, por un lado por la Línea H y las nuevas extensiones que plantean ingreso de personal, y por el otro porque la patronal está largando una serie de cursos para ascensos que pretenderá realizar en forma discrecional y utilizarlo como arma de división, mientras los trabajadores reclaman que se respete la antigüedad y no se discrimine a ningún compañero. Es fundamental que los reclamos por el tema asensos no los demos dispersos por líneas como en otras ocasiones, sino que los encaremos unidos.
Por otro lado, está en discusión el pase a Metrovías de compañeros tercerizados de Metropolitano y CAF, a quienes deben respetarles la antigüedad, las condiciones de trabajo y la representación gremial, por lo cual debemos velar el conjunto de los trabajadores del Subte.
Sobre la base de este balance, de la contundencia que mostró el paro contra el acta inconsulta, y de las reservas de lucha de los trabajadores del Subte tenemos que encarar la próxima etapa.
jueves, 16 de diciembre de 2004
METROVIAS: POR QUÉ EL GOBIERNO PUDO IMPONER SU SALIDA
La mayoría del cuerpo de delegados de Metrovías se aprestaba, el miércoles, a aprobar la última propuesta, que sin embargo ha sido presentada por el Ministerio de Trabajo y no por la empresa. La diferencia con la propuesta anterior, que había sido rechazada por una mayoría de asambleas de sector por turno, es apenas cosmética.
No hay un aumento salarial. Lo ofrecido con anterioridad con el carácter de “única vez”, se amplía en 50 pesos (350 para los boleteros, 400 para los guardas y trabajadores de taller, 450 para los maquinistas), que se pagan en una sola cuota. Lo demás sigue tal cual: los 100 pesos remunerativos quedan absorbidos por el aumento del gobierno y hay 2,5 a 5 pesos en el escalafón de antigüedad y el plus por nocturnidad –que involucra a una minoría de trabajadores. En oposición a la aceptación de esta propuesta, un bloque de delegados ha reclamado la convocatoria a asamblea general.
El conflicto se cierra en los términos señalados, una semana después de que el cuerpo de delegados levantara los paros ante la sola presentación de una propuesta y de la insatisfacción manifestada en las asambleas de base respecto a la aceptación en principio de esa propuesta. En las horas y días posteriores, un fuerte movimiento de asambleas de línea planteó la necesidad de respaldar el rechazo con la continuación del plan de lucha. La oferta patronal motorizada por el gobierno está a años luz del reclamo de los trabajadores de Metrovías –53% de aumento al básico, devolución del plus por nocturnidad y 2% por año de antigüedad. Aunque el acuerdo establece la convocatoria a una paritaria por el salario para el 18 de enero, es claro que la patronal y el gobierno han conseguido quitarle a los trabajadores el medio de presión sindical que significa una lucha en las vísperas de las fiestas y llevar el conflicto para el período de vacaciones de verano.
Ante la posición cuestionadora de las asambleas, una mayoría del cuerpo de delegados se dio la política de retener la negociación en sus manos al margen de todo control de los trabajadores. Fue una operación de desgaste que se sumó a todo el operativo previo del gobierno, que había prorrogado dos veces la conciliación obligatoria.
Es claro que el giro hacia la posición oficial de un sector muy definido del cuerpo de delegados ha variado las condiciones de lucha, porque hasta este desenlace la fuerza de los trabajadores había sido la unidad y combatividad de su dirección. Para superar esta situación es necesaria una asamblea general.
En la mañana del jueves 8, un volante de los trabajadores de Metrovías del Polo Obrero y por el PO de Capital saludaba “las asambleas obreras que sabiamente han rechazado la oferta patronal apañada por Tomada” y planteaba que “está a la orden del día una Asamblea General de todos los compañeros de Metrovías, para organizar la continuidad de la lucha, reafirmar el pliego y llamar a la población para el envión final de esta gran lucha”.
Cuarenta y ocho horas después, esta perspectiva era avalada por la autoridad de las asambleas del taller Rancagua y la línea D. Había delegados y activistas de las líneas A y B que acordaban también con ese rumbo y más de cincuenta compañeros participaron de una convocatoria que, el lunes 13, rechazó los términos del acuerdo y exigió la asamblea general. Fruto de esta presión por abajo, el Ministerio convocó a una “nueva audiencia”, pero la mayoría del cuerpo de delegados bloqueó la convocatoria a una asamblea general.
Es incuestionable que se ha llegado a esta situación como consecuencia de una ‘activa’ acción de los ‘punteros’ oficiales sobre el cuerpo de delegados, que seguramente ha sido acompañada de amenazas veladas y no tan veladas. Hace un año que los agentes de Bonasso y otros de la CTA vienen ‘operando’ sobre los luchadores de subterráneos. Abelli, del Movimiento de fábricas recuperadas, que no es trabajador de Metrovías, ingresó en una reunión de la comisión del cuerpo de delegados que se encontraba en el Ministerio de Trabajo, en su calidad de “línea roja” de comunicación con ese ministerio, pero además tuvo toda la ‘licencia’ para recorrer las líneas del subte para testear el estado de ánimo de los trabajadores frente a la ‘oferta’ oficial y para que de ningún modo continuara el plan de lucha. No se ha hecho más que aplicar al subte los métodos ya usados contra el movimiento piquetero, que dieron por resultado la cooptación de los D’Elía y Ceballos, entre otros.
Está planteada la defensa del pliego de reclamos, que incuestionablemente Tomada y Roggio quieren liquidar. El camino democrático y participativo para esa defensa es la ASAMBLEA GENERAL. Los únicos beneficiarios de un retroceso de la lucha del subte como consecuencia de la intriga kirchnerista serán los burócratas de la UTA, que están esperando agazapados.








